Cuando vi la escena que se aprecia en la imagen, me puse a pensar en la forma maravillosa en que Dios nos pone en bandeja cuestiones insospechadas para ver si las aprovechamos como momentos de integración.
La foto nos muestra a tres damas en un supermercado de Ciudad del Este: una de la Federación de Familias, otra de la Rama Familiar y una tercera, medio escondidita detrás del pilar, que no es otra más que la MTA Auxiliar de la Campaña del Rosario.
Tres estamentos de la Obra de Schoenstatt que si bien son independientes en su accionar apostólico y comunitario, aquí se unieron para un fin que nada tiene que ver con ritos ni liturgias pero si está estrechamente ligado al espíritu; al espíritu de familia que entre nosotros debe reinar: la venta de la Rifa Bien Hecha.
Viéndolo desde ese ángulo, la Rifa es precisamente una de aquellas “cuestiones insospechadas” que mencioné al comienzo y se desvanece su carácter de mera herramienta de recaudación de fondos para mostrarnos su más importante faceta, la integracionista.
Se atiende así el anhelo de nuestro Padre Fundador en el sentido de que todos nos encontremos en el trabajo. Sus palabras en la oración previa a la Consagración de la Misa del Instrumento, son indicadores meridianos de ello:
“En señal de santa unidad
extendemos nuestras manos
a todas las comunidades de la Familia
que, en Cristo, se inclinan.”
Ya sea en la Santa Misa o vendiendo rifas, juntos; todos juntos.


