¿Qué significa vivir estando preparados para el cielo?

Queridos hermanos, todos nosotros vivimos preparando diversas cosas permanentemente: pienso en los chicos, tienen un examen y se preparan; hacemos deporte, tenemos un torneo, una competencia, nos preparamos para competir, para ganar; tenemos un viaje: preparamos el bolso, lo que vamos a llevar; tenemos una reunión; una misa (la liturgia, el coro)… una fiesta, nos preparamos (nos vestimos bien…); ante nuevos desafíos laborales o nuevos trabajos nos preparamos; ya en otro nivel, en nuestras familias, desde pequeños, por la educación, los valores que nos transmiten, nos vamos preparando para la vida, para vivir, para amar, para ser felices, para que nos vaya bien… en fin… para muchas cosas nos estamos preparando todo el tiempo… y Jesús en su Palabra nos dice: “Estén
preparados”… “tengan las cintura ceñidas y las lámparas encendidas”… “Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada” (Cfr Lc 12,35) y nos habla de que cuando regrese Él nos debe encontrar haciendo lo que nos pidió que hagamos. “¡Esté preparados!” (Lc 12,40).

Ahora yo me pregunto y también a ustedes ¿Por qué debemos estar preparados? ¿Preparados para qué? ¿Qué significa para Jesús estar preparados, velando, atentos a alguien que está por venir? ¿Cómo sé que me estoy preparando bien? ¿Qué debemos hacer para estar preparados? Son muchas las preguntas y no sé si alcanzaremos a responder todas.

1) Jesús nos dice hoy que debemos estar preparados para el cielo, para la eternidad. Este evangelio (domingo 11 de agosto de 2019) es la continuación del que escuchamos el domingo pasado en el que Él nos hablaba de esa parábola del hombre rico que no sabía que hacer con tanta riqueza y solo pensaba en atesorar y tener más, solo pensaba centrándose en esta tierra… pero en esa misma noche Dios le dice: “¡Necio! esta noche morirás, ¿Para quién será lo que amontonaste?” (Cfr Lc 12,20). Hoy Jesús continúa su enseñanza y nos dice que debemos
estar preparados para el encuentro con Él, para la vida eterna, para el cielo…

– El autor de la Carta a los hebreos nos habla de Abraham y de los patriarcas que caminaban como peregrinos en la tierra, habitando en carpas, porque iban buscando la patria celestial.
– Así como tenemos un tiempo para nacer y venir al mundo, tenemos también una hora, un tiempo para morir. Es así nuestro destino. Como dicen esos versos tan hermosos del Eclesiastés (Cfr Qo 3,1-8). Y siempre esa hora es desconocida por nosotros… por eso Jesús insiste hoy en que debemos estar siempre preparados. Todo esto nos puede parecer hoy algo muy lejano, pero, por otro lado, es algo muy cotidiano, normal: cada día muere gente, cada día escuchamos o nos enteramos que alguien murió, en un accidente, de tal o cual enfermedad…la muerte, queramos o no, forma parte de nuestra vida.

* Ahora bien… ¿Qué significa para Jesús vivir estando preparados para el cielo? Creo que varias cosas…

a) Estar en gracia de Dios, vivir en relación continua con Dios, en alianza, vivir cada día siendo amigos de Cristo, no apartados o lejos de él, sino bien cerca, en una relación cotidiana de amistad y amor con Él. Viviendo siguiendo sus huellas, su estilo de vida: dejar el pecado y vivir en Gracia de Dios.

b) Estar preparados es estar haciendo lo que Él nos mando que hagamos. En el Evangelio vemos cómo el Señor a sus servidores les dice que velen y que le abran la puerta para cuando vuelva. Al administrador le pide que le dé de comer a los sirvientes, que cumpla el encargo que Él le dejó (Y si no lo cumple será castigado… Cfr Lc 12,45-48). Entonces, estar preparados implica hacer lo que Él nos dijo: es decir, cumplir por amor sus mandamientos. Recordemos la pregunta del joven rico a Jesús: “¿Qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?”… “Cumple los mandamientos”, le responde el Señor (Cfr. Mt 19,17).

Esforzándonos cada día en cumplir por amor los mandamientos (por ejemplo: no mentir, honrar padre y madre, no cometer actos impuros, no robar, no matar, amar a Dios por encima de todas las cosas, etc.) nos vamos preparando para el cielo…

– En el fondo, se trata de hacer en cada instante la voluntad del Padre Dios en todo lo que hacemos: ese debe ser nuestro alimento, como lo fue para Jesús. Ese debe ser nuestro norte, nuestro principal interés y preocupación, “la única cosa necesaria”, como Jesús le dice a María de Betania (Cfr Lc 10,42). En la exhortación Christus Vivit -fruto del sínodo sobre los jóvenes- el Papa Francisco habla de esto, con otras palabras, diciendo que debemos vivir el
momento presente buscando la voluntad de Dios en todas nuestras acciones y opciones. Pone como modelo al siervo de dios, el cardenal Van Thuan, que tenía por opción “vivir el momento presente colmándolo de amor”, y por eso él ponía en práctica eso de esta manera “aprovecho las ocasiones que se presentan cada día para realizar acciones ordinarias de manera extraordinaria” (ChV nº 148).

c) Estar preparados significa, además, mirando nuestra vida en su conjunto y en su trascendencia, hacer o llevar a cabo la misión que Dios nos confió a cada uno de nosotros. El Padre Jose Kentenich enseñaba que cada uno de nosotros tiene un “Ideal personal”, es decir, una misión que Dios nos confió a cada uno de nosotros. Y nuestra vida en esta tierra consiste en cumplir, realizar esa misión: cada uno tiene su propia misión, es única, irrepetible. En esa misma línea nos enseña el Papa Francisco en la Exhortación Gaudete ex Exultate: “tú también necesitas concebir la totalidad de tu vida como una misión” (GE nº23).

Estar preparados significa entonces, vivir, orientar tus decisiones y acciones tratando de realizar esa misión para la cual Dios te creó: construyendo una familia, buscando una sociedad mas justa; luchando por la paz y la igualdad; ser solidario y preocuparte por los más pobres; sirviendo a la Iglesia con todas tus fuerzas; intentando dejar un mundo habitable, más humano, dejando una huella de amor y bondad en la historia…

*Queridos hermanos, Jesús nos llama hoy a estar preparados, a vivir cumpliendo lo que el nos pide… bien metidos en las luchas y en el barro de esta tierra, pero con la mirada puesta en la Patria Celestial, nuestra Casa y destino definitivo. 

Estamos muy felices que puedas leernos. Esta Plataforma es un nuevo formato de presentación de nuestra tan querida Revista Tupârenda, que con mucho esfuerzo un equipo de personas lo lleva adelante voluntariamente.

¡Apoyá a la Revista Digital con una donación! Todo aporte suma a cubrir los costos tecnológicos y de mantenimiento, para así seguir cumpliendo con la tarea de difundir la Alianza de Amor sin fronteras.

Otros artículos

Suscribite a nuestra lista de emails

Suscribite a nuestra lista de emails

No te pierdas de nada. Suscribite y recibí todas las noticias.

 

 

Te has suscripto a nuestra lista :)

Compartir esto