Hace 5 años quedé viuda, soy madre de 7 hijos y puedo contarles que cuando mi hijo menor tenía 2 años y el mayor 14, un 25 de abril de 1987, recibí a la Virgen Peregrina y así me convertí en misionera de la Campaña del Rosario. La imagen lleva el N° 126; Ella me ayudó a educar a mi familia, todos aprendieron en casa a rezar el santo rosario, a conocer y amar a Dios Padre y a la Iglesia; la Mater nos hizo muchos milagros, que realmente mi numerosa familia puede confirmarlo.
Nuestra virgencita empezó a peregrinar visitando a los vecinos con los que rezamos el rosario, fue la primera Peregrina que se conoció en la comunidad. Ella fue conquistando numerosas familias, tanto que hoy tenemos una hermosa Ermita, de una pequeña comunidad que lleva el nombre de “Virgen de Schoenstatt”. Mis hijos me ayudaron a hacerla caminar de casa en casa, todos son devotos de la Virgen, varios de ellos hicieron su alianza de amor y actualmente son servidores en el Santuario.
Pasaron los años y hoy en día tengo muchos nietos y con una alegría inmensa en mi corazón puedo verles a ellos pertenecer a la Campañita y al grupo de jóvenes de las Ramas. Tantas bendiciones y arraigo nos regaló la Mater en el barrio, que también Ella está entronizada y coronada en nuestra Parroquia, rodeada de muchas misioneras y misioneros que trabajan para atraer a más fieles a la Iglesia Católica para así acercarse a Dios por la intercesión de la Virgen María.
Mi entrega fue total a la Virgen María, me sentí siempre protegida por Ella. En los momentos difíciles siempre sentí su fuerza y puedo decir que hoy con mis 73 años mi mayor felicidad es seguir peregrinando con la comunidad.
