Queridos Hermanos en la Alianza:
En este día en que se conmemoran los 25 años de la bendición del Santuario Joven quiero desearles a todos abundantes gracias del Cielo. Celebrar un aniversario de un santuario y en especial, estas “bodas de Plata” es un motivo de alegría y gratitud para toda nuestra familia nacional. Queremos agradecer al Dios Trino que nos ha regalado este lugar santo en medio de la ciudad, erigido como santuario diocesano en el año 2013. Queremos agradecer a nuestra Madre y Reina Tres Veces Admirable de Schoenstatt que tomó posesión de este lugar bendito, desde donde derrama cada día abundantes gracias a tantos que peregrinan y lo visitan diariamente. Desde este santuario, “cuna de santidad”, nuestra Reina intercede y nos educa para que seamos hombres y mujeres nuevos, apóstoles que encarnan y difunden con alegría el carisma y la misión del Padre.
¡Cuántas bendiciones han fluido desde aquí en estos 25 años! ¡Cuántas eucaristías celebradas en este altar! ¡Cuánta misericordia divina derramada por el sacramento de la reconciliación! ¡Cuántos ofrecimientos, alianzas de amor, actos de entrega, consagraciones y oraciones que generosos corazones han realizado! ¡Cuántas cruces ofrecidas, cuántas renuncias, cuántos actos de amor entregados en el silencio! ¡Cuántos momentos de encuentro, de formación y reflexión! ¡Cuántos hermanos en la alianza, piedras vivas, unidos a la historia de este santuario, que nos acompañan desde la eternidad! ¡Cuántas iniciativas misioneras y apostólicas, cuántos trabajos encomendados sobre débiles hombres, cuántos actos concretos para construir diariamente la Nación de Dios! Aprovecho la ocasión para agradecer a todos los que a lo largo de estos 25 años han sostenido y sostienen diariamente con su amor y su esfuerzo, con sus capitales de gracias, oraciones, su trabajo, sus aportes espirituales y materiales este santuario. Gracias por tomar en serio ese “nada sin ti, nada sin nosotros”.
En este día en que se intronizará en el Santuario la imagen del Espíritu Santo, pedimos que nuestra Madre implore para todos desde nuestro Cenáculo la venida del Espíritu, para que él avive en nosotros “el espíritu de apóstoles y de mártires” (HP nº212). Que el Paráclito despierte una verdadera primavera de santos y héroes; que el Espíritu Santo nos regale a todos un corazón joven, renovado por el poder de la Gracia, un corazón audaz, generoso y magnánimo. Que Él nos transforme a cada uno, a nuestras comunidades y a nuestra familia de Schoenstatt en Paraguay, en verdaderos santuarios vivos y así podamos ser instrumentos dóciles, portadores de esperanza que luchan cada día por forjar la Nación de Dios.
En este día de gracias, desde el Santuario Joven, imploro para todos ustedes la bendición de Dios, con la intercesión de nuestra Madre y Reina.
