“A través de una enfermera, el P. Meninngen había tomado contacto con el médico de la prisión de Koblenza, quien se manifestó dispuesto a auscultar nuevamente al Padre José Kentenich y a declararlo no apto para el campo de concentración en razón de su enfermedad pulmonar, si es que él (el Padre Kentenich) se presentaba para ser atendido. El plazo terminaba el 20 de enero a las 17:00.”
El hecho de que el Padre Kentenich haya decidido ir al campo de concentración, no lo debemos tomar como un mero hecho de heroísmo o, menos aún, como un gesto para vanagloriarse ante la familia. Su decisión marca profundamente la historia de Schoenstatt porque significó la entrega sin reservas de sí mismo y de su Obra a la voluntad de Dios y la Providencia Divina.
Cuando le hacen saber sobre las gestiones realizadas para librarlo de ir al campo de concentración, el Padre Kentenich pasa en vela, orando, entre el 19 y el 20, y explicando su decisión escribe:
“Te agradezco por tu buen consejo….verás: hay un poder mayor por encima de nuestras vidas, que conduce todo hacia lo mejor. Lo principal es que ustedes allí afuera vivan enteramente para la Obra. Recién ahora viene lo mejor. ¡Hay tanto amor al sufrimiento y tanta alegría en mí! Con gusto te hago partícipe en algo. ¿Puedes imaginarte que no me parecería tan ‘bien’ el que yo no fuese al campo de concentración? Allá aguardan muchos conocidos. ¡Viva la fidelidad!”
“Te ruego que comprendas, por favor, la respuesta a la luz de la fe en la realidad de lo sobrenatural y de la comunidad de destinos entre los hijos de nuestra Familia”.
“La primera carta la escribí hoy en la mañana post celebrationem, justo después del almuerzo, estuvo aquí el Sr. Director y me comunicó que el médico estaría dispuesto, si yo me declaraba enfermo. No me puedo decidir a hacerlo. Y ahora llega una visita tras otra a la ventana de la torre y me hace difícil la decisión. Y, sin embargo, aquí estoy y no puedo actuar de otra manera”
“Cúmpleme un pedido: preocúpate de que la Familia tome en serio el Poder en Blanco y la Inscriptio, entonces quedaré en libertad. Yo sé lo que está en juego; pienso en la Familia, en la Obra. Pero justamente por ellas creo que debo proceder de esta manera. ‘Buscad primero el Reino de Dios y todo lo demás se os dará por añadidura”. Pero, ¿los medios humanos? ¿No enseñamos acaso que se los debe aplicar? De todo lo que emprendes, debo concluir lo siguiente: lo que en ese sentido se debe hacer normalmente, se ha hecho ya en abundancia. Por eso el pedido: no me hagas demasiado difícil la decisión. Prométeme trabajar para la realización del Poder en Blanco y de la Inscriptio y –así lo creo– ‘pronto’ quedaré nuevamente en libertad.”
Durante toda su actividad como fundador, el P. Kentenich tuvo presente que el éxito y la eficacia de su Obra, el cabal cumplimiento de su misión, dependían esencialmente de que él y los seguidores que Dios le había encomendado lograran presentar, las ideas y la misión de Schoenstatt de la manera más pura y vigorosa posible, dando así un ejemplo válido para los tiempos venideros.
Su decisión también se funda en el “entrelazamiento de destinos de los miembros de la familia”, la ley de la solidaridad que rige especialmente entre él, como fundador y cabeza, y la familia de Schoenstatt. De acuerdo con los planes de Dios, que él ausculta en las circunstancias concretas de su vida y de su Obra, sólo podía y debía ser liberado cuando la familia solidarizara, junto con él, en la perfecta entrega a la voluntad de Dios.
Se decidió a sufrir y a aceptar la agonía, según el deseo del Padre Dios, y haciendo suyas las palabras las palabras del Señor (jn 12,24) escribe: “El grano de trigo debe ser enterrado en la tierra y morir; entonces produce mucho fruto. Así pienso yo también. Y ustedes, toda la Familia, esfuércense en tomar las cosas en serio”.
Así, la decisión del 20 de enero de 1942, representa la entrega total y libre del fundador a la voluntad de Dios, aun a costa de la cruz y del sufrimiento, con lo que queda demostrada, para todos los tiempos, la legitimidad del ideal del “hombre nuevo”.
Fuentes: Engelbert Monnerjahn. El prisionero Nº 29392 (Spanish Edition) (Posición en Kindle1892-1893, 6034). Nueva Patris. Edición de Kindle.
Kentenich, José. El secreto de la vitalidad de Schoenstatt. Parte I: Espíritu y Forma (Spanish Edition) (Posición en Kindle2281-2283). Nueva Patris. Edición de Kindle.


