Un 21 de setiembre de 1997, día que se celebra el ingreso de la primavera y la juventud en Paraguay, se bendijo el Santuario Joven. La procesión comenzó varias cuadras antes del sitio donde fue erigida la nueva casa de la Mater, portaban la imagen los jefes y subjefes de la Juventud Masculina y de la Juventud Femenina. Flores, banderas y pañuelos ondeaban mientras se acercaban y llenaban de emoción a los que asistieron.
Se cumplen ahora 25 años de esa conquista y este jubileo ayudará a impulsar nuevamente a los nuevos corazones jóvenes que laten por la Mater.
El entusiasmo comenzó con rosarios y ofrecimiento de capital por el símbolo del Espíritu Santo que estaba siendo conquistado. Siguió con una caminata impulsada por los jóvenes que partieron a la madrugada de un domingo desde el Santuario de Tupãrenda, en los límites de las ciudades de Itauguá e Ypacaraí, hasta el Santuario Joven en Asunción, así como lo hicieron los pioneros que pedían a la Mater que se instale en la capital del Paraguay.

Para los festejos se realizó una novena en la que cada día se iba recordando cada uno de los símbolos que hacen parte de nuestro santuario. El primer día, por ejemplo, se hizo alusión a “la campana” y la misa estuvo a cargo del padre Cristián Rodríguez, el segundo día la imagen de “San Miguel Arcángel” a cargo del P. Robert, el tercer día las imágenes de “San Pedro y San Pablo”, misa que estuvo presidida por Mons. Francisco Pistilli. En la cuarta jornada del novenario jubilar se recordó “La Cruz de la Unidad” por parte del P. Martín Gómez, al quinto día se hizo mención a “los vitrales” por parte del P. Víctor M. Giménez, en el sexto día el “Ver Sacrum” que estuvo a cargo del P. Reginald Ibe, en el séptimo día la “Vasija del Capital de Gracia” misa celebrada por el primer cardenal paraguayo Adalberto Martínez, en el día 8 el símbolo es la imagen de “San José” recientemente conquistada por la feligresía en este santuario y la misa estuvo a cargo del P. Pablo Mullín; en el último día de la novena el símbolo es el cuadro de la Mater y la misa estuvo a cargo del P. Tommy Nin Mitchel.
Posteriormente a la misa del último día del novenario se realizó una vigilia con música y emociones, que llegó a su cúlmine cuando se entonó el “Himno a Franz Reinisch” y toda la juventud se levantó de sus asientos para cantar abrazados “Hazme un apóstol de Schoenstatt, cual caballero estaré y moriré sonriendo querida MTA”.
Para el día del jubileo se conquistó especialmente el símbolo que aún faltaba en el Santuario Joven, el Espíritu Santo, tallado en madera de cedro por el artesano paraguayo Andrés Villalba y el policromado fue realizado por Petrona Villagra. En el día se realizaron tres misas, pero la principal comenzó con una procesión por las calles aledañas al Santuario, como si se repitiera el día y las emociones de hace 25 años la Mater salió a recorrer el barrio escoltada por los jóvenes que fueron conquistados por Ella, los saludos con pañuelos blancos y flores de todos los colores se replicaron, hoy varios de los jóvenes que portaron hace 25 años la imagen de la MTA asistieron en compañía de sus hijos, una nueva generación de personas que arderán por la misión. Tras el grito de “Viva la Mater, Viva Schoenstatt, Viva nuestro Santuario Joven” se dio por finalizada la procesión y una vez que la Mater estuvo nuevamente instalada en el Santuario se anunció el inicio de la misa principal.
Antes de la procesión de entrada a la misa se leyeron los mensajes que con tanto cariño fueron enviadas desde muchos rincones del mundo.

La misa presidida por el padre Santiago Ferrero tuvo la participación de los sacerdotes que trabajan con los jóvenes paraguayos y las familias paraguayas, además de todos los que realizan su noviciado en Tupãrenda.
“A Ella le debemos también la fuerza y la convicción de esos los jóvenes que en los años 90 lucharon e insistieron, deben haber sido pesadísimos, para que tengamos un santuario en la ciudad y a ellos, especialmente, al cumplirse 25 años les queremos dar un aplauso y agradecerles”, mencionó el padre Santiago en medio de su homilía.
En otro momento destacó: “No se puede celebrar lo abstracto, no se celebra en realidad un jubileo, no se celebran 25 años. Se celebran su gente, se celebran sus acciones, se celebran sus actividades, se celebran los grupos concretos, se celebran las personas concretas con sus historias, celebramos nuestra familia de Schoenstatt concreta de este Santuario Joven como es, con nuestras imperfecciones, con nuestras manías, nuestras neuras, con nuestra dificultad de gestar una familia más unida, más en comunión, más en paz, esa es la familia y esos somos los que celebramos: personas concretas, historias concretas, porque tampoco celebramos ideales sino lo que esos ideales logran hacer en nuestros corazones”.
Se agradeció también al matrimonio Fadul compuesto por don Víctor y doña Chiquita quienes generosamente donaron su casa para que se instalase el Santuario.

Este jubileo también será recordado especialmente por la entronización solemne del Espíritu Santo luego de una larga corriente de conquista. Para ello se ofrecieron los capitalarios, los 32 kilómetros caminados por los jóvenes, el festival de música, las vigilias y los aportes de cada rama. El repique de la campana no paró por un largo par de minutos para hacer que el momento se cargue de lágrimas de felicidad de algunos presentes.
No podemos dejar de mencionar a todas las personas que hicieron que todo se viva como una verdadera fiesta transmitiendo el evento en vivo para el mundo por redes sociales y con el permanente acompañamiento de un impecable coro de voces y músicos de primer nivel.
Cada una de las ramas y estamentos de la familia de Schoenstatt Paraguay hicieron sus ofrecimientos, su capital de gracia, por medio de símbolos como expresión de gratitud y compromiso con la misión. La rama familiar ofreció una imagen de la sagrada familia de Nazareth, la Federación Apostólica de Familias entregó sus ideales de cursos en las manos del Padre Fundador, los miembros de Liga ofrecieron una imagen de San Roque González, el Instituto de Familias una simbólica vela con corazón, la Rama de Madres el capitalario de este tiempo de conquista, la Federación de Madres ofreció una corona para la Mater y su conquista. Por su parte la Federación de Mujeres ofreció el símbolo de la Federación, la Rama de Mujeres profesionales ofreció girasoles símbolo de las horas de adoración y conquista del sagrario, la Rama de Hombres ofreció una imagen de San José por ser su modelo de varón y hombre de Dios. De parte de la Juventud Masculina se ofreció el corazón de fuego y la cruz negra, la Juventud Femenina llevó un ramo de lirios que simboliza a la Inmaculada, la Campaña de la Virgen Peregrina ofreció la primera peregrina del Paraguay, el Secretariado del Padre ofreció la imagen del pelícano como compromiso y la entrega de nuestro padre fundador y la Pastoral de la Esperanza ofreció el símbolo bálsamo para las heridas. También se hizo presente el Instituto de los Hermanos de María que ofreció un Ver Sacrum, las Hermanas de María llevaron al altar 25 rosas en gratitud por el obrar de la Reina, los Padres de Schoenstatt ofrecieron un cáliz como símbolo de su entrega sacerdotal a la familia de Schoenstatt, y la familia de Luque ofreció un rosario por la conquista, finalmente el Coro 21 ofreció su capitalario de horas de ensayo y entrega.

La celebración culminó con el lema “Ven Espíritu Santo, reaviva el corazón joven. Ven Espíritu Santo, habita en nuestro Santuario Joven” y fuegos de artificio, mientras las pantallas de la transmisión, que también podía verse en el lugar, mostraban las fotografías de la conquista de los audaces jóvenes que conquistaron este espacio que sigue dando frutos a la familia de Schoenstatt en Paraguay todos los días.
