Rebuscando en la historia de Schoenstatt uno encuentra entre tantos grandes acontecimientos, pequeños sucesos que, a pesar de su aparente nimiedad y si los miramos a la luz de su contexto, nos traen una valiosa enseñanza.
Por ejemplo, hoy 18 de enero, de 1952, nuestro Padre Fundador inició un ciclo de retiros para matrimonios en Madison, a una centena de kilómetros al oeste de Milwaukee.
Conocedores de lo prolífico que fue el Padre en ese tipo de actividades no parece ser nada extraordinario pero cobra relevancia si consideramos que apenas un semestre atrás había sufrido el exilio y desde que llegó ya había comenzado a dar terciados para los palotinos y emprender otras diversas acciones.
Una vez más nos dice a través de su ejemplo vivido que a pesar de los pesares, la tarea no se abandona.
¡Qué lección para los schoenstattianos que buscamos “primerear” -como diría nuestro Papa Francisco- en el apostolado!


