Son muchas experiencias vividas en tan solo días, compartir con una comunidad asignada, yo por ejemplo estoy hospedado en un barrio llamado Villa Lorena, las familias nos estaban esperando con ansias aquí, se notó la preparación y emoción por recibir a cada peregrino fue fantástico sentirlo.
Son 7 días que estaremos en sus hogares y a mi particularmente me hacen sentir como en casa, me siento uno más de la familia Gamboa. Mi mamá se llama Rita, mi papá Jorge y tengo 3 hermanos: Samuel, Adrián y Francisco y nuestro perrito se llama Papi, estoy muy agradecido con Dios de poder ser parte de este hogar.

Las personas de Panamá son muy amables, tal vez hay personas que no tanto pero la gran mayoría te ayuda si necesitas llegar a algún sitio, te piden fotos al ver la bandera de tu país, el servicio de autobús y metro es muy bueno, casi no se espera mucho tiempo máximo 10 minutos.
Sobre Panamá puedo decir que el clima es bastante cálido no tanto como Paraguay pero es un calor «agradable», a la hora de movilizarnos utilizamos medios como metro bus y tren, con una tarjeta que incluye en el kit de peregrino.

Con tanta gente joven por todos lados uno no siente las horas o minutos que te puedan llevar moverte de un lugar a otro. Conversar, cantar, intercambiar regalos, hacer conocer tu país, cultura e historia es parte de nuestro día a día.
Hablando de lo espiritual, la JMJ tiene un programa, cada acontecimiento tiene su preparación y nutre el alma, los testimonios, catequesis, alabanzas, lecturas. Si uno se enfoca en eso se le siente a Dios en cada instante, en cada momento, en cada persona, como que está a tu lado hablándote, bailando contigo.
El día pasa rapidísimo… arrancamos a las 07: 00 horas y normalmente solemos cenar a las 22:30 aproximadamente entre esperar y volver a casa llegamos tarde y tenemos poco tiempo para recargar las pilas así que a descansamos y esperamos ansiosos el día siguiente teniendo bien claro que: “Esta es la juventud del Papa”.

José Torres


