Este año no solo extrañé estar en ese pedacito de cielo llamado Tupãrenda, también extrañé mandar a mis amigos y recibir ese mensaje que anticipa uno de los encuentros más esperados “¿A qué hora vamos a Tupãrenda? ¿Dónde nos encontrámos? No te olvides de llevar tu peregrina”.
Solo ELLA puede hacer que cada 18 no me moleste el tráfico, el calor, no haya hambre, ni cansancio. La satisfacción de recordar junto a ELLA un año más de la primera Alianza de Amor deja a un lado las trivialidades para dar lugar a sentimientos únicos, que solamente pueden ser generados por esa mirada tan cálida y maternal.
Para el Padre Oscar Saldívar, también es un 18 de Octubre muy particular, es inevitable que la nostalgia de las celebraciones anteriores se hagan presente, pero rescata la gran creatividad que hizo posible que sigamos conectados.
“No poder celebrar presencialmente la novena y la fiesta del 18 nos abrió la puerta a aprender a peregrinar al Santuario de forma virtual y espiritual, a través de las redes sociales estuvimos conectados misioneros, fieles y peregrinos. Ha sido una gran experiencia de creatividad pastoral y eso como Rector del Santuario me alegra mucho, hoy puedo decir que me alegra la presencia viva del Santuario en redes sociales y como eso permite ver que el Santuario está en una red con los demás Santuarios filiales, con los Santuarios del hogar, con las Ermitas y en último término también con los Santuarios del corazón, la pandemia nos ha permitido descubrir esa red de Santuarios que genera la alianza de amor con María”, refiere el Padre Oscar.
Destaca que sintió que había mucha gente presente virtualmente y espiritualmente en el Santuario en torno a la Mater, se sintió que la Mater se estaba coronando como Reina de la Salud y renovando su alianza de amor con cada uno de sus hijos e hijas.

ARDUO TRABAJO
Poder seguir unidos en la distancia fue posible gracias al arduo trabajo que llevó a cabo un gran equipo humano al servicio de la Mater. Oscar Vera, administrador de Tupãrenda, jamás se había imaginado vivir un 18 de octubre tan peculiar.
“La preparación para esta celebración normalmente empieza meses antes, con trabajos como poda, arreglo de caminos, mantenimientos, demarcación de estacionamientos y jardinería, todo esto bajo la supervisión y solicitud del Equipo 18, sin embargo, este año por la situación especial que vivimos nuestros esfuerzos se orientaron a proveer medidas sanitarias eficientes a los peregrinos, además de llevar un control exacto de los participantes agendados a las misas para una posible trazabilidad en el caso de ser necesario”.
Para Oscar la adrenalina del 17 y 18 es incomparable. “Tanta gente, tanta fe en un Tupãrenda que ese día resulta chico, me pone los pelos de punta y algunas cosas me sacan lágrimas de emoción. Ningún día es igual. Es el 18 de Octubre. El cumple de la Mater”, concluye.

EL FRUTO DE LA UNIDAD
Edgar Samudio es parte del Equipo 18, un grupo que tiene una firme misión: estar al servicio de la Mater y de los peregrinos, pero este año se encontraron ante otra realidad, Edgar confiesa que evidentemente esto crea sentimientos encontrados.
“Confiados en la Divina Providencia, participamos con mucho amor, desde el rol que nos toca a cada uno, para acercar este año a la Mater a cada Santuario Hogar, Rincón Mariano y Santuario Corazón. Todo el equipo ha trabajado aportando ideas y esfuerzo para que esta visita de la Mater a los peregrinos se realice de la mejor manera. Confiados en que el próximo año ya volveremos a estar todos reunidos en torno al Santuario”, expresa Edgar.

EL PODER DEL AMOR
Ignacia Vera, con ese toque que distingue a las mujeres, se tomó unos minutos y encontró la palabra perfecta para describir lo que se vivió este año, y lo resume en “El poder del amor”.
“Este 18 de octubre fue muy diferente. Se extrañó poder compartir con más hermanos la preparación de la fiesta, pero de la misma forma también uno siente que el amor es mucho más grande, porque nadie deja de participar, aún en la distancia, a través de cualquier gesto de amor a nuestra Mater. Estoy muy feliz de poder trabajar para ella en el lugar que hoy me toca, lo hago con mucho amor”.
UN NOBLE APOSTOLADO
Martha y Severiano Delvalle hace 4 años que se comprometieron a ser guardianes y están a cargo de este noble apostolado, y además, hace 11 años están consagrados.
“Somos más de 150 guardianes divididos en 8 grupos y a cada grupo le toca cubrir un día de la novena y cada 18 nos encontramos todos, pero este 18 estuvimos solo 10 guardianes por misa. Ayudamos con el protocolo en el pergolado, en la Iglesia y en el Santuario”.
Sin dudas este año los guardianes tuvieron que enfrentar grandes desafíos. “Somos la primera cara de Tupãrenda, quienes recibimos a los peregrinos que muchas veces vienen desesperados queriendo entrar junto a la Mater y tener que decirles que no están agendados o termino el horario de visitas duele bastante. Mucho capital de gracia se lo entregamos a nuestra Mater y a su hijo Jesús”, comenta Martha sobre el día a día de este gran apostolado.

IRRUPCIÓN DIVINA
El equipo de liturgia estuvo a cargo de la coordinación de Pablo Enciso y su esposa Joryi, que además forman parte del Consejo de la Pastoral de Tupãrenda.
“Gracias a la irrupción divina de la MTA, fueron surgiendo ideas hermosas, propuestas innovadoras que respetando todo lo indicado por las autoridades sanitarias. Se puso en primer lugar la salud, la vida y las familias lo que permitió que la fiesta de la MTA finalmente presente una propuesta maravillosa, en vez de que la gente venga, este año la Mater fue a la casas de los fieles”, refieren sobre cómo encararon este año la celebración del 18.
Finalmente resalta que hoy están contentos y emocionados por el fruto que dio el arduo trabajo que han llevado a cabo de la mano de la Mater.
“Con las innovaciones y creatividad de todo el equipo de la Pastoral, con el esfuerzo de muchísima gente que silenciosamente trabajó incansablemente para lograr concretar la fiesta, finalmente todo dio un resultado maravilloso. ¡Hoy podemos decir que Ella ha obrado Milagro!”, concluye Pablo muy emocionado.



