En la confianza divina

El 20 de enero se conmemora el segundo hito que marcó profundamente la historia del Movimiento Apostólico de Schoenstatt.

En septiembre de 1941 la Gestapo detuvo al Padre José Kentenich mientras predicaba en un retiro para sacerdotes.

Él se presentó al Banco de Coblenza – convertido en cuartel de la Gestapo- el 20 de septiembre y allí permaneció en una pequeña bóveda que hacía de calabozo, encerrado y aislado durante un mes.  Posteriormente lo mantuvieron detenido hasta que se ordena su trasladado al campo de concentración de Dachau.

El 16 de enero le hacen una revisión médica muy superficial y lo declaran apto para el campo de concentración.  Las Hermanas y los Padres cercanos al P. Kentenich supieron de esta orden y buscaron evitar su traslado. Consiguen contactar con el médico de la cárcel, dispuesto a hacerle una nueva revisión y a declararlo no apto, pero esa nueva instancia debía ser solicitada por el prisionero.

El 19 de enero el Padre Kentenich tiene en sus manos el formulario. Solo tiene que firmarlo y entregarlo antes de las 17:00 horas del 20 de enero.

La lucha del Padre Kentenich aquel día fue una lucha por la verdadera libertad: «la búsqueda de la voluntad de Dios».

Dirá años más tarde: «Así llegó el 20 de enero. Había luchado conmigo mismo durante toda la noche para descubrir cuál era la voluntad de Dios. Ahora tenía claridad. No firmaré la solicitud, si yo tengo que elegir, que decidir, entonces: para mí la muerte y las cadenas, pero para la familia ha de ser la libertad.»

Renunció voluntariamente y por amor a los suyos a evitar ir al campo de concentración de Dachau, creyendo firmemente que esa es la voluntad de Dios: ofrecer su libertad exterior para conquistar la libertad interior de los hijos de Schoenstatt: abrazar la cruz con Cristo, ofreciendo su entrega por los suyos.  

Con este paso, llama a la familia a profundizar la Alianza de Amor en el sentido del amor a la cruz. Del “por ellos me santifico”, del camino que Cristo siguió. También este paso debía convencer definitivamente a la Familia que la Santísima Virgen era la dueña de la Obra, que ella no la iba a abandonar.

El 20 de Enero de 1942 fue así el día clave en que, en la práctica, se decidía la partida del Padre al campo de concentración de Dachau en donde permaneció prisionero hasta el fin de la guerra, tras la liberación por los Aliados en 1945.

Esta fecha y todo lo que a partir de ella se desencadenó para el Padre y la familia, marcó profundamente la historia futura de Schoenstatt.

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