Tantas cosas ya escuchamos sobre este tiempo que nos toca vivir en este año 2020, tantas reflexiones, tantos análisis, tantos datos estadísticos ¡Cuántas enseñanzas tan importantes hemos aprendido y cuántas que no tanto!
Lo que sí es un hecho es que todos los tiempos, todas las épocas dejan su huella en la humanidad y son parte de su historia, nos dejan sus alegrías, sus tristezas, nos recuerdan a personas, pero por sobre todo nos dejan enseñanzas.
Alguna vez leí o escuché que a los prodigiosos artistas no se los valoraba en su época porque no teníamos, en su momento, el mismo desarrollo cognitivo de épocas futuras. Nuestros sentidos fueron evolucionando con el tiempo, fueron aprendiendo; tal es así que a Mozart no lo consideraban la genialidad musical que es, porque no lo escuchaban como después, a las obras de Rembrandt no las tenían como obras maestras de la pintura porque no las veían como fueron vistas en el futuro y así con muchos otros.
Todo esto nos demuestra que con el pasar de los acontecimientos, de las épocas y su historia; nuestros sentidos se fueron desarrollando para darles un mejor uso y mediante ellos una mejor interpretación a las cosas, vamos evolucionando, aprendiendo a discernir los signos de los tiempos, con “la mano en el pulso del tiempo y el oído en el corazón de Dios”, decía nuestro Padre Fundador.
Me queda claro que este tiempo de quedarnos quietos, deja también el aprendizaje de potenciar nuestros sentidos, del saber escuchar primeramente, prestar atención a los que nos quieren y nos protegen, de aprender a charlar, a hablar entre nosotros, aprender a mirarnos con sinceridad y el valor de las caricias, de un beso, un abrazo.
Pero por sobre todo, estoy convencido, que hay un sentido donde más énfasis hace Dios con todo esto, y el cual quiere que desarrollemos más, que es el sentido común.
Sentido común significa según Google; “tener la capacidad para juzgar razonablemente las situaciones de la vida cotidiana y decidir con acierto”.
Sentido común para saber que cosas son las verdaderamente importantes y cuales no, que debemos realmente valorar y atesorar, cuales son las personas mas importantes en nuestras vidas y darles el amor que se merecen. Qué cosas o cuestiones, que a lo mejor antes nos parecían de vida o muerte, en realidad ni están cerca de serlo, cosas superfluas que en realidad nos hacen perder el tiempo para no invertirlo en lo que realmente sí importa.
En seguida al escribir esto recordé que en un vestuario, un gran entrenador dijo una vez “concentración es usar todos tus sentidos, estar presentes con el cuerpo y ver cómo la mente reacciona, ¡estar acá ahora!”
Usemos la enseñanza que nos deja esta pandemia, ¡desarrollemos nuestros sentidos! dejemos que el “sentido común” nos guie y bien. Demos a nuestra familia toda nuestra “concentración”, para rezar, jugar, reír y charlar.
¡Los invito a que misionemos este año con ellos en el mejor lugar del mundo, nuestra casa!
“Renovemos la familia para desarrollar nuestra resistencia frente a los grandes peligros que nos acechan en estos tiempos. ¡Nada más importante que esta tarea! “ P. José Kentenich (ibid, p. 18)



