“¿Ustedes conocen la frase que dice “Árbol que nace torcido nunca su tronco endereza”? Bueno, la Casa Madre de Tupãrenda ha demostrado a lo largo de estos años que esa frase puede ser revocada porque justamente logramos que muchos de estos chicos -que la vida los llevó por caminos difíciles, muchas veces hasta sus parientes no pudieron contenerlos- encontraron acá algo que propone el Movimiento de Schoenstatt, encontraron cobijamiento, transformación y envío, es un envío laboral”, dijo el Dr. José Marín, presidente de la Fundación Fundaprova, durante el acto de egreso de dos participantes del proyecto de reinserción.
Del acto realizado en Casa Madre de Tupãrenda (CMT) fueron protagonistas estos nuevos egresados, dos muchachos que se reinsertan a la sociedad con las herramientas suficientes para sostenerse ahora con su trabajo. Los mismos llegaron a egresar con constancia, realizaron los cursos que ofrece la CMT y hoy se sienten parte de una sociedad que, sin esta oportunidad, sentirían tal vez que les da la espalda.

“En estos cinco años hemos podido demostrar que se puede y que no es cierto esa frase que uno está condenado por el destino a seguir siendo lo mismo que es”, insistió el Dr. Marín y finalmente añadió -casi ganado por la emoción al hablar- “Esto es un trabajo enorme, personal, de cambio, de lograr ser mejor cada día, de vencer todos los determinantes sociales que terminan condenando a la persona a la delincuencia, a la drogadicción, a tener una vida de poca calidad y muchos de ellos ya han formado familias, han construido sus casas, han tenido hijos, y justamente sus hijos le ayudan a decir “para mi hijo no quiero esto”.
Del acto también participó la ministra del Trabajo, Carla Bacigalupo, quien reseñó los inicios de la historia de la Casa Madre. Recordó que todo comenzó cuando el padre Pedro Kühlcke llegó un día con la propuesta tras conocer una experiencia muy buena en Chile, un modelo existente allá. A la entonces ministra de Justicia le tocó participar activamente del proyecto desde la firma del compromiso en el Santuario Nacional de Tupãrenda, y del cuál decía orgullosamente: “Esta causa tiene una suma de esfuerzos humanos para que se haga realidad porque hay muchas leyes que no se cumplen, hoy estamos cumpliendo el objeto de la ley penal que es la reinserción. (…) Son 40 chicos reinsertados, solamente 2 o 3 casos de reincidencia pero la mayoría absoluta de reinserción y hoy con nuestros egresados aquí vemos que lo estamos logrando de a poco”.

Finalmente, refirió que hoy “Casa Madre de Tupãrenda es todo lo que hay que hacer en el país, donde hay una cárcel de menores debiera haber una Casa Madre, un espacio de reinserción social porque casi todo es por falta de oportunidades y todos somos un poco causantes de la falta de oportunidades”.
Casa Madre de Tupãrenda https://www.fundaprovapy.org/ en la ocasión también celebró sus 5 años de vida institucional. Desde sus inicios se encuentra en el predio del Movimiento de Schoenstatt en donde se erige el Santuario Nacional de Tupãrenda Ruta 2, km. 34, Itauguá.



