Los años especiales

A la expectativa del 31 para conmemorar el 3er Hito, me puse a pensar en este mes de mayo pero de otro año, 1965.

Al mencionarlo estoy seguro de que sus mentes, así como la mía, volaron hacia la finalización del exilio de nuestro Padre Fundador.

Sin embargo, ese fue un año pletórico de bendiciones para nuestra familia y los sucesos que en él transcurrieron definen en mucho nuestra actual realidad.

En sus mismos inicios el Día de Reyes, el Papa Paulo VI nos regaló una carta al generalato palotino concediendo la autonomía jurídica a la Obra de Schoenstatt, lo que aseguró que el devenir del movimiento fuera autodefinido, sin la necesaria aprobación previa de aquella congregación.

En mayo y junio la providencia quiso que se realizara un Capítulo General de los palotinos en el que como directa consecuencia de la determinación papal, se prohibió a los sacerdotes de la congregación todo trabajo que guarde relación con Schoenstatt y su espiritualidad.

De primera podríamos reaccionar mal contra ello pero meditándolo percibimos que una vez más Dios nos sometió a una tensión verdaderamente creadora ya que si los palotinos no podían atender a Schoenstatt, se tornó evidente la necesidad de contar con los propios.

La consecuencia no se hizo esperar y en julio se autorizó la fundación y se erigió el Instituto Secular de los Padres de Schoenstatt.

Eso ya bastaría para considerar agraciado a 1965 pero a la providencia a veces le gusta exagerar y es así que en septiembre y misteriosamente como sabemos, se convoca al Padre José en Roma y en octubre el mismo Paulo VI edicta su exoneración.

¿Y se acabó el año? No.

El 15 de noviembre el Padre Kentenich se retira de la comunidad palotina, con lo que todos ganamos en exclusividad, ¿existe el santo egoísmo?, y para ponerle un broche dorado, el 24 de diciembre retorna tras tantos años a Schoenstatt en el momento que recordamos como el segundo Milagro de Nochebuena.

Para quienes gustamos de la historia, estos datos son fenomenales y si los miramos a la luz de nuestra fe práctica, muy aleccionadores.

PD: elegí la imagen para que juguemos el juego de las similitudes. Tal vez con eso podamos comprender por qué el Papa Paulo VI fue tan favorable al pensamiento y espiritualidad de nuestro Fundador.

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