«Se lo prometimos un Viernes Santo»

Hace unas horas lo veíamos clavado en la cruz, la pálida tarde dejaba ver su mirada buscando la del Padre. Sobre él, estaban fijados los ojos turbios de aquellos cuyo amor buscaba, y en esos ojos se representaban las incontables almas que Él deseaba ganar.

Las manos que se habían regalado sin límite, aquellas manos que tocaron el barro para sanar, que acariciaron tantos rostros sufriendo, las que escribieron en la arena, las que sacaron a Pedro del agua en aquella noche de tormenta en la que dudó, sus manos que ayer partían pan para darse, una vez más hoy estaban abiertas hacia nosotros, pero esta vez traspasadas con clavos de hierro. A pesar de todo eso, dentro mío sentí que Jesús desde ahí, con manos sujetas por clavos, nos seguía bendiciendo desde la cruz.

Nos escondimos para llorarle en ese último segundo, en ese último instante le dirigimos una mirada última. Aquel al que pudimos tocar y saludar con alabanzas, Jesús nuestra esperanza de libertad, había exclamado cansado sus últimas palabras, fueron con las mismas que cuando era niño rezaba a Dios antes de dormir “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” y vimos caer lentamente la cabeza sobre su pecho.

¿Qué esperanza nos queda? ¿Cómo puede Cristo inmóvil desde donde ya no lo veo anunciarnos el amor? ¿Cómo podríamos volver a sentir ardor en el corazón? Nos sentimos apagarnos con Él, como si a nosotros también nos hubieran traspasado con hierro frio.

¿Dónde está Dios ahora? qué respuesta daría a la triste imagen que aún recuerdo cuando cierro los ojos. Vimos al Salvador del mundo despreciado, sin aspecto atrayente, vimos al rey del mundo comiendo polvo en aquel camino cargando una cruz, Él sufría por nosotros y nosotros sufríamos con Él. ¿Dónde estaban todos los que lo escuchaban en aquella montaña? ¿Dónde están los del milagro a orillas del mar? Hoy fue traspasado y castigado por ellos mismos, y no hicimos nada para impedirlo, yo tampoco hice nada y Él murió por mí también..

La noche nos cubrió, no solo la noche del cielo sino la noche del alma, nos inunda como a punto de ahogarnos dentro de nosotros mismos, la desilusión.

La escucho de a momentos, María de Nazaret, sus lágrimas son un canto triste y desconsolado, la angustia la invadió. ¿Quién consuela a estas horas a María? ¿Quién le da refugio y la contiene? Si pudiéramos abrazarla y sostenerla, y buscar también en ese abrazo su sostén. No dejen sola en estas horas a la Madre de Dios, su corazón también, con el de su hijo, gritaba de dolor. La de cantos alegres en la ventana, la que corría alegre para escucharlo (como todos nosotros). A la que era todo sol, la vi arrodillada, como atravesada por una espada, abrazando esos pies que ya no caminarán. Por favor no dejen sola en estas horas a la Madre de Dios.

Veo solo negro. ¿Nos dejaste solos Señor? ¿Cómo podríamos olvidarte? Pasaste por los caminos, y lo hacías caminando despacio, ahora creo que en verdad era porque estabas entrando a nuestro corazón. ¿Se hizo uno con el nuestro tu corazón? ¿Cuál fue el instante en que se fundieron a fuego? En este viernes triste nosotros también nos sentimos morir, andamos con lámparas porque se hizo pronto de noche, y nos preguntamos si volverá a amanecer.

Cristo si vuelves, trae contigo de nuevo la vida, si vuelves encuéntranos más unidos, Señor si el Padre quiere que vengas, quisiera que nos encuentres sirviendo, si vienes de nuevo Cristo, quisiéramos recibirte con el corazón más ancho y capaz de amar más. Si vuelve a amanecer Jesús, si tus manos volvieran a partir el pan, yo ya no tendría miedo, se iría la tristeza, nos convertiríamos nosotros mismos en esa la lámpara que ahora llevamos en manos en medio de esta oscuridad, brillaríamos desde adentro de nuevo con tu luz.

Estamos muy felices que puedas leernos. Esta Plataforma es un nuevo formato de presentación de nuestra tan querida Revista Tupârenda, que con mucho esfuerzo un equipo de personas lo lleva adelante voluntariamente.

¡Apoyá a la Revista Digital con una donación! Todo aporte suma a cubrir los costos tecnológicos y de mantenimiento, para así seguir cumpliendo con la tarea de difundir la Alianza de Amor sin fronteras.

Otros artículos

Suscribite a nuestra lista de emails

Suscribite a nuestra lista de emails

No te pierdas de nada. Suscribite y recibí todas las noticias.

 

 

Te has suscripto a nuestra lista :)

Compartir esto