“El matrimonio es un trabajo de todos los días, se puede decir que artesanal, un trabajo de orfebrería”, Papa Francisco.
Stella y Víctor Domínguez forman un matrimonio que asumió una tarea más que importante dentro del Movimiento de Schoenstatt y de la propia Iglesia Católica, ser parte del Servicio denominado “Acompañando”, que consiste en tender una mano a los matrimonios en crisis.
Es admirable la labor que han asumido, por lo que quisimos conocer todos los detalles de esta gran misión.
Es importante dejar en claro que “Acompañando” es un Servicio de la Iglesia, y más específicamente del Movimiento de Schoenstatt para la Iglesia. Cualquier matrimonio que lo solicite puede acceder al mismo. No tiene costo y no tiene tiempo (ojala sea corto, ellos mismos deciden cuándo culmina) los encuentros son semanales y duran una hora y media como máximo, la primera vez vienen juntos para conocernos y presentarles el servicio, en los siguientes encuentros vienen en horarios separados, para trabajar individualmente con la persona.
¿CÓMO ESTÁ COMPUESTO EL EQUIPO DE ESTE SERVICIO?
Somos hasta ahora 24 matrimonios de las diferentes ramas del Movimiento que sentimos el llamado para ser instrumentos para trabajar por el matrimonio y la familia. Nos acompaña nuestro Asesor Nacional el Padre Martín Gómez Asensio.
Nos capacitamos para realizar el Servicio por medio de un curso intensivo de 10 meses. Además no nutrimos de otras experiencias relacionadas al matrimonio y la familia.
¿CREEN QUE LAS NUEVAS PAREJAS «SE RINDEN MUY PRONTO» CUANDO SE TRATA DE SEGUIR ADELANTE A PESAR DE LOS PROBLEMAS?
Hoy en día muchas de las parejas llegan al matrimonio pensando en el divorcio, firmando ya su divorcio en el mismo acto del matrimonio. Con la separación de bienes por si acaso o preparando cláusulas de divorcio. Y esto sucede por la “cultura del descarte”, todo es desechable, si no me sirve, lo cambio; no me hace feliz, lo cambio. Ya no educamos para el compartir, para saber renunciar por el otro. Todo es: yo y yo, ni que pensar en el valor de lo que es la familia.
Me caso para ser feliz, decimos, pero al final lo que queremos es que el otro me haga feliz. Jamás pensamos que, primero yo le debo hacer feliz a mi amado/a y la felicidad de él/ella, me da felicidad a mí.
Lo más alarmante hoy día es que los matrimonios que se están divorciando ya no son matrimonios nuevos con pocos años de casados y sin hijos, cada vez crecen más los divorcios en parejas que llevan casadas al menos 10, 15 o más años, es decir, son matrimonios con varios hijos donde la ruptura ocasiona mucho más daño.
¿CUÁLES SON LOS TÍPICOS PROBLEMAS O LOS MÁS DIFÍCILES DE TRATAR?
Los problemas más típicos son en primer lugar la infidelidad, la falta de diálogo, los problemas económicos, violencia, falta de trabajo, inmadurez, celos, problemas con las familias, el alcoholismo, drogas, juegos de azar, parientes políticos y otros.
Los más difíciles de tratar son los casos de violencia familiar y de adicciones; y normalmente estos son los que derivamos a los profesionales psicólogos o psiquiatras.
¿RECUERDAN ALGÚN CASO QUE LES HAYA EMOCIONADO?
Casi todos los casos nos emocionan, porque nos tocan muy dentro del corazón, porque hay dolor, heridas que sangran, personas que sufren, niños que ven a sus padres pelear, gritarse y hasta agredirse. Y algunos que a pesar de haber dedicado todo nuestro esfuerzo, tiempo, mucha oración y capital de gracias no pudo ser y se llegaron a separar.
Pero en contrapartida también vemos hoy día muchos matrimonios que se han hecho acompañar, convertidos en hermosos matrimonios consagrados a su matrimonio que son ejemplo para otros, inclusive.
Uno de los casos difíciles que acompañamos; fue del de un matrimonio que acudió a nosotros ya estando separados. Tenían heridas muy profundas. Los hijos sufrían y ya se manifestaba inclusive enfermedades. Había mucho dolor y desesperanzas. Luego de casi 1 año de separación, a través de las oraciones y renuncias de ellos mismos y de los familiares lograron perdonarse y darse una nueva oportunidad, celebrando con un viaje de luna de miel.
Casi al año o tal vez un poco más, él falleció de un problema cardiaco. Gracias a Dios y a María Santísima pudieron vivir el último año juntos y en paz.
Otro matrimonio que hace unos meses compartieron un retiro para Agentes de Pastoral Familiar que organizamos para la Arquidiócesis, se acercó a saludarnos y se presentaron, nos dijeron que hacía 30 años nosotros habíamos ayudado a salvar su matrimonio. Hoy día son encargados de la Pastoral Familiar de su Parroquia.
¿A QUÉ ESTÁN LLAMADOS LOS MATRIMONIOS ACOMPAÑANTES?
Estamos llamados a ayudar, a curar las heridas, a aliviarlas con el óleo de la consolación en la escucha activa, a vendarlas con el cobijamiento y la aceptación a pesar de sus debilidades; con la empatía, la ternura; y ayudar a que sean sanados con la misericordia y la fe.
¿CÓMO HACEN LOS INTERESADOS EN ACCEDER AL SERVICIO?
Para acceder al servicio “Acompañando” se necesitan 2 requisitos:
- Que ambos estén de acuerdo en recibir la ayuda.
- Acercarse a informes en la secretaría del Santuario Joven


