Todos los primeros sábados del mes nos toca la Misión en el IPS. Este mes de octubre solo éramos como 12, entre misioneros de la Campaña del Rosario y tres Ministros de la Eucaristía, solo daba para ir de dos en dos, máximo tres, también contábamos con peregrinas.
Desde la oración de envío estuvo con nosotros la Señora Jorgelina misionera oriunda del interior del Paraguay y quien tenía un pariente internado en en cuarto piso de traumatología.
Me tocó misionar en el tercer piso, área de pediatría con Paty Báez, quien había recibido hace poco tiempo su peregrina de la familia. Nos recibieron las licenciadas Zunilda y Luz para el permiso correspondiente. En la primera pieza se encontraban hermanos de otra iglesia si bien no pudimos pasar con la Virgencita pudimos saber que el enfermo se llamaba Oscar y su mami Sandra.
En la siguiente habitación conocimos a Emma y su mamá Patricia ella es un bebé milagro se encontraba internada por una cardiopatía congénita, la mamá también nos dijo que pedía por Mateo, otro bebé que se encontraba en peor estado que su propia hija.
Los enfermitos eran varios entre ellos Analia, Ángel, Norma, Rossana Jessica, Elías.
Al retirarnos del área de terapia infantil nos siguieron Patricia y Olga la primera nos dijo: «Tomen este para comprarles vela a la Virgencita», mire y eran unos billetes de 6 mil guaraníes y le dije: No, no, no. Guarda. Nosotros vamos a rezar por ustedes el Rosario», y las abrazamos para despedirlas.

UN CIELO EN LA TIERRA
El área de oncología pediátrica es el que personalmente lo considero el más delicado y difícil de misionar. Es sensible y a su vez hermoso: Un cielo en la tierra. Pues a cada enfermo lo veo como un ángel que está aquí de paso; nos recibió la licenciada Lourdes quien nos decía que gracias a Dios no tenían ningún paciente que no podamos visitarlo. Allí encontramos a la familia de Gustavo Rodríguez el se encontraba durmiendo, es un nene grande y tenía mucha fiebre, pude poner a la familia agua bendita se emocionaron muchísimo al ver que María y Jesús los visitaban.
La siguiente habitación era de una «sagrada familia» estaba un niño de 7 años con el ojito derecho tapado, padecía un tumor en su cabecita, le pregunte si se bautizo y me dijo que antes de su operación, cuando aún podía hablar, les consultó porque el no se bautizo aún. Que el tiene que ser un hijo de Dios, y así fue, gracias a su insistencia lo bautizaron ya de grande. Les pregunté cómo se llama, Lucas me dijeron. Su abuelito antes de ir al cielo, le dijo a su mamá: si es un nene se va llamar Lucas. Y en honor a su abuelito, que falleció antes de conocerlo, lo llamaron así.
Lucas sentía mucho dolor de cabeza no encontraban diagnóstico hasta que luego de una visita al oculista detectaron el tumor detrás del ojito y fue a tiempo.
En medio del recorrido, encontré a Mayra una adolescente que se internó el día anterior y ya había hecho su primera comunión se emocionó muchísimo, pues pudo comulgar.
Finalmente visitamos a Jhosias un pequeño de 3 añitos. Padecía un tumor en la nuca, no decía una palabra pues pensó que era su doctora por mi vestimenta de ministra.
A LA ESPERA
En el área de traumatología los adultos estaban esperandome, para recibir la Eucaristía las señoras Liliana, Pelusia y Bienvenida. Cuán grande es el amor de una abuela; la Señora Pelusia tendida en la cama del hospital pedía que le tengamos en oración a su nietito Osvaldo, que era un recién nacido que acababa de salir de alta.
ME QUEDABA UNA EUCARISTÍA
Saliendo del IPS central me esperaba la Señora Gladys, el martes 8 de octubre se sometió a una operación delicada, me comentó que ella también es Ministra de la Eucaristía, que aún va a visitar a algunos enfermos, que es un gran servicio, anteriormente ella también iba al IPS junto a los enfermos y se despidió diciendome: «Acabas de escribir tu nombre en el cielo».
En todas las habitaciones recordaba una frase de mi músico católico preferido, Martín Valverde :»Cree en un Dios grande, y veras a un Dios grande».

