Jesús nos llama hoy a colaborar con Él

Queridos hermanos: acabamos de escuchar en el Evangelio (domingo 2 de agosto 2020, Santuario Joven) este relato del milagro que hace Jesús de la multiplicación de los panes (Mt 14,13-21). Vemos a Jesús que quiere irse a un lugar solitario, para rezar, para estar en diálogo con su Padre, y cuando llega se encuentra con una gran multitud que lo ha seguido hasta allí. Siente “compasión” de ellos, nos dice el Evangelio. Siente compasión porque están como ovejas sin pastor, y esa compasión no se queda en un sentimiento vacío o estéril, sino que mueve a Jesús a sanar los enfermos, y también a dar de comer a toda esa gente.

Lo interesante de esta escena es que Jesús, cuando sus discípulos le dicen que despida a la gente, les desafía: “denles ustedes mismos de comer” (Mt 14,16). Es como si les dijera: “asuman ustedes, la responsabilidad, háganse cargo, no se desentiendan”. Jesús espera la colaboración de los suyos, para que Él pueda hacer esa multiplicación. En esta narración Mateo dice “aquí no tenemos más que 5 panes y 2 pescados”. En la narración del Evangelio según San Juan (cfr Jn 6,1-13) se dice que era un chico el que tenía esos 5 panes y los 2 peces y lo puso a disposición. Jesús, seguramente conmovido por ese gesto del niño, multiplica los panes para que alcance para todos.

Queridos hermanos, en estos momentos que estamos viviendo como país y como humanidad a causa de esta pandemia del coronavirus, Jesús nos llama hoy a colaborar con

Él, Jesús siente compasión por todos nosotros. Él ve que estamos padeciendo varias necesidades: por la enfermedad, por el desempleo, por las injusticias sociales, por la inseguridad. Necesitamos esta vacuna que nos pueda inmunizar contra este virus que ha cambiado nuestras vidas desde hace meses; necesitamos alimentos porque hay hermanos nuestros que padecen hambre; necesitamos trabajo, necesitamos paz, justicia, necesitamos estabilidad social, pero sobre todo, necesitamos a Dios, necesitamos amor, necesitamos la Palabra de Jesús, ya que solo él tiene “Palabras de vida eterna” (cfr Jn 6,68), necesitamos la esperanza que solo Él nos puede dar.

Hoy Jesús nos dice a cada uno y a todos sus discípulos: “denles ustedes mismos de comer”} (Mt 14,16). Pongan a mi disposición, lo poco que puedan tener, los 5 panes, que yo los voy a multiplicar para el bien de muchos.

Démosle a Jesús, nosotros los cristianos, los panes de nuestra honestidad para que Él pueda multiplicar, con nuestro aporte, la justicia y la honradez en nuestro país, para que así podamos combatir la corrupción que nos golpea fuertemente y de la que somos víctimas todos, en especial, los más vulnerables, los más pobres, los enfermos…

Démosle a Jesús los panes de nuestras obras de caridad y misericordia, para que Jesús pueda multiplicar, con nuestras manos y corazones abiertos, los gestos solidarios y haya menos hambre en el Paraguay, menos platos vacíos, menos niños desnutridos.

Démosle a Jesús los panes de nuestra responsabilidad en el cuidado de las normas sanitarias, para que Él pueda, contando con nuestro aporte, multiplicar la salud y el cuidado, para que haya menos enfermos y menos muertes. ¡Cuidémonos todos!

Démosle a Jesús los pocos panes de nuestras oraciones, para que Él los pueda multiplicar en gracias y bendiciones para las necesidades de la Iglesia, del país y del mundo entero. Recemos más, ofrezcamos más, intercedamos más por todos nuestros hermanos.

Démosle a Jesús los panes escasos de nuestra fe, quizás débil o puesta a prueba en esta tormenta, para que Él la pueda aumentar y multiplicar, y por medio de ella, podamos superar la tentación del miedo y la angustia.

Démosle a Jesús los panes de nuestra confianza en Él, para que Él pueda, a través de nosotros, derramar serenidad y paz y sobre todo, pueda multiplicar la esperanza que todo terminará bien.

Démosle a Jesús los pocos panes del optimismo y de un espíritu positivo, para que Él pueda multiplicar la alegría, allí donde estemos; esa alegría que sea capaz de superar el pesimismo, el dolor, la resignación que nos paraliza.

Démosle a Jesús cada día, los panes de nuestro esfuerzo y trabajo cotidiano, sea lo que sea que hagamos, para que Él pueda multiplicar los aportes de todos nosotros, y así construir un Paraguay que sea capaz de salir adelante en estos momentos difíciles.

Démosle a Jesús los panes de nuestros gestos de amor y preocupación por los demás, para que Él pueda multiplicar esos gestos, y seamos instrumentos para que los que están y se sienten solos (quizás ancianos, enfermos, etc.), puedan experimentar que alguien piensa y se ocupa de ellos.

Queridos hermanos. En el evangelio vemos cómo Jesús toma el pan, mira al cielo, lo bendice lo parte y lo distribuye. Es una imagen de lo que estamos celebrando, la Eucaristía, la Santa Misa. En cada misa, Jesús, por amor, se transforma en ese Pan que se parte y se multiplica. Se da en cuerpo y alma, se entrega, para que nosotros crezcamos en la capacidad de amar y seamos multiplicadores de su amor. Nos da el Pan de su Palabra y de su Cuerpo, para que nosotros mismos también, demos de comer a los demás, les llevemos a ellos a Cristo, el Pan de vida.

Amén.

Estamos muy felices que puedas leernos. Esta Plataforma es un nuevo formato de presentación de nuestra tan querida Revista Tupârenda, que con mucho esfuerzo un equipo de personas lo lleva adelante voluntariamente.

¡Apoyá a la Revista Digital con una donación! Todo aporte suma a cubrir los costos tecnológicos y de mantenimiento, para así seguir cumpliendo con la tarea de difundir la Alianza de Amor sin fronteras.

Otros artículos

Suscribite a nuestra lista de emails

Suscribite a nuestra lista de emails

No te pierdas de nada. Suscribite y recibí todas las noticias.

 

 

Te has suscripto a nuestra lista :)

Compartir esto