¿Qué significa ser Schoenstattiano?

Dentro de la Familia de Schoenstatt podemos responder esta pregunta con mucha certeza y naturalidad explicando que ser schoenstattiano significa ser una persona aliada de María, que busca hacer la voluntad de Dios en un camino de santidad en la vida diaria, que se sabe instrumento y co-creador en las manos de Dios Padre, que tiene una misión que cumplir, etc.

Pero para la gente que no es del Movimiento,  que no tiene contacto con el mundo del cultivo del espíritu en el que nos formamos, para esa gente que poco o nada sabe de medios ascéticos y de capital de gracias; para esa gente que nos encontramos cuando consumamos el “Schoenstatt en salida”… esa gente ¿Qué debe ver en un schoenstattiano?

El hombre de la calle debe ver en un schoenstattiano a la persona que no miente, que es coherente, que no tiene un doble mensaje, que no oculta nada; debe ver a la persona que hace lo que dice y que cumple su palabra.

Debe ver también a una persona que no es corrupta, que es honesta en lo mucho y en lo poco, que no toma ventaja de ninguna oportunidad, debe ver a la persona a la cual le confiaría sus posesiones.

Debe también ver a la persona que tiene un solo amor, que es fiel, que se esfuerza  y se empeña  por preservar los afectos que ha conquistado. Ama sin interés, sin esperar nada a cambio, es el primero en amar, tomando la iniciativa.

Debe ver a una persona amable, que ayuda, que trata bien a todos, que tiene la capacidad de mostrar respeto, simpatía y afecto hacia los demás. Ve a la persona que se dirige al otro con educación y humanidad para tratar de mejorar la situación o el estado de ánimo del prójimo.

Debe ver a una persona que está cerca de Dios, no solo porque practique los sacramentos sino porque irradia la paz de su alma; porque habla sin fanatismos pero con convicción de las grandezas del Señor, porque todo lo que comparte es un testimonio de fe.     

Debe ver a una persona justa, que actúa con imparcialidad dando y reconociendo a los demás lo que corresponda. Que respeta la ley más por convicción que por obligación.

Debe ver a una persona humilde, que se reconoce débil y pecadora pero que ha cultivado las fuerzas necesarias para prevalecer en la lucha contra los excesos y desvíos del ser humano.

Debe ver a una persona que está al servicio de los demás, en la vida diaria, en muchos pequeños detalles; debe ver a alguien que aprendió a “lavar los pies” de todos.

Debe ver alegría, debe ver optimismo, debe ver a alguien siempre contento porque se siente bien consigo mismo, un bienestar que proviene del corazón habitado por Dios. Alguien que tal vez se tropiece con la tristeza y la decepción, pero sin embargo no se deja invadir por ellas.

Entonces nos cabe la pregunta… ¿Ven en mi a un schoenstattiano?

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