Así invitamos chipa al Papa Francisco

Muchos medios se hicieron eco de la chipa que el Papa Francisco pidió a un sacerdote paraguayo que le invitó el mate, hoy cuatro jóvenes de Misión Roma, del movimiento de Schoenstatt lograron “colarse” para invitarle al Papa la chipa que pedía. Al final puede ser Esta es la historia contada por los protagonistas.

Teníamos que despertarnos a las 06:15 horas a más tardar a las 06:30 para llegar puntualmente al Aula Pablo VI en el Vaticano en donde el Papa Francisco realiza las audiencias generales ahora que es invierno.

No nos despertamos a hora, nos levantamos a las 07:30 horas. El despertador sonó y uno de los muchachos apago, fue un desastre, ya arrancamos mal el día. Nos levantamos volando y comenzamos a prepararnos, en un momento nos pusimos incluso a debatir si íbamos a ir o no. Lo que sí, decimos ir, dijimos: vamos, aunque sea vamos a escucharle al Papa.

Salimos lo más rápido que pudimos, por suerte un día antes ya prepare el cartel, la chipa, la bandera y el tereré, ya todo estaba listo. Llegamos a la estación de tren, teníamos que tomar uno y luego caminar 10 minutos aproximadamente hasta el Vaticano.

Al llegar al primer control del Vaticano, nos revisan las mochilas y me dice el guardia: el termo no se puede meter. Le respondí que no puede ser, que siempre dejan ingresar con termos, me insiste con que no podía y me muestra los que ya tenía retenido. No me quedó de otra que dejar el termo.

Al entrar vemos que todo estaba ocupado, era imposible encontrar lugar. Frente al pasillo donde pasa el Papa estaban ocupadísimas las sillas, lo que si vemos que al comienzo del pasillo hay un espacio super chico, de 2 metros más o menos de largo, y es el lugar donde la gente se amontona para poder estar lo más cerca posible del Papa.

 

Llegamos hasta allí y vemos que solo hay dos personas, gritamos de emoción y ya nos instalamos. Pusimos la bandera, yo puse mi mochila abajo, por fin estábamos listo para esperar al Papa… lo único que teníamos en la cabeza en ese momento era: tenemos que darle la chipa como sea.

De repente llega un guardia y nos dice que no podíamos estar ahí, que está prohibido, no reclamamos nada y salimos.

Unos 10 minutos después, cuando ya se quedó vació el espacio, empezó a llegar gente que de nuevo ocupó todo el lugar. Ahí ya no entendíamos que pasaba, por suerte uno de los muchachos, Chevo, se quedó adelante.

La gente se amontonaba y comenzaron las peleas por el lugar, llegamos de nuevo en donde estábamos, yo me puse detrás de Chevo.

Cada vez faltaba menos para que llegue el Papa y la gente se amontonaba más y más.

En un momento meto mi mano con la chipa entre la gente -porque ya se acercaba la hora- y como sea tenía que hacer que la chipa llegue hasta el Papa, entre la multitud escucho que una Señora me reta, me dice que tenemos que respetar y unas cuantas cosas más. 

Pero a mí no me importaba nada, en ese momento mi misión era que la chipa llegue al Papa.

Finalmente el momento estaba llegando, se cerraron las cortinas y de repente se vuelven a abrir, la gente comienza a gritar, todos lo llamaban… nosotros también. Estábamos firmes con nuestro cartel, la bandera paraguaya y la chipa. Santo Padre… Santo Padre… le gritábamos con Chevo, miraaaaa te trajimos chipa, no parábamos de gritarle, de repente nos mira, cambió totalmente su cara, fue increíble, sonríe y se acerca a nosotros.

Ahí yo le entrego la chipa y comienza a comer “que grandes trajeron la chipa”, nos dice… nos reímos, y luego vuelve a decir “¿y el mate?”, entonces le explique que no nos dejaron meter el tereré y le regalo más chipas. Agarra, le da a uno de sus guardias y le dice algo como “guarda bien esto”.

Se quedó con nosotros un buen rato y nos dio la bendición a los dos. Fue un momento único, que no tiene explicación, la felicidad que sentimos después ni les cuento… fuimos bendecidos nada más y nada menos que por el Papa Francisco.

No voy a olvidar nunca ese momento que nos vio, sonrió y vino directo junto a nosotros.

SOBRE MISIÓN ROMA 

Misión Roma es un proyecto que nace con el Padre Ludovico, con un misionero paraguayo y dos argentinos. Tuvo una pausa, pero con el Padre Pope en el año 2015 vuelve a resurgir con el primer grupo de paraguayos que se toman el trabajo de ser misioneros por 1 año y van a Roma para fundar la Juventud Masculina.

Básicamente Misión Roma trabaja con la Pastoral de la Universidad de Derecho de Roma, ya que allá están los Padres de Schoenstatt que hacen de asesores. Trabaja con grupos de parroquias y universidades donde los misioneros buscan transmitir el carácter Schoenstattiano y el amor de la Mater.

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