Y ya que hoy es Día de Alianza…
…cuentan las crónicas kentenijianas que el 18 de mayo del 45, nuestro Padre Fundador emprendió el tramo final de su azaroso camino de regreso a Schoenstatt, partiendo de Ennabeuren donde había recalado a la espera de condiciones para viajar. La guerra continuaba aún y la cosa no estaba nada fácil.
Claro que con su característica confianza en que los planes del cielo estaban siendo realizados, continuaba su trabajo pastoral en cuanta oportunidad se le presentaba. Precisamente, en la localidad mencionada impartió al menos una plática que ha sido conservada y de la que me gustaría compartir con ustedes un trecho; dice el Padre:
“Nuestra familia debe ser un reino de la verdad. Tal vez alguien diga que eso no le parece tan importante. En la familia, la dignidad de la personalidad cristiana y del matrimonio está en peligro y amenazada por las circunstancias de los tiempos. ¿Qué respuesta damos a esta objeción? Lucifer fracasó en reconocer la dignidad humana. El mismo quería estar en el centro. Y como nunca antes, el demonio se ha lanzado al ataque contra la personalidad humana.”
¿QUÉ LES PARECE?
A mí personalmente me deja varios mensajes muy claros: en primer lugar de compromiso con la misión; en segundo término de prescindencia de sus propios problemas inmediatos para ocuparse de un bien mayor, la familia y en tercer lugar que la lucha por resguardar esa institución no nos es exclusiva de nuestra época sino que viene desarrollándose diabólicamente, como él afirma, acelerándose con el paso del tiempo.
Moraleja: aún en los tiempos más difíciles -como en la actual pandemia- nuestra batalla a favor de la familia como bien mayor debe continuar; a ejemplo de nuestro Padre José.


