Seis nuevos sacerdotes ordenados en el Santuario de Schöenstatt de Santiago (Chile) recibieron la importante misión de descubrir a los hermanos que sufren y junto a ellos luchar contra las causas de injusticia y dolor que hoy se hacen visibles en las protestas.
«Nosotros como sacerdotes somos ungidos y enviados a descubrir a esas personas que sufren, para consolar a los afligidos. Nuestra oración y reflexión cristiana ayudará a los hermanos a situarse ante el misterio del dolor, y junto a ellos buscaremos las causas de la injusticia y del dolor para luchar contra ellas, y para corregir cuanto sea preciso corregir. Tendremos que mirarnos a nosotros mismos y humildemente reconocer y pedir perdón por la parte de responsabilidad que nos cabe en estas situaciones», mencionó en su homilía el Mons. Celestino Aós.
Agregó, que las circunstancias que rodean a la consagración están alteradas por las demandas de justicia, de miles de hermanos que se expresan de modo pacífico. Pero también por otros que eligen el camino de la violencia, el saqueo, los incendios, la represión desmedida.

«Vivimos momentos en que descubrimos cuánto sufrimiento hay entre nosotros y cuánto sufrimiento que no se expresa pero que está. Ser sacerdote hoy es hermoso y es exigente, porque somos enviados a todos para sostener a los encaminados y para invitar a la conversión a los extraviados», reflexionó el obispo.
Animó a los nuevos sacerdotes a acudir a la Virgen María y pedir a Dios que “les dé un corazón paternal como el de Jesús Buen Pastor” los alentó a estar disponibles para el pueblo, “cerca de las personas concretas que Dios, por medio de la Iglesia, les confía”.
La ordenación se realizó el 26 de octubre en compañía de familiares y amigos de los ordenados: P. Diego Cifuentes García, P. Juan Pablo Cruz Vial, P. Domingo Errázuriz Goldenberg, P. Francisco Jensen Escudero, P. Cristián Sánchez Matte y P. Gonzalo Villaseca Vial.
Fuente: Aciprensa



