El fin de semana del 2 y 3 de marzo, tuvimos la jornada de jefas, donde sacamos el lema con el que enfocaremos este año la Juventud Femenina.
En el 2018 recordamos los 50 años de la partida del Padre Kentenich y sabemos que ahí no terminó todo. Latía en nuestros corazones el hecho de sentirnos herederas del Padre.
Así como somos herederas de su obra, también queremos encarnar en nosotras la herencia de mujer que él nos dejó. Esa pequeña María que irradia luz por todas partes. La mujer que él soñó para nosotras… auténtica, maternal capaz de dar vida a donde quiera que vaya. Una mujer valiente que transmita amor… el amor de Dios y Cristo, como lo hizo María.

_Es a esta realidad a la que apunto: la mujer nueva, la mujer que la Iglesia de las “nuevas playas” necesita es la mujer que, enamorada y fascinada por María, es capaz de irradiarla y por eso irradiar los rasgos maternales de Dios Padre y de Dios Hijo para el mundo de hoy y de mañana. El 19 de marzo de 1952, en Nuevo Schoenstatt, el Padre se refiere a María como “el remolino que atrae…”, cuando la mujer schoenstattiana se deja atrapar por este “remolino” y sella su Alianza de Amor, entonces y sólo entonces comienza a “ser María”_ (siemprevida.wordpress).
Por otra parte, escuchamos las voces de nuestro tiempo. Nos vimos llamadas a ayudar en la Iglesia para remar contra corriente con todas las ideologías que existen en nuestro alrededor. No podemos ignorar lo que pasa en el mundo, sino al contrario, debemos ser “schoenstatt en salida” Regalar al mundo esa mujer que Dios pensó desde la eternidad. Cuidando de la vida y la familia, como dice nuestro objetivo 2019/20 de Familia paraguaya.
De esta manera, descubrimos el lema para este 2019:
¡Por tu herencia Padre, mi corazón de mujer!
Con el objetivo de conquistar un corazón maternal, para fortalecer la verdadera identidad femenina, herencia del Padre.
