Hoy, Viernes Santo, nos unimos en espíritu de duelo y penitencia por la Pasión y Muerte de nuestro Señor Jesucristo. La liturgia, en toda su riqueza, nos depara momentos intensos propicios para profundizar en el misterio del sacrificio de Cristo.
En este día, nos unimos espiritualmente rezando el Vía Crucis, ahondando en el Sermón de las Siete Palabras del Señor Jesús en la Cruz y por medio de las procesiones presididas con la imagen de Cristo sufriente y de su Madre Dolorosa.
Por ello, es tiempo propicio para pedir a María que nos lleve al pie de la cruz, como llevó a Juan y a Magdalena, para poder acompañarla, consolarla y esperar con ella, con confianza y paz, la gozosa noticia de su Resurrección.
Es importante que nuestro corazón esté unido al del Señor para entender -más profundamente- la infinita misericordia, el inmenso amor que Dios nos tiene para agradecer, adorar y corresponder con nuestro amor.


