Y faltando 33 días para el centenario de la Jornada de Hoerde me puse a pensar en que al 18 de julio, además de ser día de Alianza, podríamos considerarlo como el Día de la Puerta Abierta, ya que fue precisamente en esta jornada de 1914, tres meses antes de la primera Alianza de Amor, que nuestro Padre Fundador leyó el artículo del franciscano Cyprian Fröhlich sobre la capilla de Bartolo Longo en el valle de Pompeya y vislumbró que en la capillita que estaban arreglando con los seminaristas podría también establecerse la Santísima Virgen para desde allí derramar sus gracias.
Sabemos que, así como ésta, Dios entreabrió innumerables puertas -tanto gratas como dolorosas- en el camino del P. Kentenich. Su fecundidad apostólica fue la resultante creadora de su capacidad para detectarlas, su confianza filial para atravesarlas y su aceptación incondicional de lo que encontrara del otro lado.
En esa fe providencialista llevada a la práctica, a la vida cotidiana, queremos autoeducarnos y por eso a su ejemplo, atisbar permanentemente los mensajes de Dios.
Uno de ellos, por ejemplo, es que hoy también recordamos el 54 aniversario de la erección canónica del Instituto de los Padres de Schoenstatt, lo que puede indicarnos la conveniencia de que en la Misa de Alianza de esta noche pidamos por las vocaciones sacerdotales.


