“Vivir con coherencia, como apóstoles del Padre, cuidando la vida y la familia”
“¡Si Padre, apóstoles por la vida y la familia!”
“¡Despiértense, despiértense y despierten a los demás!”
Queridos hermanos en la Alianza de la Familia de Schoenstatt en Paraguay:
En la tarde del martes 19 de Agosto de 1919 llegaban a Hoerde -una pequeña localidad al norte de Alemania- un grupo de 24 jóvenes estudiantes para dar inicio a una jornada de reflexión y diálogo que iba a tener una trascendencia insospechada en la historia y el desarrollo del Movimiento de Schoenstatt. A última hora, el Padre José Kentenich, avisaba que no podrá participar. Surge el desconcierto y en parte la desilusión por la noticia que el Padre no asistirá a ese encuentro. Pero no obstante, los jóvenes decidieron seguir adelante con la jornada prevista.
El día 20 de agosto de 1919 será un día histórico para Schoenstatt. En esta jornada, con esos jóvenes, a la luz del Espíritu Santo, se funda la federación apostólica, la cuál tendrá como patronos a la Mater ter Admirabilis y a San Pablo, el apóstol de los gentiles 1. El propósito principal de esa federación de estudiantes, será “la educación de apóstoles laicos formados en el espíritu de la Iglesia”. Para ello, se comprometerán a una seria aspiración a la santidad según el propio estado de vida y usando los medios necesarios. Podemos decir que la Jornada de Hoerde sella y concluye el período fundacional del Movimiento que había surgido, por inspiración divina, el 18 de octubre de 1914.
A partir de allí, Schoenstatt pasa a ser un Movimiento Apostólico y debido a los nuevos miembros que se habían ido incorporando en los años de la guerra, no permanecerá ya más conformado exclusivamente por seminaristas pallotinos, sino que se irá abriendo a personas con diferentes estados de vida y vocaciones. En la Jornada de Hoerde, Schoenstatt nace como Movimiento eclesial con una identidad propia 2. En el año 1920 se fundará la Liga apostólica, ingresarán también las primeras mujeres y luego con el paso de los años, irán surgiendo los diversos institutos, las ramas de la liga, las numerosas federaciones y asimismo otras agrupaciones que plasmarán el desarrollo del movimiento como lo conocemos hasta ahora. Por lo demás, la jornada de Hoerde fue trascendental, pues allí se debatió y concluyó que Schoenstatt no sería un movimiento político o de justicia social, como estaban en boga en la Alemania de entonces, sino que sería en primer lugar un movimiento de renovación religioso y moral de la sociedad 3.
Ahora bien, el jubileo de los 100 años de Hoerde, en este año en que como Familia paraguaya celebramos los 60 años de la fundación del Movimiento en nuestra tierra, creo que es una ocasión especialísima para renovar nuestra Alianza de Amor con María, nuestro compromiso y nuestra fidelidad. Sabemos que nuestro Padre Fundador nos enseñaba que los Jubileos son momentos para renovarnos y volver a comprometernos. ¿Cómo podemos actualizar y vivir hoy el espíritu de Hoerde cada uno de nosotros y también como familia de Schoenstatt en Paraguay?. Ofrezco algunas perspectivas:
1) Tomándonos en serio el esfuerzo y la aspiración por nuestra santidad de la vida diaria. El PJK les escribía a los jefes de la recién fundada federación apostólica: “Desde esta perspectiva, demandamos y luchamos por una renovación religiosa y moral radical del individuo y de todas las formas de cultura humana… la guerra y la revolución han llegado. Ambas han incrementado la superficialidad y la exterioridad en una falta de resistencia. Lo sabemos a partir de nuestra propia percepción y experiencia. Y en medio del caos establecemos un programa que equivale a una declaración solemne de la importancia de la vida espiritual” 4. En la línea de nuestro objetivo para el bienio, el Jubileo de Hoerde, nos vuelve a interpelar cómo estamos viviendo en el día a día, nuestra coherencia de vida, nuestra lucha por la santidad. Esto es imposible si no aspiramos a ese “máximo cultivo del espíritu” que nos pide el Padre.
2) El espíritu de Hoerde lo vivimos hoy creciendo en compromiso y proyección apostólica. Los 24 jóvenes reunidos en Hoerde establecieron como objetivo de la naciente federación “formar apóstoles laicos”. San Pablo, nuestro patrono, con su lema “la caridad de Cristo nos urge” (2Cor 5,14), es un modelo de entrega y proyección apostólica incansable. Queremos crecer en fuerza e inserción apostólica viviendo las diversas formas de apostolado que nos enseñó nuestro Fundador: el apostolado del ser y del testimonio de vida, el apostolado de la palabra, de la acción y de la oración y del capital de Gracias. Pero también queremos ser audaces y creativos para llevar el fuego de la Alianza de Amor a tantas personas, ambientes y realidades de nuestra sociedad que necesitan urgentemente ser transformados y renovados. Hoerde significó un nuevo comienzo y mostró nuevos horizontes de proyección. ¿Cómo podemos ser más proactivos y creativos en nuestra proyección apostólica? ¿Cómo podemos responder al pedido del Papa Francisco de entregar el carisma y llevarlo también a tantas periferias culturales y existenciales que aún no lo han recibido? Hay tantos hogares, lugares, ámbitos de nuestro querido país que aún no han recibido la presencia de la Mater ¿Cómo podemos llegar también a todos esos lugares y realidades?
3) El espíritu de Hoerde lo actualizamos hoy en el esfuerzo sostenido y tenaz por construir familia, por cuidar la comunión entre nosotros y luchar por la unidad en la diversidad. Desde 1919 hemos crecido como Familia de muchas maneras. “A pesar de todas las particularidades formemos una sólida unidad” rezamos en el Hacia el Padre (HP nº 550). Hay muchos modos de pertenecer a Schoenstatt y de vivir en forma heroica la Alianza de Amor, pero constatamos que a veces nos es difícil cuidar el espíritu de familia, ser “un solo corazón en el Padre” (“Cor unum in Patre”) y vivir lo que Jesús tan encarecidamente nos pide en el Evangelio: “¡Que todos sean uno!” (Jn 17,21). Hoerde hoy nos debe movilizar a dejar a un lado el individualismo y la competitividad malsana, y nos debe impulsar con más fuerza a luchar y construir la comunión y el espíritu de Familia en nuestros propios grupos, ramas, agrupaciones y familias diocesanas. ¿Qué gestos y obras concretas podemos hacer en esta línea?
4) El espíritu de Hoerde lo vivimos hoy especialmente, en sintonía con el jubileo de los 70 años del Hito del 31 de Mayo, tomándonos muy en serio la finalidad y el objetivo del Movimiento apostólico: ser un Movimiento de renovación religioso y moral de la sociedad en la que estamos. Si bien es algo que nos interpela a todos como bautizados, de modo especial compromete a los laicos, ya que ellos están llamados a ser “sal y luz” (Cfr Mt 5,13-16) en las realidades del mundo y a transformar desde la fuerza del Evangelio y la Alianza de Amor, todos los ámbitos de la vida humana y de la cultura.
-Escuchando atentamente lo que Dios nos quiere decir con nuestro objetivo y lema nacional, creo que la celebración del Jubileo de Hoerde nos debe mover a ser más comprometidos y eficaces en la lucha por el cuidado de la vida y de la familia, en todas sus dimensiones. Asimismo viendo la situación de nuestro país y del mundo ¿Cómo podemos desde la Alianza de Amor combatir la corrupción, la pobreza, el materialismo o la violencia por mencionar algunos flagelos que nos duelen e interpelan?
-La jornada de Hoerde tuvo una fuerte impronta laical. Más tarde, en 1920, ingresarán las primeras mujeres a Schoenstatt. En este sentido, este jubileo es una excelente oportunidad para que nuestras mujeres paraguayas y schoenstattianas, siendo imágenes vivas de María, puedan seguir ofreciendo con más protagonismo y creatividad su aporte a la Familia, a la Iglesia, a la cultura y sociedad paraguaya.
5) El espíritu de Hoerde nos llama e interpela a renovarnos en el espíritu de los jóvenes. Los chicos que llevaron adelante la jornada eran jóvenes normales, podríamos decir que con poca experiencia de la vida. Pero estaban animados por un gran idealismo, por una gran generosidad de alma, y un gran amor a la Mater y a Schoenstatt. Ese mismo espíritu es el que animó a lo jóvenes de nuestra generación fundadora, quienes un 31 de Mayo de 1959 se entregaron en manos de la Mater para fundar Schoenstatt en el Paraguay, Nación de Dios, corazón de América. Celebrar y conmemorar Hoerde hoy nos llama a todos a pedirle a la Mater que nos de un corazón grande y magnánimo, un corazón juvenil, dispuesto a dar saltos mortales, dispuesto a arriesgarse y darlo todo. Así describe el Papa Francisco en su Exhortación Christus Vivit el corazón de María, la joven muchacha de Nazaret 5. Conmemorar Hoerde hoy también desafía a nuestros jóvenes, a lo largo y ancho del país, a que se sepan y sean cada vez más partícipes de los destinos de nuestra Familia, de nuestra Iglesia y de nuestro país, por medio de su compromiso, de sus aportes novedosos y de su entrega generosa.
Queridos hermanos, la jornada de Hoerde, en la que participaron un puñado de jóvenes, solos, no se puede entender sin una especial asistencia e irrupción del Espíritu Santo. Me lo puedo imaginar al Padre fundador, quién no asistió, cómo debe haber rezado e implorado la presencia del Paráclito para ese grupo de jóvenes inconformistas e idealistas que soñaban con un mundo mejor.
En vísperas del Jubileo de los 100 años de Hoerde, me dirijo a todos ustedes, queridos hermanos en la Alianza del Paraguay, para que nos unamos en oración hoy especialmente, implorando para nuestra familia de Schoenstatt en Paraguay y en el mundo, que el Espíritu Santo descienda a nuestros corazones y nos encienda en el amor de Cristo y así podamos encendernos mutuamente para ser cada vez más fieles y audaces en nuestra entrega. Los invito encarecidamente a que nos unamos en oración desde los diferentes Santuarios filiales, ermitas, santuarios del Hogar y del corazón, para que las gracias de este jubileo se derramen en abundancia sobre todos nosotros
¡Agradecemos al grupo numeroso de hermanos de nuestro país que nos representan y nos llevan espiritualmente a los lugares santos de Schoenstatt en estos días!. Quizás a modo de sugerencia podemos rezar estas estrofas del Cántico del Instrumento:
“Madre tres veces admirable,
Consérvanos siempre como instrumento tuyo,
Haz que con amor, hoy y todos los días nos pongamos a tu servicio.
Según los deseos de Dios, usa de nosotros enteramente para tu Reino de Schoenstatt
Aseméjanos a ti, y enséñanos a caminar por la vida tal como tú lo hiciste,
fuerte y diga, sencilla y bondadosa, repartiendo amor, paz y alegría.
En nosotros, recorre nuestro tiempo, preparándolo para Cristo Jesús, Amén”
Les deseo a todos un muy bendecido y feliz Jubileo de Hoerde. Desde el Santuario Joven les imparto a todos mi bendición.
1. Estatutos de la Federación, en Héroes de fuego, pág 331.
2. Cfr Niehaus J., Héroes de fuego, pág 333.
3. Cfr ibid, pag 334.
4. P. Kentenich, carta a los jefes de la Federación 6/11/1919, en Héroes de fuego, pág 336.
5. Cfr Papa Francisco, Christus vivit nº44.


