Andres Romero es el menor de 2 hermanos, tiene 20 años y actualmente está estudiando Economía en la Universidad Nacional de Asunción (UNA). Su caminar en Schoenstatt se remonta cuando vino al mundo, su familia entró al movimiento el mismo año que Andres nació.
Prácticamente crecí en Schoenstatt, generando una fuerte vinculación al Santuario y la Mater desde pequeño.
En el 2010 ingrese a la rama de los pioneros -los más chiquititos del movimiento- y desde ahí mi caminar fue ininterrumpido, pasando por la Juventud Masculina Secundaria y ahora siendo parte de la Universitaria.

UN GRAN REGALO
Uno de los regalos más lindos que me dio Schoenstatt, es la oportunidad de vivir esta locura en familia, dando vida a nuestro santuario hogar, recuerdo que de chico íbamos todos los domingos sin falta a misa en Tupãrenda y participamos de las Misiones Familiares desde hace 7 años.
Algo que marcó mi vida sin duda es la historia de mi Alianza de Amor, mi grupo de vida con el cual comencé desde pionero se disolvió a finales de mi último año de colegio, entonces veía difícil la idea de sellar mi Alianza de Amor con ellos, en esa época lo único que pedía era poder juntar de nuevo a mi grupo para poder sellar mi alianza.

Unos meses después, en el 2017, tuve la oportunidad de hacer un curso en el exterior, por cuestiones de la vida y providencia este curso justo termina un 16 de octubre, como estaba cerca de Alemania, entonces pensé: qué mejor momento para pasar un 18 de Octubre en Schoenstatt, en el lugar donde todo comenzó. Hable con el Padre Camacho allá y decidí dar un gran SÍ, dije sí a la alianza, fue así que con un grupo de latinos -entre ellos 4 paraguayos- que nos encontramos allá por casualidad selle mi alianza de Amor un 18 de Octubre en Schoenstatt, el mismo día y en el mismo lugar donde todo comenzó 104 años atrás.
Al salir del santuario ese día me dijeron algo que se me quedó grabado: la Mater te va a pedir algo grande, este regalo tiene un propósito.

Y así fue, cargado con ese fuego, vuelvo a Paraguay y lo primero que escucho es sobre algo llamado la Cruzada de María , una peregrinación desde el Santuario de Mendoza, Argentina hasta el Santuario de Bellavista en Chile, cruzando la Cordillera de Los Andes, sin mucho pensar voy y me sumo a la delegación paraguaya.
Después de varias charlas con algunos cruzados, nos propusimos conformar un nuevo grupo de vida ya que muchos estábamos sin grupo. Guiando y acompañando como encargado el proceso de formación, el 19 de agosto renové mi Alianza de Amor con mi nuevo grupo de vida “Los Rescatados”.
Para mí ser JM es llevar los ideales de Schoenstatt en el día a día en todo lo que haces, mantener esa coherencia de vida, ya que no somos más cristianos por hacer más actividades o pertenecer a un movimiento, somos cristianos por nuestro estilo de vida.

VISIÓN
Trato de llevar una vida íntegra, normal como todo joven de 20 años a la par de ser jefe de rama, soy hijo, hermano, soy estudiante, amigo, y hay que darle tiempo a cada cosa. Darle tiempo a salir con los amigos y darle tiempo al estudio, a la familia, al deporte, a la oración y a la formación, en todo lo que hago busco dar lo mejor de mí, es y siempre va a ser el estandarte que voy a llevar, para mí es eso llevar una vida en alianza, todo lo que hago ponerle a ella siempre en el medio.
Estar a la cabeza de una rama tan grande y tan protagónica como la Juventud Masculina de Asunción, no es una tarea sencilla, es un cargo que me gusta decir que se hace enteramente de rodillas en el santuario, manteniendo una vida de oración y una espiritualidad fuerte, ya que es Dios quien obra las cosas más grandes a través de los más pequeños.

La imagen que me viene a la mente es la del buen pastor que conoce a sus ovejas y estas le conocen, el que deja a las 99 para ir tras una. Para mí, como decía el PJK lo esencial es diligenciar a través de la vida ¿Qué quiere decir esto?, que las actividades son importantes pero más importante son las personas, sus vidas, como están, ahí está la vida de la rama, ahí está la importancia del cargo, mi principal foco va a ser la formación de cada uno de los muchachos que la Mater me confió este año.
Uno de los grandes desafíos que tiene la rama es el cambio de asesor y con él, el inicio de un nuevo proceso dentro de la Juventud Masculina Universitaria, nuevas ideas, actividades, talleres, como cúpula -consejo de jefes- apostamos a dos instancias vitales para la rama, el círculo de congregantes y la escuela de jefes.
Este año, que cumplimos 60 años como JM nacional quisimos plasmar todo ese fuego y sentimiento en el lema del año, “Volver a Casa, Con Entrega Total”, volver a los orígenes, volver a enamorarse del movimiento, de María, de su hijo y la única manera de hacerlo es con entrega total, como dice una vieja canción del movimiento, “Irás haciendo historia si tu entrega es total”.



