Esta revista precisamente nace relatando los primeros pasos para la construcción y bendición del Santuario de Tupãrenda, lo que finalmente se concretó el 18 de octubre de 1981.
Los testimonios de esos días nos dejaron nada más y nada menos que los relatos de esa parte de la historia de Schoenstatt en Paraguay. ¡Qué gran privilegio para nosotros festejar los primeros 40 años de nuestro Santuario Nacional de Tupãrenda!
«Nación de Dios, corazón de América», es el lema nacional que cumple también cuatro décadas. ¿En qué estamos colaborando nosotros hoy con la Nación de Dios en el corazón de América? Cada uno lo puede responder desde el corazón. Lo importante es mantener vigente este lema con nuestras acciones en el día a día, y que nuestro compromiso se mantenga firme.
No debemos olvidar que todos somos ínfimos constructores de esa nación con el simple cumplimiento del deber, aunque para los schoenstattianos el cumplir debe ir más allá, debe buscar hacer de lo ordinario algo extraordinario, de convertir en conquista lo que nos cuesta en lo cotidiano. Sabemos que esa es la verdadera manera de “forjar la Nación de Dios”.
¿Cuántos de nosotros tuvo la alegría de llegar hasta el Santuario nacional subiendo la colina? El sonido de la naturaleza, las vistas de los mbocayá y su frescura vuelven a nuestra mente cuando pensamos en los retiros, encuentros, y momentos especiales como nuestra alianza de amor en ese predio que mucho ha crecido en estos cuarenta años.
Tenemos tanto que agradecer a los tres sacerdotes que encendieron este fuego hace más de cuatro décadas y a todas las familias, religiosas, grupos, cursos, círculos, jóvenes y niños que posteriormente lo avivaron de la mano de nuestra Mater, a quien también celebramos y agradecemos por tanto en esta fecha, sin su mirada maternal esto no hubiese sido posible.
