MTA
“No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre” (Lc 2,10-12).
Queridos hermanos en la Alianza, querida familia de Schoenstatt del Paraguay:
En primer lugar les envío un afectuoso saludo implorando abundantes bendiciones para todos. Por medio de esta carta, quería dirigirme a todos y a cada uno de ustedes para expresarles mis sinceros deseos de paz y amor en esta Navidad, y al mismo tiempo, aprovechar la ocasión, para decirles algunas palabras:
1) Estamos terminando un año muy particular, un año muy difícil. Este 2020 nos ha sorprendido con esta pandemia del covid-19 y no podemos decir que aún sea parte del pasado. Ya desde hace un tiempo, vemos con preocupación cómo en Europa y en otros lugares del mundo se están tomando nuevamente medidas muy severas y asimismo nos amenaza la difusión de una nueva cepa del virus, con toda la incertidumbre que eso genera. El Niño Jesús, de modo particular, en esta Navidad, nacerá en los pesebres de los hospitales, en las salas de terapias intensivas, en las clínicas y en los centros de salud del mundo entero. Él se nos mostrará en los frágiles y en los enfermos, en los ancianos y niños, en cada ser humano doliente, que quizás deba pasar aislado y solo esta navidad…
– En tantos rincones de nuestro mundo doliente, oraciones y velas encendidas recordarán a tantos que nos han dejado y han partido a la eternidad en este año tan probado. En numerosos hogares la alegría propia de la navidad, estará mezclada con la tristeza de la ausencia. Sin embargo, no obstante todo ello, estamos llamados a agradecer, por la vida, por la salud, por poder celebrar en familia junto a los seres queridos. Estamos llamados a agradecer porque Dios se nos vuelve a entregar como el gran Don a la humanidad. ¡Jesús, el Niño de Belén, es nuestra esperanza!
– El decreto de César Augusto (Cfr Lc 2,1), que movió a José y María embarazada a dirigirse a Belén para empadronarse, para nosotros se traduce hoy en las medidas sanitarias que nos instan a seguir cuidándonos los unos a los otros en esta pandemia. Medidas que nos restringirán en algunas cosas, o que nos impedirán celebrar la Navidad como solíamos hacer todos los años antes de la pandemia. En todo ello, como María y José, vemos también la misteriosa mano de la Divina Providencia que conduce nuestras vidas.
– No obstante toda esta situación, creo que celebraremos Navidad con más profundidad, con más intimidad, con fe y esperanza. En cada altar que se celebre la Eucaristía, en cada lugar del mundo, volverá a nacer el “Pan de los ángeles”, el Rey de Reyes. El Verbo volverá a “hacerse carne” (Cfr Jn 1,14). Dios nuevamente volverá a hacerse frágil como un niño. Dios estará dispuesto a llenarnos con su ternura y su misericordia. En cada familia, en cada santuario del hogar, el pesebre se hará realidad y Jesús volverá a nacer en los corazones. Abramos con amor el corazón a su venida. Como los pastores y reyes, corramos con fe a Belén para adorarlo, para admirarlo, para contemplarlo y amarlo. ¡El viene, Él es la Navidad! “Jesucristo es el mismo hoy y ayer y lo será para siempre” (Hb 13,8).
2) Juntamente con compartir mis saludos navideños, con esta carta quería también expresarles a todos ustedes mi sincera gratitud. Ese año no ha sido para nada fácil. Estamos en medio de una pandemia. Y en mi visión como Director nacional del movimiento, he constatado como la familia de Schoenstatt del Paraguay en este año ha seguido adelante y dado pasos de crecimiento, no ha parado en absoluto, si bien el virus en muchas cosas nos ha detenido, o ha paralizado nuestras agendas y cambiado nuestros planes. Quiero agradecer a cada uno de ustedes, por haber vivido con fidelidad la alianza de amor en medio de situaciones difíciles y probadas. Cada uno de nosotros, ha repetido, en muchas ocasiones en este año: “¡Ha llegado la hora de tu amor!”. Quiero agradecerles por haber tomado los desafíos de esta pandemia como una oportunidad y por haber luchado día a día, por esa santidad de la vida diaria a la que nos llama nuestra vida de bautizados y aliados.
– Les agradezco por el fuego apostólico que los ha impulsado a realizar tantas actividades, la gran mayoría de ellas en forma virtual. ¡Ha sido impresionante la creatividad y la proactividad de la Familia, tanto en los jóvenes como en los adultos, en este año! Misas, jornadas, reuniones, misiones, retiros, cursos de formación, de Biblia, eventos solidarios…En muchos lugares del país, incluso se formaron grupos nuevos; se llevaron a cabo numerosas actividades solidarias para poder ayudar los que más sufren; pensemos en el gran esfuerzo realizado también para ayudar a mantener nuestros 3 santuarios; agradezco sinceramente la generosidad de la familia para apoyar económicamente nuestros centros y tantas otras obras e iniciativas.
– Asimismo, no podemos dejar de mencionar el compromiso espiritual para celebrar los tiempos litúrgicos fuertes del tiempo de Pascua; las fiestas de aniversario de los 3 santuarios filiales; el 18 de octubre en Tupãrenda, Caacupé, por mencionar algunos ejemplos…en este año la Campaña del Rosario vivió su jubileo nº 70 de fundación, con un gran despliegue de creatividad apostólica. Asimismo, agradezco a las ramas femeninas por llevar adelante el año jubilar de la mujer en Schoenstatt con tantas iniciativas. Agradezco por las corrientes de oración tan necesarias en este tiempo: las maratones de rosarios, adoraciones y novenas, misas ofrecidas…
– De modo muy especial en este año coronamos a la Mater, el 15 de Abril, como Reina de la salud. En miles de corazones y Santuarios Hogares la Mater fue coronada, a ella nos confiamos con humildad filial. Pero también nos ofrecimos como instrumentos para ser custodios de la vida y cuidadores de la salud. Que las gracias de esta coronación se sigan manifestando en nuestras vidas. En este contexto, en nombre de toda la Familia de Schoenstatt, aprovecho a agradecer a nuestros queridos médicos, enfermeros y personal de blanco de nuestra familia de Schoenstatt del Paraguay. Gracias por su compromiso abnegado por la vida en estos tiempos difíciles. Gracias por su entrega y su vocación al servicio de los demás. Ustedes, como aliados, son un reflejo de la Mater, “Salud de los enfermos”, que nos cuida y bendice.
3) En este año, como familia internacional, hemos vivido todo lo acontecido con la persona de nuestro Padre Fundador. Todo ello nos ha conmovido, dolido, cuestionado. Pero al mismo tiempo, nos ha llevado a buscar a fondo la verdad. Estamos convencidos, que los pasos que se han dado, como ser la creación de la comisión histórica de la diócesis de Tréveris, como también las iniciativas para estudiar la historia de Schoenstatt y la vida del Padre, las investigaciones del Padre Postulador y tantas otras cosas nos van a ayudar a tener un acceso al Padre Kentenich real y a conocer con más claridad el proceso de los acontecimientos, como asimismo su integridad de vida y su testimonio sacerdotal. Estamos seguros, que la Divina Providencia está conduciendo este caminar, sabiendo que “todo coopera para el bien de los que aman a Dios” (Cfr Rm 8,29). En todo caso, el acto de compromiso que hicimos el 15 de Septiembre, formando una cadena viva en torno al santuario Joven, con representantes de toda la Familia Nacional y con la posibilidad de participar virtualmente, fue un momento de bendición, en el que como Familia del Paraguay, junto a la Mater y en el santuario, nos unimos como hijos del Padre Fundador, y nos comprometimos con la misión y el carisma que Dios le confió para el bien de la Iglesia y del mundo.
4) Ya culminando este año, el pasado 20 de diciembre, celebró sus bodas de oro sacerdotales el Padre Nicolás Schwizer. Un pionero, un constructor y forjador de la familia de Schoenstatt del Paraguay. Su testimonio vivo, sus largos años de entrega apostólica y sus años entregando su enfermedad, su ofrenda de vida, es trigo fecundo que se inmola por la construcción de la Nación de Dios. Quizás las generaciones más jóvenes no lo conozcan tanto, pero me parecía muy importante destacar que su fidelidad probada al sacerdocio de Jesucristo y a la Alianza de amor en estos 50 años, ha sido y es una verdadera bendición para todo el Schoenstatt del Paraguay.
5) “Lo reconocieron en la fracción del pan” (Cfr Lc 24,35), es la frase del Evangelio según san Lucas elegida para celebrar como Iglesia paraguaya el Año de la Eucaristía. Es mi deseo que, como Familia de Schoenstatt, podamos dejarnos inspirar por esta corriente de vida eclesial y de esta forma podamos crecer en un profundo amor a la Eucaristía. Pidamos la gracia que, desde el amor a la Eucaristía, podamos crecer en el servicio, en el compromiso misionero y en la comunión fraterna. Que la Eucaristía nos mueva a ser agentes de cambio en nuestra sociedad.
6) Queridos hermanos, el año 2020 está finalizando, y el Papa Francisco nos acaba de sorprender nuevamente con esta iniciativa del Espíritu Santo, proclamando un “Año de san José”, desde este 8 de diciembre 2020 hasta el 8 de diciembre del próximo año. Los invito a todos a leer con atención la reciente Carta Apostólica, “Patris Corde”, en la cual el Papa nos traza una semblanza de la persona, las virtudes y la misión de san José. Sabemos el amor y la devoción tan grande que nuestro Padre Fundador le tenía a San José, de quien llevaba su nombre. Que en este año, de modo muy especial, tomemos a san José como nuestro modelo por su amor incondicional a Cristo y a María, por su entrega y servicio paternal, su obediencia a la voluntad del Padre, su santificación en la vida cotidiana, su vida de trabajo y oración, su pureza de vida, su humildad. Animo a todas las ramas, comunidades y estamentos de la familia, a responderse la siguiente pregunta: “¿A qué nos está invitando Dios con este año de san José?”, como también a dejarse inspirar por este santo y glorioso Patriarca, patrono de la Iglesia universal. Que él nos enseñe a vivir heroicamente la alianza de amor con María y con Jesucristo.
7) Queridos hermanos, finalmente, como ya saben, la jornada de Planificación que deberíamos haberla hecho a fines de Noviembre, la hemos pospuesto para los días 6 y 7 de Marzo de 2021. Ya hemos comenzado con el equipo organizador a planificarla y prepararla. Hemos asimismo enviado la carta de invitación, para los que participen. Les pido a todos ustedes, miembro de la familia nacional, que recen y acompañen estos meses previos rezando al Espíritu Santo, para que nos ilumine y sea Él quien nos guíe en la jornada, en la cual delinearemos el objetivo y el lema de la Familia Nacional para el bienio 2021-2022.
Desde el pesebre del Santuario, imploro abundantes bendiciones de bondad, amor, misericordia y paz para todos ustedes. ¡Muy feliz Navidad y bendecido 2021! Con mi afecto y bendición.
