Ya comenzó el penúltimo mes del año. Noviembre nos sorprendió con un año “corto”, y decimos que es “breve” debido a que muchas actividades se reiniciaron en estos últimos meses de 2021 gracias a la vacunación y la disminución de casos de coronavirus en medio de la pandemia. Tal vez la forma en que se fueron dando las cosas este año nos demuestran que no podemos planificar todo aunque nos encantaría poder hacerlo y tenemos que llevar a la práctica lo de poner las cosas en manos de Dios.
Aunque no pudimos planificar en gran medida el año, sí tuvimos la oportunidad de ir retomando las misas presenciales, las reuniones cara a cara y muchos de los apostolados que en el 2020 solamente eran un lindo recuerdo.
Los meses que nos guardamos y nos veíamos por videollamada nos ayudaron a dar un mayor valor a ese trato humano del abrazo, nos recordaron la necesidad de compartir una comida o una bebida con familiares, amigos y hermanos.
Nuestra Mater nuevamente nos recibe en sus Santuarios que se van poblando con el murmullo de los fieles ¿Quién puede decir que no extrañó ese sitio del mundo que adoptamos como nuestro Tabor alguna vez?
Es por eso que en noviembre no solamente vamos a celebrar el aniversario del nacimiento de nuestro fundador José Kentenich, si no que vamos a celebrar que podemos vivir nuevamente en comunidad, ese espacio que nos acoge, que nos ayuda a tomar un nuevo impulso para lo que viene y que todo lo que venga nos encuentre trabajando juntos por la misión de Schoenstatt.


