Faltan pocos días para celebrar nuevamente el 18 de Octubre, día fundacional de nuestro Movimiento. Este año conmemoraremos 107 años de la primera alianza, irrupción de gracias que dio origen a nuestra Familia. Cada 18 de octubre es un tiempo de gracia para agradecer por haber sido escogidos para vivir en Alianza con María, pero también para renovarnos en nuestra entrega y en nuestro compromiso, de modo especial en este año en que en esa misma fecha celebraremos los 40 años de la bendición de nuestro Santuario de Tupãrenda.
El 15 de mayo de 1981 la familia de Schoenstatt de Paraguay formulaba su gran ideal: “Nación de Dios, corazón de América”. Desde el Santuario, desde la fuerza de la Alianza, los hijos del Padre queremos hacer del Paraguay una nación de Dios, una tierra de María, una tierra cimentada en los pilares del amor, la verdad y la justicia. En la jornada de Planificación que realizamos en marzo de este año, como familia de Schoenstatt nacional, formulamos el objetivo que perseguimos en estos próximos dos años: “fortalecer la familia, comprometidos en el servicio, para forjar con audacia, honestidad y solidaridad la nación de Dios”. De este objetivo plasmamos el lema: “Familia del Padre, comprometida, forjadora de la Nación de Dios”.
Después de 40 años queremos renovarnos en el compromiso por construir la Nación de Dios. En el contexto de la pandemia que estamos viviendo, con las innumerables consecuencias de todo tipo, hoy más que nunca queremos servir y entregarnos para ser instrumentos en la forjación de un Paraguay que pueda ser cada vez más de Dios y más de María. La situación de pobreza e injusticia en la que viven innumerables hermanos nuestros, la corrupción, la crisis sanitaria, los ataques contra la familia y la cultura de la vida, el individualismo y la violencia, son algunas de las realidades que nos interpelan fuertemente y nos llaman a dar una respuesta concreta desde la vivencia de nuestra Alianza de Amor con María.
En este año dedicado a San José, gracias a la iniciativa del Papa Francisco, podemos implorar a este gran santo que nos ayude a amar fielmente a nuestra Madre y Reina y a comprometernos en el servicio como san José lo hizo. Nuestro padre Fundador nos enseña a tomar a San José como modelo para vivir en Alianza de amor con María: “San José la amó también, la apreció, protegió y reconoció como el gran tesoro de su vida. ¿No debería consistir su misión principal en enseñarnos a amarla, a comprenderla, a quererla sincera y cordialmente?”. Según el pensamiento de nuestro Padre, San José es también nuestro especial guardián y protector de la Familia de Schoenstatt. Asimismo, el año de la Eucaristía que vivimos como Iglesia en Paraguay, nos alienta a que desde la fuerza de Cristo eucarístico, crezcamos en comunión y en proyección apostólica y misionera.
Desde Tupãrenda nos invitan a celebrar con mucha alegría y gratitud los 40 años de la bendición del santuario. El lema escogido para la fiesta en este año será: “Desde el Santuario, con María Reina, forjando la Nación de Dios”. Por razones sanitarias, este año podremos peregrinar, pero ateniéndonos a las disposiciones y normativas que nos ha comunicado el Padre Oscar Saldivar, rector del santuario, y todo el equipo de la pastoral, en la carta que fue escrita recientemente.
Por tanto, debido a que no podremos asistir físicamente todos los que deseemos al Santuario de Tupãrenda, quiero invitarlos igualmente a que nos unamos desde todos los puntos del país para conmemorar estos acontecimientos, formando una gran red espiritual y de corazones. Quiero invitarlos para que este 18 de Octubre lo celebremos en todos nuestros santuarios, ermitas, santuario hogares, santuarios del corazón, etc. Les propongo concretamente que ese día renovemos todos nuestra alianza de Amor con nuestra Madre y Reina, y renovemos también nuestro compromiso de ser sus instrumentos y de luchar con todas nuestras fuerzas en la forjación de la Nación de Dios. Para ello, como algo bien concreto, les invito a que recen ese día especialmente, estas estrofas del cántico del instrumento:
Madre Tres Veces Admirable,
consérvanos siempre como instrumento tuyo;
haz que con amor, hoy todos los días, nos pongamos a tu servicio.
Según los deseos de Dios,
usa de nosotros enteramente para tu Reino de Schoenstatt.
Aseméjanos a ti y enséñanos
a caminar por la vida tal como Tú lo hiciste:
fuerte y digna, sencilla y bondadosa,
repartiendo amor, paz y alegría.
En nosotros recorre nuestro tiempo
preparándolo para Cristo Jesús.
Aprovecho también para agradecerles a todos por su compromiso y su fidelidad a la alianza de amor. Nuestro Padre nos diría: “Fidelidad por fidelidad”. Desde el santuario, les aseguro mi oración y les imparto a todos mi bendición sacerdotal.
