Durante el encuentro como familia que tuvo lugar en el Santuario Joven con el Padre Juan Pablo Catoggio, cada rama contó con un representante, de modo a que las preguntas esten enfocadas a todos los ideales que se aspiran alcanzar dentro del movimiento.
Manuel Chamorro y Verónica Mayeregger estuvieron en nombre de la rama familiar.
La verdad nos sorprendió que nos hayan llamado de tantos matrimonios que hay en la rama, entonces lo tomamos como una tarea que viene del Padre, porque todos saben lo que es movilizarse con dos nenas chicas al salir de la oficina y luchar contra el tráfico para llegar al Santuario Joven para la hora de la misa.
Pensamos con Vero qué preguntas nos hacemos hoy y cuáles son nuestras preocupaciones frente al mundo desde el punto de vista de Schoenstatt y la Iglesia
Por eso las preguntas que lanzamos al P. Pablo fue puntualmente como ingresar la pedagogía del Padre José Kentenich en las diferentes estructuras de las diócesis y la segunda como educamos a nuestros niños pequeños para que cuando crezcan tengan las armas necesarias para afrontar a toda esa corriente de ideología de género.
El P. Pablo fue tan conciso que nos dio primero un norte a trabajar ese Schoenstatt en Salida.
“Schoenstatt debe ingresar a las parroquias a trabajar en la pastoral Familiar, eso es lo que hoy hace falta, para eso debemos formarnos y en Schoenstatt tenemos las herramientas», destacaba el Padre.
A la segunda pregunta nos dio un hermoso paralelismo.“La planta que crece dentro del vivero, cuando pequeña, la mantenemos dentro, la cuidamos, regamos, le ponemos abono, y a medida que va creciendo y echando raíces fuertes la vamos sacando cada tanto al exterior… una vez que se está bien madura ya la trasplantamos al exterior del vivero. Eso mismo pasa con la educación de nuestros hijos, el vivero representa nuestra casa, nuestro Santuario Hogar, pero sobre todas las cosas eduquen a sus hijos con el corazón».
Foto: Acigroup.


