Nuestro Capital de Gracias representa todos nuestros esfuerzos y las obras que realizamos, rezamos y sufrimos y que con amor ofrecemos a María.
Es un compromiso que sellamos libremente con Ella y con el padre Fundador en el Santuario, donde nos acoge, nos transforma y nos envía. Compromiso que nos lleva a probar con hechos concretos nuestro amor a la MTA y que tomamos en serio nuestro camino hacia la santidad personal y matrimonial.
Ofrecemos todo nuestro esfuerzo a la Virgen María para alcanzar la santidad: “lo primero que ofrezco es mi coherencia de vida que es el esfuerzo por nuestra autoeducación, por nuestra vida de oración, por nuestra vida de trabajo, hechas como regalo de amor a María”. (padre Rafael Fernández). Nuestra contribución al “Capital de Gracias”, no es solo sacrificios, sino también lo que me alegra, lo que soporto…es todo.
La Alianza es nuestro compromiso, pero no olvidemos que la MTA comprometió su permanencia y acción entre nosotros: “Nada sin Ti, nada sin Nosotros”. Como Madre, Ella distribuye nuestras contribuciones al “Capital de Gracias”, como regalo de amor a sus hijos. En las pruebas y apremios acudimos con confianza al “Capital de Gracias” con ayuda de la Santísima Virgen.
….. traíganme con frecuencia contribuciones al Capital de Gracias; entonces con gusto me estableceré en medio de ustedes y les distribuiré abundantes Dones y Gracias”. (extracto del acta de Fundación)
Las obras que realizamos y ofrecemos a nuestra Madre y Educadora, plasmamos en un Capitalario, que representa y simboliza nuestros esfuerzos en el camino hacia la santidad.
Estamos llamados a colaborar por la fecundidad de Schoenstatt haciendo todo por amor, con amor y para el amor.


