Corría el mes de febrero de 1959, cuando a insistencia de un estudiante de derecho en Córdoba – Argentina (Lucho Casatti), Hugo Aranda – por entonces estudiante de arquitectura – viaja a Córdoba y conoce a Efraín Sueldo, joven dirigente juvenil argentino (luego sacerdote Pallotino), quien les hablaba de la necesidad de una vida auténticamente cristiana hasta la últimas consecuencias, y les mostraba un camino: construir una verdadera personalidad por el camino del amor y de la fe, una total entrega a María. Lo esencial, les decía, era el “amor a la Mater, la voluntad de ser fiel a Ella”.
A comienzos de ese año académico, el Padre Paco Rodríguez, comentaba a Jerónimo Irala Burgos, que estaba tratando de formar con algunos alumnos del colegio salesiano un movimiento capaz de dar a aquellos muchachos un ideal que les sacara de la mediocridad de nuestro ambiente; y le contó que Hugo Aranda le había comentado que en Córdoba – Argentina existía ya un movimiento singular.
Poco tiempo después, el 24 de mayo de 1959, día de María Auxiliadora, se anunciaba la llegada de Efraín Sueldo al Paraguay. Los días siguientes fueron de conversaciones, de diálogos y de planes.
Finalmente, el domingo 31 de mayo de 1959, en una reunión que se hacía en el colegio salesiano, se fundaba el primer grupo del Schoenstatt paraguayo, que estaba conformado por el Padre Paco Rodríguez, Hugo Aranda, Claudio Giménez, y Jerónimo Irala Burgos.
Este grupo decidió escribir una carta al Padre Fundador, quien se encontraba en su exilio en Milwaukee, en la que le expresaban su intención, su deseo, su plan, y le decían que buscaban para el Paraguay un camino de redención.
Dos meses después llegan al Paraguay desde Santa María – Brasil “los fratres”, como se decía a los novicios Pallotinos, Hernán Alessandri y José Luis López, quienes portaban una imagen de la Mater. En el momento de descenso del avión Hernán Alessandri pone el cuadro en la ventanilla del avión y dice: “Mater ésta es tierra paraguaya…CONQUÍSTALA”, coincidencia increíble , ya que utilizaba el mismo título con que el hoy Santo paraguayo Roque González de Santa Cruz, tres siglos atrás, había elegido para la santísima Virgen “La conquistadora”.
Otra feliz coincidencia: Schoenstatt en Paraguay fue fundado un 31 de mayo de 1959, en la misma fecha en que 10 años atrás el Padre Kentenich había depositado en el altar del Santuario de Bellavista, la carta que iba a cambiar el mundo del movimiento y lo iba a proyectar al mundo (tercer hito de Schoenstatt).
Al respecto Hernán Alessandri decía: “el 31 de mayo tuvo lugar en Chile, pero yo lo he visto convertido en vida en el Paraguay”.
Cuando miramos lo que es el Movimiento hoy día en Paraguay, no se puede sino concluir que es una obra de Dios, siendo los elementos humanos con los que se empezó, los más débiles. Pero, como dice el Padre Fundador “¿cuántas veces no es lo más pequeño, el origen de lo más grande?”.
Fuente: Libro “La Conquistadora – El fervor de los primeros” – Alfredo Ratti, Beatríz Pampliega, P. Antonio Cosp.


