Cuando un niño crece, en palabras del Padre José Kentenich, «aprende a caminar caminando». En esta etapa, despegan de los brazos de sus padres, se caen, los vemos llorar y los consolamos.
La vida tiene esas mismas características, por algo el Padre José tomó este ejemplo como metáfora para explicarnos la difícil pero hermosa tarea de aprender a amar (amando).
Cuando nuestros hijos crecen y se independizan cada vez más de nuestros brazos, anhelamos que quienes se encuentren a su alrededor los cuiden y amen tanto como nosotros lo haríamos.
Imaginemos ahora la situación por la que atravesaba su madre, Catalina Kentenich, en aquel momento en que ella se vio obligada a llevar a su hijo a un orfanato. El pequeño José Kentenich creció y terminó fundando el movimiento de Schoenstatt.
¿Quién podría cuidar a su niño tan bien como ella? ¿Quién lo podría consolar, demostrarle su amor con pequeños actos y velar para que sea un niño feliz? Hubo una mujer que recibió esa tarea, cuidar al propio Dios hecho carne. Se trata de «María».
Catalina también pidió a María que cuide y eduque a su hijo, y la historia nos mostró después cuán acompañado se sintió el padre, y todo lo que él y su aliada lograron juntos en el camino.
CONSAGRACIÓN EN EL SANTUARIO
Bajo esa perspectiva, un total de 169 niños fueron consagrados a la Mater en el Santuario Joven el martes 12 de abril en un emocionante rito al término de la misa, presidida por el Padre Martín Gómez.
Acudieron niños desde el vientre materno, hasta los doce años. Esta actividad es organizada por el Secretariado del Padre desde el año 2019 y, por la situación sanitaria no pudo desarrollarse nuevamente sino hasta este año.
Las familias han respondido positivamente, inscribiendo a sus hijos para que puedan recibir la consagración a María, simbolizada en una medallita con su imagen.
Para este ritual el único requisito era inscribirse previamente y que los padres expliquen a sus hijos en qué consiste la consagración, que debe ser voluntaria. Esta y otras actividades similares representan todo un avance, para que más familias conozcan y amen la historia de nuestro padre fundador, a quien algún día lograremos canonizar todos juntos.
Agradecemos inmensamente a los papás por su participación, a María por estar siempre predispuesta a cuidar a sus hijos bajo su atenta mirada y a Dios Todopoderoso, quien hace posible todas las cosas.
Fotografías: Héctor Morán.



