Con María, Reina de la Salud, nos educamos como personalidades recias, libres y apostólicas

Queridos hermanos y hermanas:

Iniciamos hoy el tiempo del novenario en preparación al 18 de octubre, tiempo especial, tiempo de gracia en el cual queremos preparar nuestros corazones para renovar la Alianza de Amor con María y nuestro Bautismo en Cristo.

Vivamos cada día del novenario como un día único, especial. Un día en el cual Cristo y María salen a nuestro encuentro para decirnos: “¡Ánimo! ¡Alégrate! Estoy contigo!”.

Quien cree nunca está solo. Siempre vive todas las circunstancias de la vida con Cristo y María. En la intimidad siempre son tres corazones: el aliado, María y Jesús, se trata de una “tri-unidad” de amor.

El Reino de Dios ha llegado a ustedes

En el Evangelio (Lc 11, 15 – 26) Jesús nos dice: Si yo expulso a los demonios con la fuerza de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes. (Lc 11, 20)

El Reino de Dios ha llegado a ustedes, es el anuncio que Jesús nos hace a cada uno de nosotros; es el don que Jesús nos hace a cada uno de nosotros.

Desde el momento en que nos encontramos con el Señor, desde el momento en que Él nos encontró a nosotros, nuestra vida comenzó a cambiar de a poco. De a poco el Reino de Dios se hizo presente en nuestras vidas. Ese Reino que San Pablo describe de la siguiente manera: el Reino de Dios no es cuestión de comida o de bebida, sino de justicia, de paz y de gozo en el Espíritu Santo. (Rm 14, 17).

Justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. Son los signos de la presencia del Reino de Dios en nuestra vida. Y cuando trabajamos en nuestras familias y en nosotros mismos por la justicia en las relaciones interpersonales y sociales, la paz en los corazones y la alegría en la comunidad, Jesús va expulsando de nuestras vidas diversos demonios y malos espíritus. “Quienes se dejan salvar por Jesús son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría.”[1]

Con María, nos educamos a nosotros mismos

Si bien el Reino de Dios es un don que nos trae Jesús, también es una tarea para nosotros el recibir y cultivar este don.

¿Cómo lo hacemos? Por medio de la auto-educación. “Con María, Reina de la Salud, nos educamos a nosotros mismos como personalidades recias, libres y apostólicas.”

Esa es la manera concreta de recibir el don del Reino y de cultivarlo. Esa es la manera concreta de “recoger con Jesús” (cf. Lc 11, 23).

La auto-educación de nuestra personalidad no reemplaza la gracia de Dios, la acción de Jesús; sino que nos predispone a recibir mejor la gracia de Dios. Es como preparar la tierra del corazón para recibir la semilla del Reino de Dios. En una personalidad recia -con principios y valores claros-, libre -de los estados de ánimo y del egoísmo- y apostólica, el Reino de Dios puede manifestarse sin obstáculos y así ser fecundo en el corazón, en la familia y en la comunidad.

Volvamos a comprometernos con la auto-educación de nuestra personalidad para recibir de Jesús el Reino de Dios en nuestras vidas.

Reina de la Salud, ruega por nosotros.

Reina de la Salud, cuenta con notros.

Amén.

[1] PAPA FRANCISCO, Evangelii Gaudium, 1.

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