A dos meses de la toma de túnica, me dispongo a escribir unas cortas líneas de lo que fue y significó la toma de Túnica. Quizá iniciar con lo básico. ¿Qué es la toma de Túnica? La Toma de Túnica es una misa en donde los novicios de la comunidad de Schoenstatt reciben la Túnica de Sion, vestimenta distintiva de la comunidad.
Con esto, dan uno de los primeros pasos rumbo a formar parte de la comunidad de Sion. Sin embargo, la Toma de Túnica es mucho más que esto. Si se le pregunta a un novicio, la toma de túnica es el momento en el que después de varios meses de haber partido de su casa, vuelve a ver a su familia. Es el momento de revestirse con la túnica que ha visto ya por tanto tiempo usar a otros sacerdotes, quienes fueron su propia inspiración. Es el momento culmen de un trabajo de conquista de varios meses, pero también donde se corona y confirma el camino por el cual hemos optado.
Cuando le preguntábamos a algunos otros, como los Padres y la Familia de Schoenstatt, hablaban de la Toma de túnica como un momento de esperanza, de alegría y de familia. Y es que verdaderamente es un momento mágico. Es un momento en donde se vive la internacionalidad de Schoenstatt, la generosidad y gratuidad de la familia, el regalo de ser hijos, todos, de nuestra queridísima Virgen.
Cuando los novicios compartimos nuestra experiencia entre nosotros, recogimos varios recuerdos y momentos bellos. Primero que nada, hay que decir que el evento nos desbordó. Todos quedamos marcados por la generosidad de todos aquellos que apoyaron en el evento, que velaron porque todo saliera no solo bien, sino increíble. Fuimos testigos de la generosidad paraguaya, que, sin duda alguna, no escatima al mostrar amor, y del cual nos sentimos profundamente agradecidos. Así como nosotros nos preparamos de forma espiritual para este momento, nos preparamos con el estudio de distintos aspectos de la comunidad, con un capital, y con tantas cosas más, así también hubo todo un ejercito trabajando sin que nos diéramos cuenta. Querida familia de Paraguay, no hay palabras ni forma de agradecerles por lo recibido. Es buen momento para decir que rezamos por ustedes y que somos unos afortunados de haber llegado a este bello país.
Bueno. La toma de túnica sucedió el sábado 16 de Julio. Nosotros comenzamos a vivirla ya desde inicios de la semana, cuando llegó el antiguo superior de la comunidad, el Paí Juan Pablo Cattogio. Cuando llegó, nosotros entendimos que ya comenzaba la recta final hacía el día esperado. Iniciaba la cuenta regresiva. Sin duda alguna estábamos muy nerviosos y se notaba en el clima de alegría, energía y por que no, un poco de descontrol saludable. Ha de haber sido un alivio para nuestros queridos formadores, el P. Manuel y el P. Pablo, cuando nos sumergimos en el retiro de silencio de tres días. Bueno, ya fuera de bromas, el tiempo pasó volando, y en silencio íbamos preparándonos para el gran momento. Fue un tiempo de encuentro con Cristo, con María.

Un tiempo en el que pudimos mirar a nuestra querida Mater a los ojos y renovar nuestro compromiso. ¡Es aquí ha donde tu nos has llamado! ¡Aquí estamos!
El sábado llegó sin hacerse esperar. El día inicio con la comunidad de Sion. Padres de todos los países. Los padres que a cada uno de nosotros nos había acompañado. Los Sacerdotes que fueron y representaron el ejemplo que nos enamoró y que nos presentó a la comunidad de Sion. Luego, un rico desayuno en el que compartimos con cada uno. Tengo que admitir que cuando me desperté esa mañana, mi corazón latía más rápido de lo normal y me dije a mi mismo “Es hoy, es hoy, Hoy te revistes!”
Recuerdo la procesión de entrada de la misa. Cientos de banderas de cada uno de los países de los novicios ondeaban. Eran esas banderas que había confeccionado con tanto cariño el círculo de Sion y que nos recibían con gozo. ¡Fue un momento hermoso! Somos una comunidad internacional y esta experiencia nunca deja de sorprendernos, de emocionarnos y de sobrepasarnos. Después de eso, todo sucedió como tantos han visto en la transmisión. Basta con decir que fue un tiempo en donde los 16 novicios nos encontrábamos sobrepasados por la gracia, por la fiesta, por el júbilo. Ahora me permito dar un pequeño mensaje a mis queridos hermanos novicios. ¡Fue un placer y honor entrar junto a ustedes revestidos! Cada uno de ustedes se ha ido convirtiendo en un hermano para mi, cada uno de ustedes es vital. Rezo que sigamos caminando juntos todo el tiempo que Dios nos regale.

Quizá para terminar este pequeño texto, mencionar la familia nuevamente. La toma de túnica fue un encuentro de familias. Fue la Iglesia universal siendo lo que esta llamada a ser. Fue el encuentro de nuestras familias de sangre y que todas nuestras madres dijeran “Ya tengo 15 hijos nuevos”. Fueron tantos sacerdotes, familiares y amigos que viajaron cortas, medianas y largas distancias para acompañarnos en este día importante. Fueron todos los paraguayos sonriendo con nosotros, apoyando y regalando su amor. Fue las comidas en donde varias veces, nos tratamos de comunicar (¡y lo logramos!) entre polacos, chilenos, estadounidenses, argentinos, mexicanos y brasileños. Tres idiomas distintos, pero un solo lenguaje, el del corazón.
La toma de túnica es un evento que sucede cada dos o tres años, pero que, para nosotros, será un momento único e irrepetible. Un momento que sin duda alguna marca un antes y un después. Nuevamente les agradecemos en nombre de todos los novicios por todo lo que nos regalan. Muchas gracias. Nos unimos en alianza y en la oración.


