Hoy coronamos a nuestra reina

De nuestro Padre Fundador hemos aprendido a coronar a la Mater, en especial, en momentos de necesidades particulares, por lo que unidos en oración, ofreciendo como Capital de Gracias el cumplimiento responsable y coherente de las normas y directivas del Gobierno y el Ministerio de Salud con relación a la cuarenten y las normas de higiene, juntos como familia nacional e internacional hoy coronaremos a la Mater en el país como “REINA DE LA SALUD DEL MUNDO”.

En consenso unánime los miembros de la Central Nacional de Asesores y la Presidencia Nacional del Movimiento de Schoenstatt en Paraguay, debido a las horas dramáticas que se vive a nivel mundial ha decidido llevar a cabo esta iniciativa para coronar a nuestra Madre.

“Nosotros como familia de Schoenstatt en Paraguay lo haremos hoy miércoles 15 de abril a las 19:30 horas. Esta coronación se hará simultáneamente en los 3 Santuarios Filiales del Paraguay (Tupãrenda, Santuario Joven y el Santuario del Terruño en Ciudad del Este), y por supuesto también en todos los Santuarios Hogares, Santuarios Habitación o en las imágenes de la Mater que dispongan en sus casas, así nos uniremos en este gran anhelo común”, destacó el Padre Martín Gómez sobre la coronación.

RITO DE CORONACIÓN “REINA DE LA SALUD DEL MUNDO”

1. Comienzo (En tu Santuario Hogar, Santuario Habitación, o frente a tu imagen de la Mater)

Canto de inicio.

Saludo inicial: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

2. Lectura del Santo Evangelio según San Juan [Jn 19,25-27]

“Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo». Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre». Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa”. Palabra del Señor.

3. Lectura de un texto del Padre Fundador [P. J. Kentenich, Semana de Octubre 1951]

“¡Te ofrecemos cetro y corona para anunciar tu gloria! ¿No les parece que ésa sería la mejor respuesta a todo lo que creemos que vendrá? ¿No piensan que ésta es también la mejor respuesta a todo lo que Dios ha dicho y querido decir en estos días? Te ofrecemos el centro y la corona como hicimos en 1939. En aquel entonces coronamos a la santísima Virgen, pusimos el cetro en sus manos, hoy volvemos a hacerlo espiritualmente. ¡Recibe la corona! ¿Qué queremos expresarte con esto? El Dios vivo te ha coronado a ti, bendita entre las mujeres, y nosotros queremos imitar esta acción. El Dios vivo ha expresado con esto que quiere hacerte participar de su poder, de su bondad, de su sabiduría y que de hecho lo hace. El Dios vivo también ha puesto con esta acción el destino del mundo en tus manos. ¡Recibe la corona! ¿Que hacemos con este gesto? De nuevo reconocemos y confesamos que nuestro destino y el destino de nuestra pequeña y amadísima Familia es totalmente dependiente de la bendita entre las mujeres, de su protección, de su favor, de la fuerza de su impetración ante el trono de su Hijo, ante el trono de la Santísima Trinidad”.

4. Oración de coronación.

U: Querida Madre, Reina y Vencedora Tres Veces admirable de Schoenstatt: En este tiempo de pruebas y dificultades, unidos a numerosos hermanos en la alianza de muchos países del mundo, y de modo especial, de todo el Paraguay, queremos entregarte esta corona y confiarnos a tu poder de Madre como “Reina de la salud del mundo”.

T: ¡Reina de la salud, ruega por nosotros! ¡Reina de la salud, cuenta con nosotros!

U: Querida Reina ¡Recibe la corona! Con ella queremos reconocer que tú eres la Reina del universo y de todos nosotros. Tú fuiste elegida para ser la Madre de Jesucristo, el Rey de Reyes. Tú eres la mujer vestida de sol, asunta en la gloria y proclamada Reina por la Santísima Trinidad. A lo largo de la historia de nuestra Familia de Schoenstatt fuiste coronada en numerosas oportunidades. Con nuestro reconocimiento filial, te agradecemos por tu amor solícito y por tu fidelidad inquebrantable a la Alianza que sellaste con nosotros.

T: ¡Reina de la salud, ruega por nosotros! ¡Reina de la salud, cuenta con nosotros! U. María Reina, nos sabemos desvalidos y frágiles en medio de esta pandemia. Experimentamos el temor y el desconcierto. Pero sobre todo, confiamos en el poder de Cristo, hijo del Padre, y en el tuyo, Reina de la salud. Nuestro Padre Fundador nos enseñó a confiar en ti: “en tu poder y en tu bondad fundamos nuestras vidas, en ellos confiamos como niños, Madre admirable en ti y en tu Hijo, en toda circunstancia, creemos y confiamos ciegamente”..

T: ¡Reina de la salud, ruega por nosotros! ¡Reina de la salud, cuenta con nosotros!

U: ¡Reina de la salud, mantén en alto el centro! ¡Protéjanos tu Manto! Pon en fuga las enfermedades, el pecado, el egoísmo y el miedo que nos paralizan y amenazan. Manifiéstate como Reina, aleja de nuestras vidas toda influencia del mal. “Manifiesta tu poder en la negra noche de tormenta; conozca el mundo tu acción y te contemple admirado” (HP 497).

T: ¡Reina de la salud, ruega por nosotros! ¡Reina de la salud, cuenta con nosotros!

U: Madre y Reina, conscientes de nuestro desvalimiento y nuestra necesidad, humildemente te pedimos: que derrames sobre el Paraguay y el mundo entero el don de la salud, la vida y la gracia. Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios, esperanza nuestra. Vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos. Manifiesta tu poder sobre nuestra Patria, nuestra Iglesia y nuestra Familia. Corónate en nuestros corazones, en nuestras familias y en nuestros santuarios: “Como tu Hijo, que durante su vida terrena, saciaba el hambre y traía consuelo y salud a los enfermos, así con Él pasa ahora entre nosotros, bendiciendo en silencio, para darnos el inmenso poder de tus manos de Madre” (HP 507).

T: ¡Reina de la salud, ruega por nosotros! ¡Reina de la salud, cuenta con nosotros!

U: Querida Reina te pedimos que te corones en las vidas de todos los profesionales de la salud, fortalécelos en su servicio. Corónate en la vida de todos los enfermos, en especial aquellos que están solos. Corónate en todos los que pertenecen a las fuerzas del orden y seguridad. Corónate en los gobernantes de los pueblos que deben tomar arduas decisiones. Corónate en todas las familias, en los sacerdotes y consagrados. Te encomendamos a todos tus hijos, en especial a los más vulnerables, los ancianos, los niños, los más pobres. Acompaña a los moribundos y consuela a sus seres queridos. Madre del Pan, te encomendamos también nuestro trabajo y el sustento cotidiano de cada familia.

T: ¡Reina de la salud, ruega por nosotros! ¡Reina de la salud, cuenta con nosotros!

U: Querida Reina, recibe la corona que te ofrecemos con amor filial. Acepta nuestros Capitales de gracias que te traemos y que seguiremos ofreciendo. Coronarte significa para nosotros volver a expresarte nuestro amor y nuestra fidelidad, renovando la Alianza de amor mutua y nuestra lucha por la santidad. Coronarte es volver a ponernos en tus manos como instrumentos, para que nos puedas utilizar según tus deseos. En esta corona están nuestros corazones, nuestro anhelo sincero de amarte, honrarte y servirte, como Reina del Universo.

T: ¡Reina de la salud, ruega por nosotros! ¡Reina de la salud, cuenta con nosotros!

U: Querida Tupasy. Tú tienes un amor de predilección por nuestra tierra paraguaya. En esta corona estamos todos y nos volvemos a inscribir en tu corazón maternal. En estos tiempos de pruebas, como familia del Paraguay, renovamos nuestro compromiso apostólico y nuestra decisión por construir la Nación de Dios, Corazón de América. Somos tus instrumentos ¡Recibe la Corona! ¡Cuenta con nosotros! Cuenta con nuestra corresponsabilidad para cuidarnos y cuidar a los demás. Cuenta con nuestros corazones para amar; cuenta con nuestras manos para ser solidarios y servir a los demás. Cuenta con todo nuestro ser para forjar una patria de hermanos. Cuenta con nuestras vidas para luchar por el Reino de tu Hijo Jesús en el mundo.

T: ¡Reina de la salud, ruega por nosotros! ¡Reina de la salud, cuenta con nosotros!

U: Por eso, unidos a nuestros hermanos a lo ancho de todo el Paraguay te decimos:

T: Querida Madre, Reina y Victoriosa tres veces admirable de Schoenstatt: 

Acepta nuestros corazones como tu corona, 

que nuestra vida de alianza sea en este tiempo de lucha, 

escudo de amor que venza todas las dificultades. 

Reina y Soberana, 

glorifícate sobre nuestra amada tierra paraguaya, tu Nación de Dios. 

¡Reina de la salud, recibe la corona! 

¡Reina de la salud, ruega por nosotros! 

¡Reina de la salud, cuenta con nosotros! 

¡Tua res agitur, Clarificate!

[En este momento se coloca la corona en el cuadro o a los pies de la Mater]

T: Oh señora mía…

U: Descienda la bendición de Dios, sobre todos los consagrados a Schoenstatt, trayendo felicidad y salvación, aquí y en la eternidad… Amén.

Canto final: Himno de la Familia

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