Durante los años de prisión en Dachau, el Padre Kentenich se había afirmado en la convicción de que su suerte personal estaba ligada estrechamente al destino del Santuario de Schoenstatt, hasta el punto de que él, prisionero en el campo de concentración, era prenda para la protección del lugar, pero también que la hora de su liberación sucedería tan pronto como el Santuario estuviera a salvo.
¿Una suposición caprichosa? ¡No!, mirando la historia de Schoenstatt desde el 18 de Octubre de 1914, y en forma creciente, se puso de manifiesto que el cumplimiento de la misión que Dios le había encomendado lo ligaba inseparablemente al Santuario de Schoenstatt; sus múltiples actividades apuntaban, en el fondo, a anunciar la misteriosa eficacia del Santuario, que consistía y consiste en que la Madre de Dios ha establecido allí su trono, convirtiéndolo en un lugar de peregrinación y de gracias.
Preocupados
por las noticias que llegaban del avance las fuerzas aliadas hacia Coblenza,
muy cerca de Schoenstatt, el Padre Kentenich escribe la oración
“Mantén en Alto el Cetro” (Hacia el Padre: 493-500), que se rezó los
nueve días anteriores al 25 de marzo, día de la Anunciación de María (en ese
año domingo de ramos).
La intención particular de esta novena era la liberación de la tierra de Schoenstatt y la preservación del Santuario original.
SUCESOS QUE OCURRIERON ESE DÍA
1. La liberación de Schoenstatt y la preservación del Santuario:
Mientras se terminaba de rezar la novena por la liberación de Schoenstatt y la preservación del Santuario original (25 de marzo de 1945), ese mismo día, Schoenstatt cae en manos de las tropas norteamericanas y se esperaba una contraofensiva de las tropas alemanas situadas en la margen derecha del Rhin, frente a Coblenza, cerca de Vallendar, que ocasionaría grandes daños al lugar.
Esto no sucedió, la orden de retirada del ejército alemán fue dada la noche del 25 de marzo de 1945, y en consecuencia los aliados ocuparon la ciudad sin lucha alguna; y el Santuario de la Madre Tres Veces Admirable se había salvado, una vez más, de los sucesos de la guerra.
Justamente, ese día, el de la Anunciación a María, terminó la dominación del Tercer Reich sobre Schoenstatt.
2. “La hora de su liberación sucedería tan pronto como el Santuario esté a salvo”:
Efectivamente, la liberación del Padre Kentenich estaba cerca, luego de los sucesos relatados, a las 9 de la mañana del día 6 de abril de 1945, abandonaría el campo de concentración de Dachau.
REFLEXIÓN
Hoy día, vivimos otro tipo de guerras, vivimos una época de inmensos trastornos sociales y vemos un preocupante alejamiento humano de la fe. Con esta pandemia del COVID-19, pidamos a la Madre Tres Veces Admirable que desde sus Santuarios despliegue su poder sobre los instrumentos de Dios, para que promovamos el respeto amoroso, comprensivo y solidario a las disposiciones sanitarias establecidas, y que bendiga e ilumine a todos los que están aportando con su saber, su ciencia, su tiempo, su esfuerzo para que pronto el mundo pueda dar una vuelta de página a este momento; y como Schoenstattianos podamos coronar a la MTA como “Reina de la Salud del mundo” (decisión de los miembros de la Central Nacional de Asesores y la Presidencia Nacional del Movimiento de Schoenstatt en Paraguay).
Fuente: “El Prisionero 29.392” – E. Monnerjahn ; “Hacia el Padre” – Libro de Oraciones del Padre Kentenich.


