Peregrinamos con María, un oasis en el mundo

El 8 de diciembre, fecha especial para todos los paraguayos, pueblo eminentemente mariano, feriado nacional, recordamos el día de la Virgen de los Milagros de Caacupé, madre y patrona de todos los paraguayos. Nuestra tradición popular de peregrinar a Caacupé no pese distinción de edad, sexo o clase social, miles de peregrinos desde todos los puntos del país, cumpliendo promesas, agradeciendo o llevando peticiones a la Virgen de los Milagros, acuden a su encuentro hasta la Villa Serrana.

Hace diez años nos propusimos con un grupo de Misioneros de la Campaña del Rosario de Schoenstatt ir desde el Santuario Nacional de Tupãrenda, en procesión llevando la Imagen Auxiliar de la Campaña del Rosario hasta Caacupé, tal como creemos que lo haría el propulsor de la Campaña Joao Pozzobon si viviera en Paraguay. Son 20 kilómetros, subiendo el cerro, bajo el intenso sol del verano paraguayo, cuatro horas y media de sacrificios, con el objetivo de llegar puntualmente a las 19:00 hs., horario de inicio de la misa concelebrada por el Movimiento de Schoenstatt.

En la peregrinación del año 2018, un hecho capto mi atención, observo que una de nuestra compañera de peregrinación llevaba en manos una botella de agua vacía y otras basuras de algo que había comido, buscando un basurero para arrojarlo, como lo haría cualquiera tal vez.

Ya paso más de un kilómetro y seguía sin encontrar el basurero, veo en el suelo cientos de botellas y basuras arrojadas por otros peregrinos que no tienen la misma conciencia, todo el trayecto es un verdadero basural, entonces me pregunto ¿Cómo puede haber gente tan inconsciente? Luego de un buen tiempo ella encuentra el basurero y se deshace de sus molestas basuras, en ese momento, caminando entre tanta contaminación me suenan las palabras del Padre Kentenich, quien nos invita a los Schoenstattianos a ser un oasis en medio del mundo. Me acerco a ella, y le digo: ¿Cómo puede ser que cueste tanto encontrar un basurero? Y la gente que tira por todos lados sus desperdicios. Alguien tiene que limpiar todo esto, y juntos meditamos la idea de peregrinar limpiando a nuestro paso.

Motivados por aquella conversación, en la peregrinación a Caacupé de este año, invitamos a todos a caminar limpiando a nuestro paso, este año la misa de Schoenstatt fue a las 17:00 hs, lo hicimos a paso lento,salimos a las 10:00 hs de Tuparenda, utilizando unos bastones con puntas para recoger la basura, y bolsas para almacenarla, una camioneta nos acompaña de modo a poder transportar lo acumulado, destinando siete horas para recorrer los veinte kilómetros, limpiando lo que podemos, meditando y rezando el rosario, y por supuesto que va presidiendo la peregrinación nuestra Imagen Auxiliar.

Llegamos a la basílica de Caacupé justo a tiempo, muy cansados, pero alegres con el hecho de limpiarnos a nosotros la conciencia, limpiar en algo tanta contaminación que dejamos los devotos, juntamos tres camionetas llenas de basura, no vencimos con toda esta, pero de alguna manera, nos sentimos un oasis en medio de este mundo. Y sin lugar a dudas, el año que viene lo volveremos a hacer.

 

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