Por el P. Antonio Cosp
No soy pesimista… intento «ver la vida como Dios la ve…». Como líderes que somos, necesitamos cada año poner una luz nueva y un nuevo entusiasmo en nuestro día a día. Unas vacaciones ayudan. Pero luego llega la rutina, gran enemiga de la riqueza interior. Cada día, ver al sol que vence la oscuridad nos ayuda a comenzar con una sonrisa, con un «buenos días» de corazón. Cordialidad -nos dice el diccionario etimológico- es un aumentativo para el varón valiente y la mujer amante.
50 años después de la partida del P. Kentenich estamos llamados, como generación pos-fundadora, a mantener vivo y actual su espíritu fundacional. Desde el fundamento que él mismo colocó, dar respuesta a los desafíos del presente, ser cofundadores con él.
No conozco a nadie tan optimista como el P. Kentenich. Los golpes que ha recibido son innumerables y sin embargo no perdía el reposo en Dios. Basta un botón de muestra, cuando es apresado y puesto todo un mes en un Bunker, casi sin aire y con poca luz. A continuación los años del campo de concentración en Dachau.
Todo el año 2019 queremos imitarlo. El santuario en mi hogar será fuente permanente de alegría y de sobrellevar las dificultades. Que todos los días digamos: Mater perfectam habebit curam: La Mater cuidará perfectamente. Y nada me quitará la alegría.


