El padre José Kentenich, fundador del Movimiento de Shoenstatt, dejó este mundo un 15 de setiembre de 1968 tras una misa en la recientemente inaugurada iglesia de la Adoración, donde se recordaron los siete dolores de María. Tras bendecir unos rosarios en la sacristía el padre se desploma al piso y fallece. Un paraguayo pudo vivir de cerca esos acontecimientos y acercarse al difunto y hacerle una promesa.
El paraguayo que pudo estar en el lugar al poco tiempo del fallecimiento del fundador es Monseñor Claudio Giménez. Ese 15 de setiembre de 1968 estaban desayunando los seminaristas encargados de los peregrinos cuando un alemán se acerca y avisa sobre el fallecimiento del Padre Kentenich tras oficiar una misa. Él fue hasta el lugar con el Padre Humberto (Anwandter) y primeramente quedó muy impresionado, no podía ingresar al lugar, habían llegado una hora después del fallecimiento del fundador.
Al sitio donde se encontraba el cuerpo del padre ingresó primero el Padre Humberto y le dio un beso en la frente. Luego de unos minutos ingresó él y le tomó de la mano, menciona que colocó el pequeño libro de oraciones “Hacia el Padre” en las manos del Padre Kentenich y recuerda que en ese emotivo momento le hizo la siguiente promesa: “Padre, yo me voy a encargar de tu familia”. Monseñor Claudio Giménez mencionó finalmente que el Padre Fundador “no es el fin, es el medio, es la escalera que nos acerca a Dios”.
Cabe recordar que los orígenes de nuestro movimiento en Paraguay se remontan a un reducido grupo de jóvenes entre los que se encontraban los estudiantes Antonio Cosp y Claudio Giménez. Ambos tuvieron la dicha de conocer y conversar en algunas ocasiones con el Padre José Kentenich durante su formación como seminaristas.
Ingresando al siguiente link se podrá conocer un poco más sobre las vivencias del monseñor Claudio con el Padre Kentenich: /https://tuparenda.org/vivencias-de-monsenor-claudio-con-el-pjk/


