“San José, modelo de vida cotidiana”

Hoy celebramos la Solemnidad de San José, padre putativo de Jesús y patrono de la santa Iglesia Universal. Si bien sabemos que a lo largo de la historia de la Iglesia el pueblo de Dios fue creciendo en afecto y devoción hacia él, fue recién el beato Papa Pio IX, en el año 1871, quien lo nombró “Patrono de la Iglesia Universal”. Muchos Papas de los últimos tiempos le han tributado una devoción especial, sobre todo San Juan XXIII, San Juan Pablo II, Benedicto XVI, y el mismo Papa Francisco que inició su pontificado en el 2013, en el mismo día de su festividad y que dispuso hace un par de años atrás, que se lo nombre siempre en la plegaria eucarística de la santa Misa.

Asimismo, nosotros, miembros de la Familia de Schoenstatt, sabemos del afecto y la devoción que le tenía nuestro Padre Fundador. Él celebraba su onomástico en el día de San José y a lo largo de toda su vida le demostró un gran cariño y lo tomó a san José como modelo de vida para imitar, sobre todo, por el amor tan grande que José de Nazareth tenía hacia Jesús, el Hijo de Dios, y a María, su esposa virginal. En una prédica en 1929 decía el Padre J. Kentenich: “San José es el patrono de la vida interior, pero también es el patrono de las preocupaciones materiales. ¿Podemos agradecerle que hasta ahora, nos haya cuidado y se haya preocupado fielmente de nosotros en estos sentidos…?” 1. En el año 1934 se intronizó en el santuario original la estatua de San José. La estatua que está ahora allí, fue colocada en 1953. El Padre Fundador decía que san José, junto con san Miguel, eran “guardianes, custodios y muros protectores” de nuestro misterio de Schoenstatt, del misterio de María y del Santuario de nuestra Madre tres Veces admirable de Schoenstatt, como también de toda su Obra 2.

En este día de en que celebramos como Iglesia y como Familia la Solemnidad de este varón justo y glorioso Patriarca, quisiera compartir con ustedes lo siguiente:

  • Invitarlos encarecidamente a rezar e invocar con mucha fe a san José para que por su poderosa intercesión, junto a la de María, Dios nos pueda dar la salud y se detenga esta pandemia del Covid-19 (coronavirus) que tantas muertes, sufrimientos y dificultades está ocasionando en tantos países de la tierra como también en nuestro Paraguay. La doctora de la Iglesia, Santa Teresa de Ávila, quien recomendó vivamente que seamos devotos de este gran santo, nos enseña especialmente que san José nos socorre en todas nuestras necesidades3 y por tanto debemos invocarlo movidos por la fe y la confianza.
  • San José es el patrono de la Iglesia. Afirmaba San Juan Pablo II: “Desde los primeros siglos, los Padres de la Iglesia, inspirándose en el Evangelio, han subrayado que san José, al igual que cuidó amorosamente a María y se dedicó con gozoso empeño a la educación de Jesucristo, también custodia y protege su Cuerpo Místico, la Iglesia, de la que la Virgen santa es figura y modelo” 4.
  • En estos momentos en que en muchos lugares de la tierra, por causa de esta pandemia, no se puede celebrar la santa Misa con presencia de los fieles, no se puede asistir a celebraciones masivas; se cierran los templos, o se dan muchas limitaciones en la administración de los sacramentos; se cancelan actividades religiosas como retiros, jornadas, misiones, etc., con más razón debemos implorar la solícita protección de san José por toda la Iglesia y el mundo entero. Que él también interceda por el santo Padre y por todos los pastores que deben guiarnos en estos momentos de pruebas, para que tengan la fortaleza y el amor del Espíritu Santo en el desempeño de su ministerio.
  • San José es modelo de vida cotidiana y doméstica. Sabemos que el vivió y se santificó haciendo la voluntad de Dios, cada día, en las cosas sencillas de la vida cotidiana. Como esposo de María, trabajando en la carpintería, junto con Jesús. José es protector y custodio de los matrimonios y de cada familia. Por eso, hoy, más que nunca, les pido que invoquen a san José en cada uno de sus hogares, rogándole por cada una de sus familias, por todas las familias del Paraguay y del mundo.
  • En estos días de confinamiento, en que debemos estar más resguardados y encerrados en nuestras casas, para evitar el contagio y la expansión del coronavirus, San José nos enseña a estar en casa, a alzar con más fe y frecuencia nuestras manos en la oración; a ofrecer todo aquello que nos cuesta, y colocarlo en la gran ofrenda del Capital de Gracias, sabiendo que Dios lo utilizará para derramar abundantes bendiciones para toda la humanidad.
  • “Levántate y toma al Niño y a su Madre” (Mt 2,13), le dice el ángel a José cuando debe partir para Egipto. José tuvo la responsabilidad de cuidar de su esposa y de Jesús. Él nos enseña en estos momentos a que nos cuidemos y cuidemos a los nuestros, que seamos responsables en el cuidado de la salud y de la vida.
  • José nos socorre en nuestras necesidades. Invoquemos su protección para que tengamos salud. Encomendemos a todos los enfermos a la intercesión de san José, en especial a todos los que sufren en soledad, a los más vulnerables, a los ancianos y a los niños. También, como Patrono de los trabajadores, recurramos a San José de modo especial por todos aquellos que están en “las trincheras”: los médicos, enfermeros, personal de la salud, investigadores y científicos, y tantos otros que de una u otra forma se dedican a luchar diariamente contra este flagelo. Muchos de ellos aquí y en tantos lugares de la tierra arriesgan su vida. Asimismo, pidamos por todos los que en este tiempo no pueden trabajar o pierden su trabajo o no lo encuentran. Que san José, desde el cielo, interceda y nos ayude a obtener el “pan nuestro de cada día”. Asimismo, como “Patrón de la buena muerte”, a san José queremos encomendar a todos aquellos que mueren en el mundo, víctimas del coronavirus. Que san José los asista en sus últimos momentos e interceda ante Dios por el perdón de sus pecados.
  • San José tuvo muchas veces que aceptar las disposiciones y permisiones divinas que le exigieron, por ejemplo, trasladarse a Belén con su mujer encinta, donde allí ella dio a luz al Salvador del mundo (Cfr. Lc 2,1-20); o también, luego, más dramáticamente, tuvo que huir rápidamente exiliado a Egipto, porque peligraba la vida del Niño Jesús (Cfr. Mt 2,13-18). En estas horas difíciles, José, el “varón justo” (Cfr. Mt 1,19) nos enseña, por medio de la fe práctica, a dejarnos guiar por la mano misteriosa del Padre Providente, que nos cuida y bendice, en medio de las pruebas que estamos atravesando. Pero también, junto con María, él nos enseña sobre todo a confiar heroica y filialmente, a abandonarnos en las manos del Padre Misericordioso, sin caer en el temor ni en la angustia.
  • Queridos hermanos, en muchos de nuestros santuarios filiales en el mundo y en innumerables santuarios hogares tenemos un cuadro o una imagen de San José. La imagen de la Sagrada familia de Nazareth, que se encuentra asimismo en tantos hogares paraguayos, es una muestra del cariño y la devoción que nuestra gente le tiene al Esposo de María y al Padre putativo de Jesús, el Hijo del Altísimo. El P. José Kentenich decía que San José era el “custodio de los tesoros del Padre”, de Jesús y de María. Por tanto, él es también el custodio de todos los hijos de María, de todos los discípulos de Jesucristo. En estos días, en que no podemos peregrinar al santuario o a nuestras ermitas, como solemos hacer, sí podemos rezar desde nuestros Santuarios Hogares, desde nuestras casas, desde nuestros santuarios del corazón. Por eso, por estas intenciones antes mencionadas, como por todas las que ustedes tengan, los invito a que recemos hoy, en esta Solemnidad de san José, en cada familia, en cada hogar, padres e hijos todos reunidos, -física y también espiritualmente, en el caso de que no podamos estar juntos-, esta oración del Papa Bueno, San Juan XXIII, dirigida a san José:

«San José, guardián de Jesús y casto esposo de María, tu empleaste toda tu vida en el perfecto cumplimiento de tu deber, tu mantuviste a la Sagrada Familia de Nazaret con el trabajo de tus manos. Protege bondadosamente a los que recurren confiadamente a ti. Tu conoces sus aspiraciones y sus esperanzas. Se dirigen a ti porque saben que tu los comprendes y proteges. Tu también conociste pruebas, cansancio y trabajos. Pero, aún dentro de las preocupaciones materiales de la vida, tu alma estaba llena de profunda paz y cantó llena de verdadera alegría por el íntimo trato que goza con el Hijo de Dios, el cual te fue confiado a ti a la vez que a María, su tierna Madre. Amén» (San Juan XXIII).

¡Querido san José, varón justo, hombre de fe y oración, custodio de Jesús, casto esposo de María, padre del pan, trabajador incansable, patrono de las familias y comunidades, socorro en nuestras necesidades, Padre y protector de la Santa Iglesia, ruega por todos nosotros!

Desde el santuario, imploro para todos ustedes la protección de San José y de María Inmaculada, como también la Misericordia del Dios Uno y Trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

1 Kentenich, P.J., en Abbá José, Editorial Patris, pág 13.

2 Cfr ibid pag 47 y ss.

3 Santa Teresa de Ávila, Vida, cap 6.

4 San Juan Pablo II, Redemptoris Custos, nº1.

Estamos muy felices que puedas leernos. Esta Plataforma es un nuevo formato de presentación de nuestra tan querida Revista Tupârenda, que con mucho esfuerzo un equipo de personas lo lleva adelante voluntariamente.

¡Apoyá a la Revista Digital con una donación! Todo aporte suma a cubrir los costos tecnológicos y de mantenimiento, para así seguir cumpliendo con la tarea de difundir la Alianza de Amor sin fronteras.

Otros artículos

Suscribite a nuestra lista de emails

Suscribite a nuestra lista de emails

No te pierdas de nada. Suscribite y recibí todas las noticias.

 

 

Te has suscripto a nuestra lista :)

Compartir esto