Nuestra revista Tupãrenda, que tiene más de 30 años de vida, cumple hoy su segundo año en formato digital. La lanzamos “en la Confianza Divina” como se reconoce al segundo hito de la historia de Schoenstatt que conmemoramos el 20 de enero de cada año. Es que estábamos tan acostumbrados a la colorida impresión de los artículos que se publicaban cada mes y respetábamos tanto este tradicional formato, que nos costaba aceptar el desafío de publicar algo todos los días, de desarrollar una plataforma desconocida y de ganarnos un espacio en la dispersa atención de las personas en los medios digitales.
El apoyo de los asesores del movimiento y en particular del Padre Martín, la confianza de las autoridades de la fundación José Kentenich y el esmero que ponen cada día Arturo Zarratea y Luz Gonzalez nos han permitido satisfacer las expectativas de los lectores tradicionales de la revista y llegar además a una cantidad impensable de lectores de todo el mundo.
Confiamos que en estos dos años y con este nuevo formato hayamos contribuido a la reflexión sobre los sucesos de actualidad “con la mano en el pulso del tiempo y el oído en el corazón de Dios”, colaborando con María en la transmisión del mensaje de Cristo y dando a conocer las gracias y los frutos de Schoenstatt y contagiando el entusiasmo y firmeza de la pedagogía y la espiritualidad del Padre José Kentenich para desarrollar hombres nuevos que puedan construir la Nación de Dios en el Paraguay.

El Papa Francisco nos recuerda en “Fratelli Tutti” que “En este mundo globalizado «los medios de comunicación pueden ayudar a que nos sintamos más cercanos los unos de los otros, a que percibamos un renovado sentido de unidad de la familia humana que nos impulse a la solidaridad y al compromiso serio por una vida más digna para todos. […] Pueden ayudarnos en esta tarea, especialmente hoy, cuando las redes de la comunicación humana han alcanzado niveles de desarrollo inauditos. En particular, internet puede ofrecer mayores posibilidades de encuentro y de solidaridad entre todos; y esto es algo bueno, es un don de Dios»”.
Agradecemos hoy a todas las personas que leen, escriben, donan y sugieren mejoras para hacer realidad nuestro propósito y agradecemos a Dios por los recursos tecnológicos que nos permitieron mantener este espacio de encuentro en las condiciones de aislamiento físico exigidas en los últimos meses.


