«Queremos renovarnos en la generosidad de nuestra entrega»

“Sí, santo es este lugar, y seguirá haciéndose más y más santo; tierra santa es ésta porque la Sma. Virgen ha escogido este terruño; Este es un lugar santo, porque desde aquí se impondrán santas tareas, es decir, tareas que santifican sobre débiles hombros”1(PK). Estas son unas de las primeras palabras de la plática del 31 de Mayo de 1949, considerado el tercer hito de la Historia de Schoenstatt. Hoy estamos conmemorando 70 años de ese momento clave en la historia de nuestro Padre y de nuestra familia: sabemos todo que significó ese acto de entrega de la Carta en el Santuario de Bellavista; sabemos las consecuencias que trajo…la misión a la que nos lanzó nuestro Padre…

Diez años después de ese “salto mortal”, un mismo 31 de Mayo, hace exactamente 60 años atrás, un grupo conformado por un joven sacerdote y 3 jóvenes, se consagraban a la Mater en un pequeño rincón del colegio Mons. Lasagna en Asunción. La Mater, renovando la hora de la Visitación, cuya fiesta hoy celebramos, quería “conquistar” tierra paraguaya, y ellos, les abrieron las puertas de sus corazones, de sus vidas, de todo su ser…En esa sencilla reunión la Mater de Schoenstatt, que había salido “presurosa” del Santuario Original a visitar muchos rincones de la tierra, comenzaba a bendecir esta gran nación. A ese grupo original, se iban a sumar muy pronto otros jóvenes y luego también las primeras chicas…(aquí en esta misa hay varios de ellos…)…los primeros instrumentos, que se pusieron en manos de la Mater y “tuvieron como un gran honor, poder ayudarla”2. Esa pequeña semilla, incipiente, con el tiempo iba a ir creciendo y se iba a transformar en un frondoso y fecundo árbol a lo largo de estas seis décadas.

1) La Visita de la Mater de Schoenstatt en el Paraguay, como lo hizo en la casa de Zacarías e Isabel (Cfr. Lc 1,39-45) ha traído una enorme bendición en estos 60 años. ¡Tenemos muchos motivos para alabar y agradecer al Dios Trino y a nuestra Madre! Hoy especialmente, queremos agradecerle a Ella por su fidelidad a la Alianza primera, porque ella, la Conquistadora de los corazones, eligió esta tierra y desde aquí ha obrado innumerables milagros de gracia, llevando adelante una profunda acción evangelizadora por medio de fieles instrumentos. Queremos agradecerle por haberse quedado en este lugar santo de Tuparendá, por haberse establecido en otros dos santuarios filiales e innumerables ermitas, santuarios hogares y del corazón…Queremos agradecerle, por su nueva Visitación, hace 34 años atrás, por medio de la Campaña del Rosario, que ha traído tanta fecundidad a Schoenstatt y a la Iglesia en Paraguay.

Asimismo, esta Eucaristía es una ocasión para agradecer por tantos hermanos que desde aquél 31 de Mayo hasta hoy, le han dado el Sí a la Mater en la Alianza de Amor. Muchos ya han partido y nos acompañan desde la eternidad, otros muchos siguen ofreciendo sus vidas día a día en la construcción de la Nación de Dios. Esta Misa es una ocasión para renovarnos en la fidelidad no solo hacia la Mater, sino también los unos para con los otros.

Como fruto de la tercera gracia del santuario, a lo largo de todos estos años, el Movimiento en Paraguay ha llevado adelante tantos emprendimientos e iniciativas apostólicas, sociales, misioneras que han hecho posible entregar nuestro carisma al servicio de la Iglesia y de la sociedad, que han cambiado vidas, que han dejado una profunda huella ¡Sería largo enumerarlas! ¡Por todo ello queremos agradecer al Dios Trino y a nuestra Madre!

2) La Eucaristía es también un acto de expiación. Y por ello, queremos también, al mirar nuestra historia y nuestra pequeñez, pedir perdón a Dios por nuestras infidelidades y pecados, por nuestras mezquindades y faltas de omisión…por no haber sido suficientemente audaces, generosos con nuestra Reina; por todo aquello que no nos ha ayudado a crecer como familia; por no habernos puesto con más proactividad al servicio de nuestra Iglesia y de nuestros hermanos; por haber “encerrado” o “tapado” la luz de nuestro carisma impidiendo que ilumine a muchos más (Cfr Mt 5,14-16).

3) Ahora bien, los Jubileos, decía nuestro Padre, son momentos no sólo para agradecer y mirar al pasado, sino sobre todo, son momentos de gracia para renovarnos en el amor, en el compromiso, en la fidelidad.

Al finalizar esta celebración peregrinaremos todos hacia el santuario y allí, haremos un rito muy significativo. Miembros de la generación fundadora pasarán una antorcha encendida a un grupo de jóvenes, quienes representarán a los miembros de toda la familia nacional. Con esa antorcha encenderemos nuestras velas. Con ese gesto queremos simbolizar que estamos dispuestos como Familia del Paraguay, a asumir hoy el fuego, el espíritu de los primeros y de la generación fundadora y queremos renovar nuestro compromiso como Aliados de la Reina.

a. En primer lugar, en este Jubileo, queremos renovar nuestro compromiso por la santidad. Mirándola a la Mater a los ojos, queremos decirle hoy, que estamos dispuestos a vivir nuestra Alianza de Amor a fondo, con heroísmo, de tal modo que nos lleve a vivir una auténtica santidad de la vida diaria. Por ahora, el Paraguay cuenta con San Roque González y la Beata Chiquitunga. Schoenstatt también quiere regalarles santos al Paraguay: jóvenes santos, matrimonios y familia santas, consagrados, hermanas, sacerdotes santos. ¡Hoy nos queremos comprometer a seguir aspirando cada vez más hacia la santidad!

b. Queremos comprometernos con una mayor audacia. Hace 60 atrás, había que ser audaz para decidirse por un Movimiento que era desconocido, con un Fundador que estaba cuestionado por la Iglesia, en el exilio ¿Qué era Schoenstatt en ese entonces aquí en el Paraguay? Hoy quizás es fácil decidirse por Schoenstatt cuando ha sido reconocido de muchas maneras. Pero ¿Cómo podemos hoy nosotros ser audaces como fue la generación fundadora? A nosotros, se nos pide la audacia del heroísmo, la audacia de ser arriesgados y creativos para transformar desde la Alianza de Amor, tantas realidades de nuestro país que exigen un cambio. El mundo se está tornando cada vez más intolerante a Cristo y a los valores de Cristo: la audacia nos debe llevar a vivir nuestro testimonio con entusiasmo y con una mayor coherencia de vida, como formulamos en el objetivo nacional.

c. Queremos renovarnos en la generosidad de nuestra entrega. Nada grande se gesta con mezquindad, con poquedad de ánimo. El Papa Francisco, en la Exhortación Christus Vivit, nos pone como ejemplo a la Mater, a ella que dio un Sí generoso a Dios, “sin vueltas”, arriesgándolo todo3. Así fue también el sí de los primeros, así fue el sí de tantos que se jugaron por entero por Schoenstatt a lo largo de estos 60 años. Así debe ser cada vez más nuestra entrega…

¡Gracias a Dios crecemos en número en muchas comunidades y ramas, se incorporan tantos jóvenes a nuestras filas! (creo que es una característica muy importante del Schoenstatt paraguayo…) ¡Es una enorme bendición! Pero, por otro lado, sabemos que debemos crecer en la entrega generosa y magnánima en el ofrecimiento al Capital de Gracias: “todo Reino se mantiene en la medida que es fiel a las fuerzas que le dieron origen”4, solía repetir mucho el Padre Fundador.

d. Queremos también, renovarnos en el compromiso de ser Familia: “la Sma Virgen nos ha
regalado el uno al otro. Queremos permanecer recíprocamente fieles. El uno en el otro, con el otro, para el otro, en el corazón de Dios”5. Somos una familia numerosa, con muchos hijos, pero queremos cuidar el espíritu de familia y de comunión, de calidez, de hogar, que siempre caracterizó al Schoenstatt paraguayo.

e. Queremos también renovarnos en el compromiso que asumimos de nuestro Padre de amar y servir a la Iglesia, en estos tiempos turbulentos que atravesamos como Iglesia en el mundo entero. Nuestro carisma, como nos ha dicho y pedido el Papa Francisco, debe fecundar y enriquecer a la Iglesia. Lo debemos y queremos hacer con humildad, sencillez y espíritu de servicio, como lo haría María.

f. En este Jubileo, a 100 años de la jornada de Hoerde, queremos renovarnos también en el compromiso por un Schoenstatt en salida. Queremos crecer en el fuego apostólico y misionero como lo tuvo san Roque González, el Padre Fundador, Don Joao Pozzobon. ¡Hay tantos corazones, familias y rincones de nuestra patria que aún no conocen a la Mater, que no han sido tocados por la Gracia de Dios, que nos están esperando!

Pero también nos duelen e interpelan muchas realidades que no nos pueden dejar indiferentes: la pobreza y exclusión; la corrupción; la falta de educación y de salud para innumerables hermanos paraguayos (sobre todo niños y ancianos); nos duele el avance del narcotráfico; nos duele la violencia en el seno de tantos hogares; nos interpelan las amenazas contra la familia y la vida, en todo sentido…(como decía el PK en la prédica del 31/5: “tenemos que pensar en David enfrentándose con Goliat”6 )…Todo ello exige nuestro compromiso y nuestra respuesta eficaz desde la fuerza de la Alianza de Amor.

Queridos hermanos: queremos seguir desangrándonos día a día por hacer realidad el ideal: que el Paraguay sea “Nación de Dios, corazón de América”. Esta hermosa Iglesia que hace 20 años se comenzó y se ha ido levantando con mucho esfuerzo y amor, es un símbolo de lo que debemos seguir haciendo cada día: seguir construyendo nuestra santidad, nuestra familia, nuestra Iglesia, seguir construyendo el Paraguay como una Nación de Dios, una “tierra santa, mariana, schoensatteana”, donde habiten la verdad, la justicia y amor.

Amén.

Estamos muy felices que puedas leernos. Esta Plataforma es un nuevo formato de presentación de nuestra tan querida Revista Tupârenda, que con mucho esfuerzo un equipo de personas lo lleva adelante voluntariamente.

¡Apoyá a la Revista Digital con una donación! Todo aporte suma a cubrir los costos tecnológicos y de mantenimiento, para así seguir cumpliendo con la tarea de difundir la Alianza de Amor sin fronteras.

Otros artículos

Suscribite a nuestra lista de emails

Suscribite a nuestra lista de emails

No te pierdas de nada. Suscribite y recibí todas las noticias.

 

 

Te has suscripto a nuestra lista :)

Compartir esto