“Los cambios que visualizamos en nuestra familia desde que Ella se instaló tal vez sean imperceptibles en el momento, pero después nos vamos dando cuenta, cómo su presencia nos va transformando”
El año que nos tocó estar en el nivel Santuario Hogar fue muy especial para nosotros, nos eligieron como jefes de grupo ese año y lo vivimos con mucha intensidad. Desde marzo del año pasado, nos propusimos preparar lo que iba a ser nuestro Santuario Hogar y lo hicimos de forma artesanal con mis hijas, involucrandonos toda la familia en esa preparación. Decidimos realizar nosotros mismos la casita de la Mater y una vez terminada empezamos la tarea de conquistar los símbolos, así fue que cada uno puso su granito de arena para dicha conquista.
Llegó el día esperado para la bendición de nuestro Santuario Hogar, sentíamos una mezcla de emociones y la Mater se hizo presente en cada paso. Desde ese día el Santuario se convirtió en nuestro refugio predilecto, nuestro pedacito de cielo en casa.
El lugar que Ella eligió para instalarse es un lugar donde pasamos mucho tiempo en familia y estamos seguros que es el mejor lugar.
El contacto que tenemos con el santuario en nuestro hogar, cada miembro de la familia lo realiza de manera diferente. Por ejemplo, algunos ya la saludan al despertar, otros se despiden de ella al salir y en el transcurrir del día en algún momento la contemplamos todos juntos, en familia y le ofrecemos unas Ave Marias.
Todos los momentos que atravesamos desde aquel día que la recibimos en nuestro hogar están llenos de felicidad y otros de tristeza, pero todos se los ofrecemos a ella, que nos llena de paz, nos da su mano y no cobija con su amor maternal.
Los cambios que visualizamos en nuestra familia desde que Ella se instaló tal vez sean imperceptibles en el momento, pero después nos vamos dando cuenta, cómo su presencia nos va transformando, del santuario fluye la fuerza que recibimos para poder salir adelante con lo que se nos presenta en el día a día y en esa entrega de corazones -como decía el padre José- Ella no se deja ganar en generosidad, por más pequeña que sea nuestra entrega, Ella lo sabe retribuir con tanto amor de Madre.
Una de las Gracias del Santuario que con mayor intensidad se siente es la del cobijamiento, sentimos como ella nos abraza y nos da su amor de Madre. El Santuario Hogar es una bendición maravillosa que recibimos y por eso damos gracias a Jesús por entregarnos a su Madre, le damos gracias porque a través de la luz del Espíritu Santo que recibió el Padre José Kentenich el Movimiento pudo crecer en el mundo y llevar la imagen de la Mater a tantos hogares.
Animamos a los matrimonios que se encuentran en este nivel, a conquistar y dejarse conquistar por la Mater, aprovechen al máximo este nivel tan lindo y prepárense para abrir las puertas de sus hogares y de sus corazones para que la gracia especial que mana del Santuario fluya en medio de ustedes. Todo es mejor desde que Ella se establece ahí y lo toma como su hogar.


