El amor misericordioso de Dios

Queridos hermanos: Con la misa de este domingo (19 de abril de 2020) se concluye la Octava pascual. Es toda una semana en al que celebramos el día de la Pascua. Antiguamente este Domingo se llamaba “Domingo in albis”, porque los neófitos que se bautizaban en la noche de la vigilia pascual debían vestirse de blanco, símbolo de la nueva vida de bautizados, hasta este domingo. Ahora bien, hace 20 años atrás, San Juan Pablo II instituyó en este domingo la festividad de la Divina Misericordia. Con el paso de los años, esta fiesta, y también la imagen, la devoción, se ha ido extendiendo y haciendo cada vez más conocida. Pero, quizás más de uno, puede hacerse estas preguntas: ¿Cómo se originó esta imagen de Jesús misericordioso? ¿Quién la pintó? ¿Qué significa? ¿Por qué Dios, a través de sus instrumentos, ha querido que se instituya esta fiesta? ¿Cuál es el mensaje central de esta devoción? Muchas preguntas que no se pueden responder en tan pocos minutos…

El origen de esta fiesta esta íntimamente relacionado con la vida y la misión de una Santa polaca, Santa Faustina Kowalska, canonizada por el mismo Papa san Juan Pablo II en el año 2000, y llamada por el Papa Francisco “Apóstol de la misericordia” 1 . Ella nació en 1905 y con 20 años de edad entra al convento para hacerse religiosa. Va a pasar 13 años en el convento, llevando una vida escondida y humilde: fue jardinera, portera, cocinera… y muere en 1938, a la edad de Jesús, con 33 años, aquejada por una tuberculosis que la hizo sufrir mucho en sus últimos años. Dios la eligió y llamó para confiarle una gran misión: “Te envío a toda la humanidad con mi misericordia… Tú eres la secretaria de mi misericordia; te he elegido para este cargo, en esta y en la vida futura para que des a conocer a las almas la gran misericordia que tengo con ellas y que les invites a confiar en el abismo de mi Misericordia” (Diario 1588, 1605, 1567. Son palabras del mismo Jesús, quien se le aparecía o le hablaba con frecuencia, y que el confesor de Santa Faustina le pidió que las escriba en su diario personal).

Precisamente en 1931, en una de esas apariciones, Jesús se le presenta de esta forma, como lo vemos en la imagen, y le manda a Faustina hacer pintar un cuadro para difundir el culto de su Divina Misericordia. También, le dice que quiere que se instituya su fiesta en el domingo después de Pascua. En septiembre de 1935 le va a enseñar la coronilla de la misericordia, para rezar especialmente por la conversión de los pecadores: también Jesús le pide que difunda el recuerdo de la hora de la Misericordia, a las 3 pm cada día, hora en que Cristo murió en la cruz para salvarnos. ¿Cómo podemos relacionar esto con nuestra vida? ¿Qué nos dice el Señor hoy con esta festividad?

1. En primer lugar podemos decir que el mensaje central de la Divina Misericordia es invitarnos a confiar absolutamente en el Amor Misericordioso de Dios, para alabarlo y glorificarlo, ahora y eternamente. En realidad podemos decir que la Misericordia Divina es el mensaje central del Evangelio, de la Palabra de Dios. “Misericordia es la Palabra que revela el misterio de la Santísima Trinidad” 2. Jesús, el hijo del Padre Misericordioso, hecho hombre, vino al mundo para mostrarnos ese amor misericordioso e infinito de Dios hacia nosotros. Su muerte en cruz por amor es la revelación mas grande su amor, de su misericordia hacia nosotros. El apóstol Pedro nos dice hoy: “Bendito sea Dios que en su gran misericordia nos hizo renacer a una esperanza viva”(Cfr 1Pe 1,3). Jesús misericordioso se manifiesta, resucitado, y muestra sus llagas, sus heridas de amor. De su costado abierto por la lanza brota el agua (que lava los pecados, símbolo del bautismo) y la sangre (que da vida, símbolo de la Eucaristía), como le indicará Jesús a Santa Faustina en una de sus visiones.

En un día como hoy -y lo debemos hacer a menudo- los quiero invitar a que cada uno de ustedes contemple toda su vida y sea consciente de todos esos gestos, de esas muestras del amor misericordioso de Dios. Y, como lo hizo nuestra Madre en el Magnificat, cantemos y agradezcamos al Señor: “¡Grandes cosas hizo en mi el Todopoderoso y su misericordia alcanza a sus fieles de generación en generación!” (Lc 1,49-50). Por su misericordia fuimos creados, por su misericordia Dios nos dio la vida; en un día bendito, por su misericordia, fuimos bautizados; por su misericordia Dios me ha dado padres, hermanos, una familia; por su misericordia, el Señor me regaló por primera vez la Eucaristía en el día de mi primera comunión; gracias a su misericordia he recibido los otros sacramentos (la confesión, la confirmación, en mi caso la ordenación sacerdotal, o el llamado a la vida consagrada, o el llamado a la vida matrimonial); por su misericordia Dios ha conducido mi vida y me ha protegido; me ha dado una familia, posibilidad para estudiar, trabajo, el pan de cada día, etc. Por su misericordia fuimos llamados a hacer una Alianza de Amor con María, encontré en Schoenstatt una gran familia, descubrí este tesoro que es el Santuario… Quiero invitarlos hoy especialmente a alabar y bendecir a Dios por su infinita Misericordia para con nosotros.

2. En esta fiesta de la misericordia es un día especialísimo para implorar el perdón de nuestros pecados. Por causa de esta pandemia no podemos acercarnos al Sacramento de la Reconciliación, como tampoco pudimos en Cuaresma y la Semana Santa. Pero sabemos que haciendo un sincero y profundo acto de contrición perfecta, podemos recibir la misericordia de Dios en abundancia, con las condiciones ya sabidas. Participamos de esta misa en forma espiritual. Anhelamos, deseamos, que su misericordia nos purifique y nos lave de nuestros pecados, y no solo de los nuestros, sino también los pecados de toda la humanidad.

El Padre J.Kentenich, alguien que con su vida y enseñanza, tanto reflejó el misterio de la misericordia de Dios, escribía en una carta al final de su vida: “Dios Padre nos ama, no tanto porque seamos buenos y nos portemos bien, sino precisamente por que Él es Padre y derrama sobre nosotros su amor misericordioso con mayor abundancia en cuanto aceptamos con alegría nuestras limitaciones, debilidades, miserias (pecados), cuando tomamos conciencia de que ellas constituyen la principal razón de la apertura de su corazón y del fluir de su amor” 3 .

3. Queridos hermanos. Esta fiesta nos llama a ser nosotros también instrumentos de la misericordia, a “ser misericordiosos como el Padre”. Nos decía el Papa Francisco: “la Iglesia tiene la misión de anunciar la misericordia de Dios, corazón palpitante del Evangelio” 4 . Ser instrumentos de misericordia, ser anunciadores de la misericordia, pero con nuestro actuar, con nuestras obras. Santa Faustina, en su diario, compuso una hermosa oración en la que le pide a Jesús que ella pueda tener ojos misericordiosos para no juzgar a los hermanos sino ver lo bueno en cada uno de ellos; tener oídos misericordiosos para no ser indiferentes a las penas y dolores del prójimo; tener una lengua misericordiosa para no hablar mal de los demás y usarla para aconsejar y consolar; le pide tener manos, pies y un corazón misericordioso para poder ir en ayuda de los que necesitan y ser un reflejo, una imagen viviente del Cristo misericordioso para los demás 5.

En este tiempo de cuarentena, en el que estamos encerrados, en el que sentimos el cansancio, la ansiedad, el miedo… en el que nos cuesta la convivencia, estamos llamados a ser instrumentos de misericordia con los que estamos viviendo: en el modo de hablar, de actuar, en la capacidad de perdonar, con mis gestos cotidianos de delicadeza, de servicio, de respeto…Pero también, pensando en la consecuencias de esta pandemia, pensado en los que están sufriendo la soledad, la falta de trabajo a enfermedad, el hambre… nos podemos preguntar : ¿Cómo podemos ser instrumentos del Dios misericordioso para ellos?

“Deseo que la fiesta de la misericordia sea un refugio y amparo para todas las almas y especialmente para los pobres pecadores (diario nº 699)… Quien se acerque ese día a la fuente de la vida, recibirá el perdón total de sus culpas y de sus penas (diario nº 300)… ese día están abiertas las entrañas de mis misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre aquellas almas que se acercan al manantial de mi misericordia” (diario nº 699) 6 . Hoy es día, la fiesta de la misericordia, abramos de para en par las puertas de nuestros corazones para que el Señor nos pueda llena de su Amor misericordioso.

Amén

  1. Papa Francisco, Misericordiae Vultus, nº24.
  2. Ibid, nº2.
  3. P. J. Kentenich, Carta del 13 Diciembre 1965, en “La mirada misericordiosa del Padre, pág 22.
  4. Papa Francisco, Misericordiae vultus, nº12.
  5. Cfr Diario de Santa Faustina Kowalska, nº163, primer cuaderno.
  6. Cfr Diario de la Divina misericordia en mi alma, pág 14

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