Poco a poco van quedando atrás las reuniones a distancia, las misas vuelven a aceptar a los fieles sin agendamiento, se anuncian actividades presenciales en los Santuarios del país y nuestro espíritu se renueva con estas buenas noticias.
El mes que se inició es una brillante oportunidad para comenzar de nuevo, nunca es tarde para ello, como nos sugería el Padre fundador. Este nuevo mes nos brinda 30 casillas en blanco que podemos completarlas con nuestros aciertos y errores, que nos permiten saber día a día si estamos cumpliendo con nuestra labor como schoenstattianos y en qué podemos mejorar.
Será un gran desafío para setiembre poder cumplir con nuestras tareas sin dejar de cuidarnos entre todos, asistir a los encuentros y a las celebraciones eucarísticas cumpliendo con las normas de salubridad, que son los medios con los que demostramos nuestra consideración hacia los más vulnerables y los que aún no pudieron vacunarse.
También debemos recordar que en este mes celebraremos el aniversario 24 de nuestro Santuario Joven, el santuario de la ciudad, el que se llena de vida, bullicio y oración; y principalmente, el santuario de los jóvenes que se proponen diariamente colaborar con la Iglesia siendo parte de la “Nación de Dios”.
Aprovechemos setiembre para recomenzar. Que sea el mes de los colores que nos brindan las flores, de la salida de la fría estación del invierno a la primavera, del rejuvenecimiento que nos brinda la juventud y de la vuelta responsable a la vida fuera de nuestros hogares.


