Un día como hoy, pero hace exactamente 109 años, nuestro padre fue ordenado sacerdote en Limburgo, en la Capilla de la Casa de Misiones de la Sociedad Palotina, celebrando su primera misa dos días después.
“Dios te salve, María. Por tu pureza conserva puros mi cuerpo y mi alma, ábreme ampliamente a tu corazón y al corazón de tu hijo”, con esta pequeña oración que el Padre escribió siendo apenas un niño ya se podía apreciar su gran anhelo al sacerdocio.
En su primera comunión le cuenta a su madre su deseo de ser sacerdote. Y ella le responde: “Hijo, entonces tenemos que rezar mucho.” Casi 50 años después él mismo reveló que “no sería difícil descubrir en esa oración la raíz de lo que más tarde sería y se alimentaría toda la espiritualidad de la Familia.”
En 1904 llegó a Limburgo, la casa matriz de la Provincia Pallottina, donde vivió sus 9 años de preparación al sacerdocio. Su formación incluía 6 años de estudio de teología y filosofía, que comenzaba en el segundo año de noviciado y finalizaba seis meses después de la ordenación sacerdotal.
El camino durante sus años de estudio en Limburgo estuvo marcado por una pesada carga física, psíquica y espiritual, y por la soledad. La experiencia de soledad iba más allá del desamparo humano y familiar.
Sin embargo, echando una mirada retrospectiva, él considera su soledad como preparación para su ulterior actividad de fundador, que exigiría de él independencia en el pensamiento y en la acción. Y escribe al respecto:
“El haber crecido en una profunda soledad -propia del desierto- en el plano psíquico y espiritual permite comprender fácilmente que desde temprano adquiriese una relativa libertad frente al favor o disfavor de la gente, la alabanza o la represión, la aceptación o el rechazo”.
Así, no se resignaba ni desespera, sino que se mantenía fiel a su visión de sí mismo y a su vocación al sacerdocio. Una vez concedida la admisión definitiva, Mons. Vieter lo ordenó diácono en marzo de 1910 y sacerdote el 08 de julio de ese mismo año. La ceremonia fue en la Casa de las Misiones de Limburgo.
Celebró su primera misa el 10 de julio en esa misma capilla, asistido por su Provincial, el P.Kolb en presencia de su madre quién le regaló una cruz grande de madera, con una dedicatoria personal: “Querido José: esta cruz te la regala tu madre para tu primera misa”. También estuvieron presentes unos pocos parientes. En el altar lo acompañó el Provincial Padre Kolb y la homilía de su Primera Misa la pronunció el P. Karl Stehr.
“Concede, Dios mío, que todos los espíritus se unan en la verdad y todos los corazones en el amor. Y más abajo: Sagrado corazón de Jesús en vos confío. Sagrado Corazón de María sed la salvación mía”, fue la oración que eligió el Padre para la estampita recordatoria de su primera misa.
Hoy luego de la misa de las 19:30 horas en el Santuario Joven para recordar el aniversario sacerdotal de nuestro Padre Fundador tendrá lugar un encuentro con el Padre Juan Pablo Catoggio, Superior General de los Padres de Schoenstatt y Presidente de Schoenstatt Internacional.
Fuentes: 1. www.santuariodebellavista.cl/ 2. www.redschoenstatt.org y 3. www.schoenstattmiamiusa.org


