Gracias querido Papa Benedicto XVI por tu vida

Homilía en la Misa de la Solemnidad de María Madre de Dios.
Santuario Joven, Sábado 31 de Diciembre, día del fallecimiento del Papa Emérito
Benedicto XVI.
Queridos hermanos: para este misa en que celebramos de la Solemnidad de
María Madre Dios tenía pensado decir unas palabras respecto a la festividad mariana,
como también, ya que coincide con el 31 de Diciembre, quería referirme al hecho de
que se termina el año 2022 y estamos a pocas horas del comienzo del nuevo año 2023.
Pero, debido a que hoy en la mañana nos enteramos del nacimiento para la vida eterna
de nuestro querido Papa emérito Benedicto XVI voy a predicar sobre él. Es difícil hacerlo
en tan pocos minutos; es difícil hablar, en pocas palabras, acerca de una personalidad
tan descollante e importante. Antes que nada debo decir que le he tenido mucho cariño
a Benedicto XVI. Y además lo sentía muy cerca, porque viví en Roma entre los años 2006-
2009 y participé de muchas ceremonias, audiencias, misas presididas por él,
etc…escucharlo, verlo, para mi era muy familiar…lo considero un regalo muy especial de
Dios
– Me nace en esta santa misa agradecer al Dios Trino porque nos regaló este ser humano,
este servidor de la Iglesia, este gran Papa, sucesor nº 265 de san Pedro. Y quisiera
invitarlos a que agradezcan conmigo…


1) Primeramente agradecemos a Dios porque Benedicto XVI ha sido uno de los más
grandes teólogos de los últimos tiempos
; agradecemos por el testimonio de fe que nos
deja, por cómo vivió y pensó la fe. El recibió sin duda grandes dones, pero también fue
un hombre que hizo crecer esos talentos, que los valoró y los desarrolló. Fue Doctor en
teología, apasionado por san Agustín, especializado en la dogmática, en las materias de
la fe. Cuando él recibe el nombramiento para ser obispo le costó aceptarlo porque tenía
que renunciar a su vocación de ser profesor. ¡Cuántas obras nos ha dejado en su larga y
fecunda vida! ¡Su magisterio, su enseñanza es invalorable! Y algo que llama la atención
es que no es complicado leerlo, como quizás a otros teólogos alemanes. Cuando fue
elegido obispo eligió como lema la frase de la 3ª Carta de san Juan: “Colaboradores de
la verdad” (Cfr. 3 Jn,8). Y él explicó en una ocasión que la Verdad es Cristo y que él se
veía como un colaborador más entre muchos otros, por eso dejó la frase en plural.
-Ahora bien, queridos hermanos, no solo admiremos su capacidad, sino que
aprovechemos en serio de su sabiduría, leamos sus obras. Benedicto XVI nos enseña que
la fe debe alimentarse y crecer por la oración, el testimonio, pero también por medio
del estudio, la reflexión, el análisis. Nos dejó varias encíclicas brillantes: “Deus Charitas
est”, “Spe Salvi”, “Charitas in veritate”; nos dejó su enseñanza en las catequesis sobre
muchos temas; No podemos dejar de mencionar su trilogía sobre Jesús de Nazareth, un
tema que lo apasionaba… y agreguemos además lo que escribió ya antes de ser Papa, su
obra “Introducción al cristianismo”, o “Escatología” (por mencionar solo algunas de
muchísimas obras). Además, la sabiduría de este gran hombre, de este brillante
pensador, no solo beneficia a los católicos, a la Iglesia, sino también a la humanidad
entera. Ratzinger fue también filósofo, un gran humanista, un gran pensador que
iluminó con su sabiduría muchos ámbitos de las realidades humanas y sociales.

2) Agradecemos a Dios por la profundidad espiritual de este gran Papa. Leyendo su
biografía, me he percatado como mucha gente ha dado testimonio de la vida de oración
de este gran hombre, de su amor por la liturgia, por la Palabra de Dios, por la Virgen
María. Precisamente nos dejó 2 exhortaciones apostólicas: una sobre el valor y la
importancia de la santa eucaristía: “Sacramentum charitatis” y otra sobre el valor de la
Palabra de Dios: “Verbum Domini”. ¡Y qué ejemplo de oración nos ha dado en los
últimos años! El 13 de febrero de 2013 renunció al Papado y ha vivido encerrado en el
monasterio en Roma rezando por el mundo entero hasta el final de su vida
(el miércoles
pudo concelebrar su última la misa…). Hoy decía el Papa Francisco: “con conmoción
recordamos su persona tan noble, tan gentil. Y sentimos con el corazón mucha gratitud:
gratitud a Dios por haberlo donado a la Iglesia y al mundo; gratitud a él, por todo el bien
que ha hecho y sobre todo por su testimonio de fe y oración, especialmente en estos
últimos años de vida retirada”.

3) Agradecemos a Dios por la humildad tan grande que ha tenido este gran hombre. En
su última entrevista con su biógrafo de toda la vida, P. Seewald, éste le preguntó: “¿Que
le dirá al Todopoderoso cuándo esté delante de él? – El Papa respondió- Le pediré que
sea indulgente con mi insignificancia
”* . Desde siempre Benedicto, a pesar de tener
grandes talentos, irradiaba una gran humildad y sencillez. Cuando fue elegido Papa, dijo:
“los señores cardinales me han elegido a mi, un humilde y simple trabajador en la viña
del Señor”. Tuvo una gran humilad para aceptar injustas críticas y los muchos
sufrimientos que le tocó padecer. Esa humildad lo llevó a ser capaz de renunciar al
papado cuando se dio cuenta que no tenía las fuerzas suficientes para seguir
gobernando la barca de Pedro; y seguramente, bajo la luz del Espíritu Santo, tomó esa
decisión que ha sido importante para el curso de la Iglesia en estos años (No se da con
frecuencia ver estos gestos de grandeza, cuando estamos acostumbrados a ver tantos
políticos y líderes que tienen el poder y buscan eternizarse en esos cargos y no son
capaces de dar ni un paso al costado).

4) Agradecemos a Dios por el profundo amor a la Iglesia que tuvo Benedicto XVI, un
amor apasionado, fiel, magnánimo hasta el final de su vida. Por amor a la Iglesia se hizo
sacerdote, se dedicó al estudio y a la enseñanza; y luego por amor aceptó el cargo de
obispo y pastor de su pueblo, y más tarde el de ser prefecto de la congregación de la fe,
(aunque al principio le dijo “no” al mismísimo Juan Pablo II para una tarea que le había
pedido en la curia romana). Por amor a la Iglesia aceptó el Papado… y soportó pruebas
muy duras, calumnias, la traición, injustas acusaciones… por amor a la Iglesia tuvo la
valentía de encarar, destapar y tomar medidas concretas con relación a los casos de los
abusos perpetrados por algunos miembros del clero. Y tuvo la valentía de ser
consecuente hasta el final, buscando siempre que la verdad salga a la luz… por amor a la
Iglesia dio el paso de la renuncia. Dijo hoy el Papa Francisco: “solo Dios conoce el valor y
la fuerza de su interseción, de sus sacrificios ofrecidos por el bien de la Iglesia”.


5) Agradecemos a Dios porque este Papa tan grande fue también una persona
profundamente humana
. Leyendo su vida, me llama la atención lo normal y humano que
era este hombre: amante de su familia, le tuvo siempre un gran cariño y respeto a sus padres; tuvo una relación muy linda y fiel con sus 2 hermanos. Estando ya él muy mal de
su salud hizo el viaje a Alemania para acompañar a su hermano el P. Georg en su última
agonía… fue un gran amante de su tierra, Baviera, en el sur de Alemania; le gustaba la
música, el piano, la naturaleza, los animales. Era una persona más bien de pocos amigos,
pero muy fiel y profundo en sus relaciones…

– Quiero terminar con esas palabras que escribió meses atrás, pensando en su muerte:
«Muy pronto me presentaré ante al juez definitivo de mi vida. Aunque pueda tener
muchos motivos de temor y miedo cuando miro hacia atrás en mi larga vida, me siento,
sin embargo, feliz porque creo firmemente que el Señor no solo es el juez justo, sino
también el amigo y el hermano que ya padeció Él mismo mis deficiencias y por eso, como
juez, es también mi abogado (Paráclito)
. En vista de la hora del juicio, la gracia de ser
cristiano se hace evidente para mí. Ser cristiano me da el conocimiento y, más aún, la
amistad con el juez de mi vida y me permite atravesar con confianza la oscura puerta de
la muerte. A este respecto, recuerdo constantemente lo que dice Juan al principio del
Apocalipsis: ve al Hijo del Hombre en toda su grandeza y cae a sus pies como muerto.
Pero el Señor, poniendo su mano derecha sobre él, le dice: ‘No temas: Soy yo…’. (cf. Ap
1,12-17)”. Y también, llegó a decir, hace poco: “Para mi la muerte no es un fin, sino un
encuentro”.


Gracias querido Papa Benedicto XVI por tu vida, tu testimonio de fe cristiana, tu
ejemplo, tu calidad humana: ya estás contemplando ese rostro tan amado, de ese Dios
que buscaste y serviste con pasión y fidelidad a lo largo de toda tu vida
. ¡Descansa en
Paz, y ruega por nosotros desde la Patria del cielo!

*Seewald, P., “ultimas conversaciones”, pag 40.

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