Queridos Hermanos: Me levanté y vi desde mi ventana que había florecido de golpe un hermoso lapacho amarillo que está al lado de mi ventana. De golpe. El día anterior no tenía ninguna flor y en la noche floreció y hoy en día pude ver esa maravilla dije: “¡Justo hoy, en que conmemoramos los 70 años de la Campaña del Santo Rosario!” La Campaña que, como un árbol hoy muy hermoso, florecido, grande y fecundo, comenzó siendo una semillita muy pequeña, casi insignificante. ¿Quién se iba a imaginar que de ese acto tan pequeño en que Don João recibió una imagen de la MTA para que visite los hogares iba a surgir una Campaña que hoy en día se ha extendido por los 5 continentes? ¿Quién iba a sospechar? Nadie, ni el mismo pobre Peregrino Don João, pero así son las cosas de Dios, como nos dice Jesús en el Evangelio: “El Reino de los cielos se parece a una semilla de mostaza” (cfr Mt 13,31-35) que crece y crece… (en Paraguay, en este año celebramos los 35 años del inicio de la Campaña, y también pensemos en sus inicios: poquitos instrumentos.
Hoy veía unas fotos del primer equipo de la Campaña en Paraguay: el Padre Nicolás, los Marini, los Etchegaray, los Cáceres, Marta Elena. Una primera imagen en aquellos años (o poquitas imágenes, las primeras) ¡Y miren lo que es ahora! ¡Un hermoso Tajy… fecundo, grande, florecido, que da vida y esperanza! ¡12 mil imágenes peregrinas recorren nuestra Patria en este 2020!
Queridos hermanos. 70 años es una ocasión para agradecer infinitamente al Dios vivo por la campaña del Santo Rosario. Y lo hacemos en esta Eucaristía, que es el gran sacrificio de Acción de gracias. Queremos agradecer a Dios y a la Mater por esta iniciativa divina. Queremos agradecer por la vida y el testimonio de su fundador, el gran Don João Luiz Pozzobon. Queremos agradecer por la fecundidad y las gracias que María nos ha concedido en estos 70 años y por lo que Ella hace y seguirá haciendo a través de débiles instrumentos.
Releyendo la biografía de Don João , encontré estas palabras que él mismo escribió al celebrarse las bodas de plata de la Campaña (Leer1…). ¡Qué hermosas palabras! ¡Y seguramente, la lista sería enorme, si pensamos en los 30, 50, 70 años! ¡Por eso, siguiendo el ejemplo de Don João , queremos agradecer! Agradecer por los instrumentos que la Mater eligió para esta esforzada campaña en el mundo, en Paraguay. ¡Queremos agradecer por tantos que le dieron un SÍ a la Mater en estos 70 años! Pienso particularmente en el Padre Esteban Uriburu. Queremos agradecer a tantos paraguayos que han estado trabajando y trabajan hoy en día por nuestra querida Campaña: pienso en los primeros…(Ya los nombré…¡Nuestro querido padre Nicolás ofreciendo aún hoy su inmenso Capital de Gracias).
Pienso en cada uno de ustedes: que desde tantos rincones de nuestro país le han dado su corazón a la Mater. ¡Invito a cada uno de ustedes a hacer un escrito como el Don João y enumerar un listado de agradecimientos! Déjenlo en su Santuario Hogar. Dejen que la alegría llene sus corazones, piensen en tantas gracias recibidas, en tantos momentos y vivencias que han marcado nuestras vidas, en personas concretas!. Y pensemos también en tantos hermanos y hermanas misioneras que nos acompañan hoy con Don João desde el cielo (pienso en nuestro queridos Beto Etchegaray y Dorys fallecida recientemente, y en tantos otros). En fin, hay mucho para agradecer. Y como dice nuestro Padre Fundador en el Hacia el Padre: “Fidelidad a la misión sea mi agradecimiento por sus innumerables dones” (HP estrofa nº 214) ¡Fidelidad a la misión, fidelidad a la misión!
Por eso, queridos hermanos, este 70º Aniversario nos compromete a cada uno a luchar por la santidad. ¡Esto exige la Mater en esta esforzada campaña de cada uno de nosotros! Ser un misionero de la Campaña, es mucho más que hacer un compromiso de hacer pasar la imagen de casa en casa. Ser misionero/a de la Esforzada Campaña es imitar a Don João , es seguir un camino de verdadera santidad, por medio del rezo cotidiano del Rosario, por medio de una vida sacramental seria, por medio de la fidelidad a los mandamientos y la fidelidad a la voluntad de Dios en la vida cotidiana, por medio de vivir nuestra Alianza de Amor, bien anclados en nuestros Santuarios… ser misionero es enamorarse de María, como fue Don João: ¡Un enamorado, un servidor, un instrumento, un apóstol de María, una imagen viviente de Cristo! Ser misionero es tener esa disposición al heroísmo, como la tuvo Don João: “Héroe hoy, no mañana, Madre”. Todo Esto implica ser misionero/a de la Campaña del Rosario.
Por eso, hoy, a los 70 años, todos, desde donde estemos, queremos renovar este SÍ a la Mater, queremos renovar nuestro compromiso a ser sus instrumentos, sus burritos, sus apóstoles. “Ave, Regina, morituri te salutant”: ¡Ave, Reina, los que están dispuestos a morir, a entregarse, a dar la vida por vos, te saludan!
Queridos hermanos. Nos toca celebrar este aniversario en medio de una pandemia. Meses atrás ninguno se lo hubiese imaginado. Festejamos la Campaña y no nos podemos reunir, no podemos salir a llevar la imagen, no podemos caminar por nuestros barrios, visitar las cárceles, o los hospitales… No podemos aglomerarnos en Tuparenda… ¿Cómo ser misioneros en tiempos de pandemia? Quizás la Mater nos quiere hacer recordar, que ser misionero no solo lo hacemos con una vida activa y apostólica, también lo podemos hacer con una seria vida de oración y con los ofrecimientos generosos de nuestras cruces y capitales de gracias.
Pensemos en la patrona de todos los misioneros: Santa Teresita de Lisieux, una monja de clausura que nunca salió de su convento. Pensemos en nuestro Padre Kentenich en Dachau: no podía salir, no podría predicar, pero ofreció innumerables sacrificios y oraciones y eso la Mater lo usó para hacer un bien extraordinario a las almas, lo usó para la fecundidad del apostolado.
Por tanto, en estos tiempos podemos hacer mucho: podemos rezar más, ofrecer más, formarnos más, leer más, santificarnos más, sostenernos y ayudarnos más los unos a los otros, la pandemia no nos frena (he visto con mucha alegría como ha seguido todo en este año, hasta la jornada anual de los misioneritos, via Zoom). La pandemia no nos puede frenar porque el Amor no se puede detener “La caridad de cristo nos urge”, como nos dice San Pablo: La pandemia no nos puede frenar porque Satán tampoco se detiene en este tiempo: él también está muy activo (violencia, corrupción, secuestros, robos, abusos, etc). El demonio no para… nosotros tampoco podemos darnos el lujo de parar.
Queridos hermanos. Estamos viviendo un tiempo difícil, un tiempo de pruebas. En nuestro país, aumentan los casos de coronavirus. Aumentan las muertes. Estamos viviendo también una situación económica y laboral muy compleja. Y sobre todo en esta incertidumbre de no saber como va a seguir la cosa. Pero, no obstante, tenemos esperanza, porque nuestra fe y esperanza están fundados en Dios y en la Mater. Mirando al futuro nos animan las palabras de nuestro Padre: “Con María, alegres en la esperanza, seguros de la victoria, hacia los mas nuevos tiempos”. Así es, con María…alegres, con esperanza, confiados y seguros que con ella triunfaremos.
No estamos solos. Está con nosotros la Mater, está el Padre José, está Don João que nos acompañan desde el cielo. “Continuaré junto a ustedes, revelando las grandezas y bellezas de Dios” 2 , decía Don João poco tiempo antes de morir. ¡Sí! él continua junto a nosotros y también tantos que ya están en el cielo y nos bendicen y nos alientan y ayudan… sigamos caminando, como el peregrino diácono Don João, sigamos misionando, sigamos amando, sigamos construyendo cada día la Nacion de Dios, en el corazón de América.
Amén.
Misa 70º Campaña del Rosario (Jueves 10 de Septiembre 2020, Asunción)
1. Uriburu, E., Don Joao Pozzobon, pág 246.
2. Ibid, pág 304.


